El viejo Almacén. BsAs

Surplus Approach

“Es necesario volver a la economía política de los Fisiócratas, Smith, Ricardo y Marx. Y uno debe proceder en dos direcciones: i) purgar la teoría de todas las dificultades e incongruencias que los economistas clásicos (y Marx) no fueron capaces de superar, y, ii) seguir y desarrollar la relevante y verdadera teoría económica como se vino desarrollando desde “Petty, Cantillón, los Fisiócratas, Smith, Ricardo, Marx”. Este natural y consistente flujo de ideas ha sido repentinamente interrumpido y enterrado debajo de todo, invadido, sumergido y arrasado con la fuerza de una ola marina de economía marginal. Debe ser rescatada."
Luigi Pasinetti


ISSN 1853-0419

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Nuevo Libro "FUNDAMENTOS DE MACROECONOMIA. ELEMENTOS DE BASE" DE ANTONELLA STIRATI

          Desde la Universidad Nacional de Moreno nos complace presentar la traducción al castellano del libro Fundamentos de Macroeconomía....

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31 may 2020

Santiago Gahn: "Nuestra estructura productiva no genera los bienes de capital necesarios para crecer



Santiago Gahn está viviendo en Italia desde octubre de 2017, cuando viajó para cursar el doctorado en Economía Política en la Università Roma Tre. Previamente había realizado una maestría en Desarrollo Económico en el Instituto de Altos Estudios Sociales (Idaes), de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam), y había estudiado Economía en la Universidad de La Plata. 

- ¿Cómo ve la situación mundial con la irrupción del coronavirus?
-Lo veo como una gran caída en la demanda, porque la gente no puede salir y consumir. Esto hace que caigan los niveles de actividad y la inversión. Y hay un montón de empresas que, si el Estado no las mantiene, van a cerrar. Entonces, nos vamos a encontrar con gente que no tendrá más trabajo. La tasa de desocupación y las tasas de pobreza y de indigencia van a aumentar mucho. Acá se suma también el tema de la restricción del sector de la salud: si hay 50 camas para internar a las personas y ya están cubiertas, no se puede seguir abriendo la economía, porque habrá gente que se va a contagiar y se quedará sin cama. Entonces, hay que adecuar la restricción económica a la cantidad de camas disponibles. Creo que el Estado tiene la capacidad de financiar a las empresas y a las personas para que se queden en la casa sin generar ninguna actividad. Dado que el gasto es el que genera la circulación de dinero y el crecimiento económico, no hay que producir primero, sino que primero se necesita el gasto. De hecho, hay personas que se dan cuenta de que pueden vivir sin trabajar, porque pueden llegar a estar seis meses cobrando un sueldo del Estado. Si el Estado tiene la decisión política de hacerlo, lo puede financiar. 

-¿Cuánto tiempo puede el Estado financiar esta situación? ¿Cuál es el límite, por ejemplo, en un país como la Argentina, que tiene menos herramientas fiscales y de endeudamiento?
-En la Argentina la restricción es el sector externo, la falta dólares. La restricción del sistema de salud está, pero la segunda restricción que sigue es la de los dólares. No veo que haya una restricción fiscal. De hecho, el Gobierno puede financiar el déficit todo lo que quiera. Es un decisión política. 

-¿No hay un límite de tiempo para mantener la economía cerrada y que el Estado financie los pagos con emisión? 
No veo que haya límites temporales, más que la decisión política. Doy como ejemplo el caso de Inglaterra, donde hubo un conflicto con el presidente del Banco Central, quien dijo que no quería financiar al Tesoro porque decía que eso era inflacionario, que iba a generar falta de credibilidad de la autoridad monetaria y que no iba a ser más independiente. El discurso que escuchamos siempre. Y el Tesoro le dijo que igual debía financiar todo lo que ellos necesitaban. El Banco Central tuvo que acceder. Para ellos, la decisión de abrir o no la economía es un decisión política, además de que el sistema de salud cuenta con una restricción de oferta. Inglaterra es un país que emite moneda internacional y no tiene ningún tipo de límite. Nosotros tenemos dos restricciones: la del sistema de salud y la externa, que es la falta de dólares. Este año, igual, no veo que haya una escasez de dólares. Hay un problema financiero con la política monetaria, con el tema del tipo de cambio paralelo pero, en principio, la gente no se va a ir de viaje, no habrá turismo y ahí hay miles de millones de dólares que nos vamos a ahorrar. Además, las importaciones se van a destruir, van a caer muchísimo por la caída en la actividad. Los empresarios no van a invertir porque no hay demanda, y esas máquinas que antes se traían de otros países, no se van a traer. 

-Está también el problema de la brecha cambiaria, por la diferencia de precios entre el dólar oficial y los paralelos. ¿Cómo puede afectar eso?
-Una forma de reducir la brecha es aumentando la tasa de interés, para intentar que la gente ahorre en pesos y no compre dólares de manera compulsiva. Creo que fue lo que intentaron hacer en las últimas semanas, con el aumento de la tasa de los plazos fijos. 

-¿Se puede por un lado subir la tasa para que la gente ahorre en pesos y, al mismo tiempo, pedirle a los bancos que bajen las tasas para dar créditos?
-Se puede trabajar con el subsidio al crédito como políticas puntuales. Yo soy más de los que piensan que es mejor tener la tasa de interés alta y que la gente ahorre en pesos. Además, el crédito es endógeno a la actividad. Si la actividad cae, porque están cayendo las exportaciones o el gasto público, el crédito va a caer. No se le puede pedir a los bancos que empujen la cuerda. Habría que subir la tasa de interés para que la gente se quede en pesos, y aumentar el gasto público para que la rueda empiece a girar de nuevo. Los bancos son agentes bastantes pasivos en la parte de créditos productivos. 

-La inflación hoy no es un problema, pero ¿cómo ves la situación cuando lo peor ya haya pasado y volvamos a la normalidad?
-La Argentina tiene una historia inflacionaria histórica, de muy largo plazo. El único momento en el cual no tuvimos fue en los 90, con el sistema del uno a uno. Hubo dos cosas en esa época: la fijación del tipo de cambio y el desarme de los sindicatos. Por lo tanto, las causas principales de la inflación en la Argentina son dos: la fluctuación del tipo de cambio y la puja distributiva. La inflación en los últimos años empezó a estar en el orden de 20% esto a partir de 2007 y 2008, cuando hubo un incremento impresionante de los precios internacionales de la comida. El gobierno de entonces quiso poner retenciones y no pudo, pero era una manera de gestionar ese conflicto. Recuerdo que Hugo Moyano decía: "Voy a pedir de incremento salarial lo que aumente el changuito en el supermercado". Como tenemos una historia de densidad sindical muy fuerte y muy interesante, creo que esto también colabora con el problema inflacionario. Pero no es que hay que ver a los sindicatos como si fueran dañinos, porque es una lectura sesgada. La realidad histórica argentina es que también, gracias a esos sindicatos, los niveles de vida de la gente que trabaja ha sido más alto en comparación con los del resto de América Latina. Con la cuestión del tipo de cambio, es más fácil controlarlo, ya que el Banco Central puede vender futuros e intervenir para estabilizarlo. Pero la puja redistributiva es un tema más político. Nadie quiere resignar sus ingresos. 

-Pero también es difícil tener un Banco Central activo cuando hay cada vez menos dólares y caen las reservas. ¿Cómo ve el tema de deuda en esta situación?
-Las reservas son el arma del Banco Central, son la manera de defenderse frente a los ataques especulativos y de cuidar el tipo de cambio. Hay que tratar de evitar la pérdida de reservas. Con el tema de la deuda, no estoy tan informado en detalle, pero es muy importante que haya un acuerdo, porque la Argentina siempre necesita dólares. Tenemos una estructura productiva que no produce los bienes de capital necesarios para seguir creciendo. Por eso necesitamos los dólares para importar. Desde 1975 fuimos perdiendo nuestra capacidad productiva. Uno entiende la puja distributiva que hay a través de eso: el peso de los rentistas agrarios contra los industrialistas. Es una discusión que la Argentina no saldó nunca, todavía estamos discutiendo las retenciones y si hacer o no política industrial. Es una discusión que el mundo ya la saldó hace rato en favor de la industria. 

-¿Con la aparición de los servicios, no entra un tercer jugador: industria, campo y servicios?
-Los servicios son importantes, pero tienen a las industrias atrás. Por ejemplo, para todo lo que sea internet hay que construir redes de infraestructura para tener servidores. 

-¿Pero eso no se puede tercerizar?
-Sí, pero lo necesitan. Los servidores están en Estados Unidos, no puede haber uno en la Argentina donde se corta la luz cada 10 minutos. 

-Pero las empresas argentinas como Globant y Despegar tienen a la mayoría de sus empleados brindando servicios. Por eso pareciera que ya hay un tercer jugador.
-Sí, hay una tendencia a que los servicios participen más en el producto, pero esos servicios no existirían si no está la industria atrás. Por ejemplo, Despegar, si no está la industria del turismo, que implica tener aviones, no existiría. Los servicios están, pero son un eslabón final de algo que está atrás. 

-Escribió bastante sobre la cuestión del déficit fiscal. ¿Se puede tener siempre más gastos que ingresos?
-Si hay un Banco Central que emite moneda propia, no veo cuál puede ser el límite. Mi tesis es que el ajuste en las cantidades es mucho más potente que el ajuste en precios. Cuando se aumenta la demanda, ya sea por gasto público o porque aumentan las exportaciones, la capacidad productiva se adecua a esa nueva demanda esperada. Es muy flexible. En la teoría tradicional, neoclásica, se espera que si aumenta la demanda con déficit fiscal, debería subir la inflación. En realidad no es así porque las empresas compiten entre ellas, por eso el ajuste de precios es cero, ajustan por cantidades. Por ejemplo, el gobierno quiere comprar ambulancias y la utilización de las plantas automotrices crece ante la mayor demanda. Y si la demanda se sostiene, van a decidir abrir otra planta, porque si no lo hacen ellos, lo hará otra empresa. La manera de defender su negocio es invirtiendo. Ante cada aumento de demanda, o aparecen nuevas firmas o las que están, expande sus plantas. Pero, porque tenemos problemas en nuestra estructura productiva y no producimos los bienes de capital, hay que comprarlos con dólares. Entonces, la empresa automotriz le comprará al Banco Central los dólares para importar maquinaria, porque los otros países no van a aceptar pesos. El límite que hay es de escasez de dólares. ¿Por qué cuando se abre una planta automotriz se necesitan tantos dólares? Esa es la pregunta principal. ¿Por qué las máquinas no se producen en la Argentina? En algún momento se produjeron. Pero desde 1975 para acá, todos los gobiernos fueron integrando la industria de bienes de capital nacional, y nos hicimos más dependientes del resto del mundo, pero no de una forma positiva. En nuestro caso, fue de manera negativa, porque cada vez que crecemos, necesitamos más dólares y eso nos limita porque tenemos escasez. 

Fuente: La Nación
 

4 may 2017

Improvisación en el Banco Central: las consecuencias de la política monetaria del gobierno de Macri




Posteamos un reportaje radial (una estrategia fatal)  a Matías De Lucchi* sobre las políticas del banco central, sus inconsistencias y las incomprensiones de las causalidades en las variables macroeconómicas.  ACA




*Docente en la Maestria de la UNSAM y de la Universidad Nacional de Moreno

9 abr 2017

La evidente circularidad del cuadrado

En un artículo de la BBC publicado esta semana alguien señaló que Portugal habría descubierto algo así como “la cuadratura del círculo”. La razón de semejante afirmación era, más o menos, que el país europeo en vez de continuar con las políticas económicas de ajuste recomendadas por la troika (la Comisión Europea, el BCE y el FMI), es decir en vez de seguir caminos como el de Grecia, optó por el camino contrario. La sorpresa, lo cuadrado de lo redondo, sería que el déficit público disminuyó porque la economía creció. Es decir, no se cumplió la predicción mainstream según la cual más gasto significaba más déficit.

Son tiempos en que es habitual experimentar cierto escozor físico frente a algunas lecturas. Pero la cuestión con la economía ya se volvió absurda. Más allá de los debates teóricos interesados y aunque no sea un corpus unificado, la economía no deja de ser una ciencia. Disculpe el lector por la insistencia, pero que sea una ciencia significa que tiene leyes. Que tenga leyes quiere decir, como se repitió aquí muchas veces, que existen relaciones causa-efecto. Es mentira, además, que no exista el laboratorio para las ciencias sociales. El laboratorio es la historia. Esto quiere decir que si se aplican determinadas políticas se consiguen determinados resultados y no otros. Además, sucede lo mismo que con la física, sus leyes operan en todo el universo; en la Argentina del siglo XIX y en la del XXI, en Grecia o en Portugal. A veces se critica a organismos internacionales como el FMI, por aplicar las mismas recetas para todas las economías, cualesquiera sean sus matices y circunstancias, pero se pierde de vista lo principal: que los resultados de sus políticas de ajuste son siempre los mismos. Causa y efecto.

Después de la gran crisis de los años 30, a partir de las ideas de M. Kalecki y J. M. Keynes, pero sobre todo gracias al trabajo de muchos de sus discípulos del Circus de Cambridge, la economía “ya sabe” regular el ciclo económico y cómo conseguir el pleno empleo de los recursos o factores productivos. Las razones que interfieren con estos objetivos son siempre políticas, no limitaciones teóricas. El gran problema es que, aunque la ciencia haya desarrollado el instrumental teórico para la conducción del ciclo, ello no quiere decir que quienes pasaron por las carreras de grado de economía posean este conocimiento. Aunque parezca lo más absurdo del planeta no son estas leyes las que se enseñan en las universidades como corpus principal. Entonces ya no hace falta explicar más por qué a muchos economistas les parece una anomalía que la economía de Portugal haya respondido tal cual lo prevén las leyes científicas. En la universidad les enseñaron otra cosa y no lo discutieron.

Aunque Portugal sea la Nación de Enrique el Navegante, la primera en doblar el Cabo Bojador y abrir la ruta africana a las Indias y Oriente, aunque sólo por casualidad no fue la que “descubrió” América y aunque hoy sea un miembro de la UE, tan cerca como en 1974 todavía un cuarto de su población era analfabeta, un panorama bastante más desolador que, por ejemplo, el de muchos países latinoamericanos en la misma época. Pero desde entonces no dejó de progresar. Muchas veces recurrió a la ayuda externa: en 2011 recibió un “rescate” financiero de la UE por 78.000 millones de euros. Las medidas fueron un violento recorte de los ingresos de los funcionarios públicos y las jubilaciones más un aumento de impuestos del orden de 30 por ciento. El resultado fueron tres años consecutivos de recesión entre 2011 y 2013. Recién en 2014 se registró una leve suba del 0,9. La deuda pública pasó de casi 90 al 129 por ciento del PIB y el desempleo, que a fines de la década era de un dígito, saltó al 17,3 por ciento dejando a uno de cada cinco portugueses en la pobreza.

El “rescate” ocurrió en medio de la crisis del Euro y poco después de las “ayudas” a Grecia e Irlanda. Por entonces Portugal era la P de los PIIGS. La pertenencia a la Eurozona evitó que el ajuste se transforme en crisis y permitió superar la recesión con relativa estabilidad política. Tanta estabilidad que hasta los conservadores del Partido Social Demócrata ganaron las elecciones de 2015. Sin embargo, en un sistema parlamentario, no pudieron formar gobierno y el segundo, el Partido Socialista, hizo una alianza con su viejo adversario, el Partido Comunista y el nuevo Bloque Exquerda, cercano a Siryza y Podemos. Como destaca el ex embajador argentino en Portugal Jorge Argüello, una coalición de izquierda desbancó a la derecha que gobernaba desde 1974. La moneda de cambio de los comunistas y Ezquerda fue el principio de una nueva sintonía: abandonar la austeridad, un punto que no figuraba en el programa de los socialistas.

Las nuevas medidas de gobierno fueron principalmente aumentar los salarios públicos y las jubilaciones, recortadas en 2011, subir el salario mínimo proyectando una senda creciente, bajar el IVA del 23 al 13 por ciento y establecer tarifas sociales a la energía para 700 mil familias. También se aumentaron los presupuestos de Salud, Educación y Tecnología. Dicho de manera rápida, se puso en marcha el “crecimiento conducido por la demanda”. Cuando estas medidas se anunciaron los bancos internacionales y la troika auguraron el principio del fin.

En 2015 la economía creció el 1,6 por ciento y en 2016 el 1,4, pero ya con una tasa del 2 en el último trimestre del año. El déficit fiscal, que después de años de austeridad era del 4,4 por ciento del Producto en 2015 comenzó a reducirse y en 2016 cerró en el 2,1 por ciento. Como enseña la teoría, no en las universidades, el déficit es una función del PIB, que a su vez es empujado por la demanda, la que se pone en marcha de la mano del consumo y arrastra luego a sus otros componentes, como la inversión. Las encuestas indican que si las elecciones fuesen hoy, el Partido Socialista obtendría la mayoría absoluta.

3 ene 2016

Recesión 2016





 Por Claudio Scaletta


La uniformidad optimista de la prensa hegemónica sobre el futuro de la economía tiene como paso previo el consenso de las consultoras económicas. Se sabe que estas empresas trabajan para sus clientes, pero ello no invalida que sus análisis representan la visión mainstream del funcionamiento de la macroeconomía. El consenso augura, con discrepancias en el margen, que la economía caerá durante el primer semestre de 2016 debido a la contracción del consumo privado, una dinámica originada por el traslado a precios del shock devaluatorio a mayor velocidad y magnitud de la suba de salarios. Luego, conseguido el “sinceramiento de precios relativos”, la actividad comenzaría a remontar en el segundo semestre.

Durante el primer semestre –el malo–, el debate será entre el nivel de precios, variable en la que pesará la quita de subsidios a las tarifas de los servicios, los porcentajes de aumentos conseguidos en paritarias y la política monetaria. Un segundo nivel de análisis lo ocupará el manejo del déficit fiscal y la tasa de inflación. En el caso del déficit el problema estará agravado por las fuertes transferencias decididas en favor de los exportadores vía quita de retenciones, un corte de flujos de ingresos que ya se produjo. La compensación parcial sería la quita de subsidios a los servicios, un corte de gastos que se anunció para el primer bimestre. A ello se sumará la proyección de caída del PBI. Como se sabe, la recaudación siempre sobrerreacciona al nivel de actividad, para arriba o para abajo. El resultado concreto, entonces, es que aumentarán las dificultades de financiamiento del sector público.

En cuanto al segundo semestre –el bueno–, resultan menos claras las causas que reimpulsarían el crecimiento una vez sacrificado el nivel de consumo privado. Según las consultoras, la contratendencia sería un salto en la inversión privada producto de la recuperación de la tasa de ganancia y del shock de confianza para los inversores. A ello se sumaría el fuerte ingreso de capitales originado en las inversiones reprimidas por la existencia del llamado cepo cambiario, y la toma de nuevo endeudamiento en los mercados globales a partir del descontado acuerdo con los buitres, lo que el consenso denomina “el fin del default selectivo”.
El segundo elemento que aportaría a la recuperación es el aumento de las exportaciones. El supuesto reside en que la nueva rentabilidad asegurada por la eliminación de retenciones sumada al “tipo de cambio competitivo” daría lugar a un boom de ventas externas.

El tercer componente de impulso es una promesa. El “ambicioso programa de desarrollo de infraestructura” una de cuyas patas sería el Plan Belgrano para las regiones NOA y NEA, y al que ya se le designó conductor con rango de ministro, el denunciador tucumano de fraudes José Cano. Aquí tampoco está claro el financiamiento, pero se estima que sería con préstamos internacionales. Seguramente no serán los 5000 millones de dólares del BID ya anunciados, los que tienen como destino el repago de pasivos con el organismo.

Pasando en limpio; el Gobierno sólo cuenta hasta ahora en su haber la “exitosa” salida de los controles cambiarios (probablemente uno de los peores errores de la gestión precedente junto con la intervención del Indec y la insistencia en tasas de interés negativas hasta la llegada de Alejandro Vanoli). Salida que fue también un éxito de marketing al lograr transformar una fuerte devaluación en gesta libertaria, pero que consiguió un nuevo nivel de tipo de cambio más o menos a mitad de camino entre el valor oficial heredado y las pretensiones del lobby exportador. Nueva cotización que, además, presenta un horizonte de estabilidad. Sin dudas, las decisiones económicas del macrismo fueron, hasta ahora y en sus propios términos, más eficaces que sus destemplados movimientos políticos de tierra arrasada a fuerza de DNU, situación que augura turbulencias de mediano plazo a pesar del poderoso blindaje mediáticojudicial.
Retomando el escenario económico, es necesario pensar si los elementos en los que las consultoras depositan las esperanzas de recuperación poseen la potencia suficiente para generarla. Si se descree de las formulaciones pseudo científicas de la ortodoxia, asuntos tales como la confianza de los mercados y el clima de negocios, la vía más inmediata de análisis es considerar los principales componentes de la demanda agregada.

Tomando los últimos datos disponibles, los del segundo trimestre de 2015 en la serie desestacionalizada y a precios constantes del Indec, se tiene que la inversión (formación bruta de capital fijo) representaba 20 puntos del Producto, lo que generalmente se entiende por consumo, que es el consumo individual, alcanzaba un impresionante 72 por ciento. La parte más significativa del gasto público, el consumo colectivo, sumaba 11 puntos. Finalmente las exportaciones fueron del 15 por ciento y las importaciones de 19. La suma no da 100 porque las importaciones restan al PIB.

Con estos pocos números se tiene un terreno más firme para pensar la evolución posible de cada componente.
El dato más evidente, muy significativo, es que el componente que más se espera que caiga, el consumo privado, representa casi tres cuartos del total del Producto. Si bien el consumo de los sectores de altos ingresos no se verá afectado, no alcanzará para neutralizar la caída del agregado. A la baja del salario real se sumará la disminución de las ventas en cuotas lo que puede potenciar la contracción. A partir de aquí cabe preguntarse si el crecimiento de las exportaciones y la inversión es consistente con una recuperación del crecimiento.

El caso de las exportaciones es el principal equívoco. El país vende al exterior principalmente bienes agrarios y agroindustriales, commodities en las que por definición no forma precios y mucho menos vía costos internos. Las exportaciones industriales, en tanto, corresponden principalmente al complejo automotor, con mucho intercambio intrafirma y precios de transferencia dudosos. El pobre desempeño que se espera para la economía brasileña más la caída de la demanda interna proyectan un año complicado para las exportaciones de MOI. La caída global de la industria petrolera tampoco permite predecir grandes cambios para proveedoras como la multinacional Techint. Luego están los datos históricos. Como se escribió en este espacio, no existe ninguna evidencia en las series estadísticas que relacionen mejoras en el tipo de cambio con aumento en las ventas al exterior. Para 2016, entonces, sólo pueden preverse aumentos estadísticos en las ventas de MOA sobre la base de stocks acumulados a la espera de los ya llegados incentivos fiscales y cambiarios. Nada significativo. En contrapartida, la caída importadora que sí suele acompañar las contracciones del PIB podría verse compensada por efecto de la liberación de controles. No es esperable, entonces, una mejora en el balance comercial y en la cuenta corriente.

El dato del comportamiento exportador debe tenerse en cuenta también en las economías regionales. Los exportadores repitieron muchas veces que los problemas de las regiones respondían al “atraso cambiario” y a las retenciones. Es posible que la mejora cambiaria alivie parcialmente algunas ecuaciones de costos, menos probable es que aumenten, por las razones generales señaladas, las cantidades vendidas al exterior. Asimismo, la baja de retenciones será absorbida prácticamente en su totalidad por el eslabón exportador, no por el productor, pues el precio primario es el resultado de relaciones de fuerza en el mercado. Habrá efecto riqueza antes que sobre el nivel de producción y ventas.

Respecto de la inversión, el componente que concentra las mayores expectativas, los factores impulsores serían dos. El primero es la recuperación de la rentabilidad empresaria por la sumatoria de medidas con efecto salarial y fiscal. El segundo la entrada de capitales. El primer punto es apenas un axioma. La mejora de la tasa de ganancia se concreta recién en el momento de la venta del producto o servicio. Si cae la demanda interna no son muchos los incentivos para invertir. Una posibilidad serían las inversiones en los sectores que no dependen solamente del mercado local, como el agropecuario, el energético y el minero, pero para 2016 las señales de la demanda global en estos rubros no son las mejores. Respecto del segundo punto, la entrada de capitales, siempre es una buena noticia que ingresen dólares al Banco Central, tanto para superar cualquier atisbo de restricción externa como para mantener la estabilidad cambiaria de mediano plazo. Pero el efecto sobre la producción, sea de IED o de capitales financieros, debe analizarse para cada proyecto, pues no existe una relación directa entre ingreso de capitales y “formación bruta de capital fijo”. En el límite podría ocurrir que sólo se profundice la extranjerización de la economía vía la oferta de empresas más baratas en dólares. O que la entrada de dólares financieros en el corto plazo, sea más salida en el mediano y el largo. Tampoco alcanza la inversión privada en construcción derivada del efecto riqueza de los sectores exportadores tradicionales.

En materia de consumo e inversión pública (Gasto), el gobierno podría hacer muchas cosas. Aun con salarios recortados, el bajo nivel de endeudamiento de las familias en relación a estándares internacionales podría dar lugar a planes masivos de financiación de bienes durables e inmuebles. Las nuevas altas tasas de interés son una limitación cierta, pero podría desarrollarse la creatividad a la espera de la estabilización. Asimismo también se podría compensar por el lado de una decidida expansión de la inversión pública en infraestructura.

El problema es que estas últimas opciones aparecen en la mente del economista preocupado por el crecimiento. Para la ortodoxia, en cambio, la palabra mágica es “estabilización”. Existe una limitación ideológica. Por eso, si durante la campaña electoral se le preguntaba a cualquier economista opositor cuál era el principal problema contestaba “la inflación”. El punto es que la inflación puede ser muy baja y el aparato productivo funcionar muy mal. Es lo que generalmente ocurre cuando la conducción económica es ejercida por representantes del poder financiero, volcados a creer que los problemas estructurales se resuelven con tasas de interés y tipo de cambio.

Finalmente todo podría complicarse en serio si la falta de políticas por el lado de la demanda se combinase con políticas monetarias y fiscales contractivas, ideas que impregnan el ADN de los economistas de gobierno. En ese caso sería bueno que observen lo que hoy sucede en el laboratorio brasileño. Por ahora sólo queda esperar que no se impongan los más gurkas o que haya existido aprendizaje de los errores del último cuarto del siglo XX.

13 dic 2015

El precio de todas las cosas





Por Claudio Scaletta 

El valor del dólar es una variable distributiva porque de él dependen los precios de (casi) todas las cosas. Empezando por buena parte de los componentes de la canasta básica, los alimentos, pero también de todas las canastas de consumo, los servicios, buena parte de los insumos industriales, muchos bienes de capital y la energía. Por esta composición cualquier devaluación es inflacionaria y, por extensión, recesiva.

Si el precio del dólar aumenta inmediatamente lo hacen todos los productos con componentes importados y todos los exportables, desde la harina a las carnes, dato fuertemente percibido por los consumidores en las últimas semanas. Existen mecanismos económicos para morigerar estos traslados a precios, el más conocido son las retenciones a las exportaciones, las que adicionalmente permiten que el fisco capture parte de los beneficios de una devaluación. Otro mecanismo son los subsidios. Pero la nueva administración anunció que las retenciones serían eliminadas para todos los productos agropecuarios, salvo para el único que no tiene incidencia en el consumo interno: la soja. También anunció que eliminaría más o menos rápidamente los subsidios. En suma, las expectativas que se generaron no fueron sólo de devaluación, sino de una devaluación sin barreras de contención.

Durante la campaña electoral, sin embargo, los economistas de la Alianza PRO se mostraron confiados en que un fuerte shock devaluatorio, el “sinceramiento” prometido, podría tener un bajo traslado a precios. Las argumentaciones fueron exóticas, desde que los traslados ya se habían producido, al renacer de la confianza generada por el nuevo gobierno. Los hechos transcurridos entre el 23 de noviembre y el 10 de diciembre fueron un baño de realidad: los aumentos comenzaron frente a la sola expectativa de un dólar más alto, lo que demostró la limitación de las explicaciones.
El primer resultado de las fuertes remarcaciones fue inesperado: calmar el animal spirit liberalizador de la troupe de economistas ortodoxos de la nueva Alianza gobernante. El ecuatoriano Jaime Durán Barba fue el primero en advertir las consecuencias de un shock inicial destacando lo presuntamente evidente: en una reunión de la Fundación Pensar alertó que “el que ajusta al principio no se saca la etiqueta de hijo de puta de la frente”.

Como lo grafica su éxito electoral, el macrismo demostró ser una fuerza muy organizada y con una conducción centralizada, casi el espejo virtuoso del comportamiento del FpV durante la última campaña, lo que se tradujo en el acatamiento de sus economistas a la señal del máximo gurú. La palabra shock desapareció del discurso junto con la súper devaluación instantánea implícita en el inmediato levantamiento de las restricciones cambiarias. Según detalló el nuevo ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay, el llamado “cepo” sólo se levantará cuando “estén dadas las condiciones”, es decir cuando se consigan reforzar las Reservas del BCRA mediante créditos internacionales, extensión del swap con China, liquidación de divisas de exportadores de granos y nuevos incentivos para el blanqueo de capitales. Se trata exactamente de la misma sumatoria de medidas de las que habló, por ejemplo, Miguel Bein, el principal asesor económico de Daniel Scioli. Una retracción similar se produjo respecto del tema tarifas. Ya no se habla de una eliminación indiscriminada de subsidios sino, otra vez, de un ajuste más equilibrado tratando de evitar el impacto sobre los sectores de menores recursos. Algo parecido a lo que señalaban los economistas del sciolismo.


Estos reacomodamientos en el discurso ya casi de estilo no quieren decir que, efectivamente, la Alianza PRO no planee provocar una fuerte devaluación, con un dólar en torno a los 15 pesos, sino solamente que intentará evitar el shock, pero sobre todo, que entendió el riesgo de una eventual espiralización inflacionaria y el consecuente etiquetado en la frente.

Volviendo al carácter “distributivo” del precio del dólar, un dólar barato induce una distribución que favorece a los asalariados. Que los trabajadores consuman más es bueno para la economía, porque aumenta la demanda. Si la demanda crece, también lo hace el Producto. El problema es que cada punto de crecimiento del PIB demanda una masa determinada de dólares para financiar la importación asociada de insumos y bienes. Si no hay sustitución de importaciones o aumento de las exportaciones aparece la escasez relativa de dólares, lo que presiona al alza su precio. Mantener un dólar barato supone tener respaldo para la cotización: no hay continuidad en la redistribución progresiva del ingreso sin desarrollo.

Luego está la economía política, las clases sociales que se benefician o perjudican con los distintos niveles de la cotización del dólar. Un dólar barato equivale a salarios altos, más aun en un contexto de bajo desempleo. Subir el dólar significa bajar salarios. Efectivamente los exportadores ganan más cuando hay una devaluación, pero no porque vendan más, sino porque bajan sus costos. No existe información estadística que relacione mejora del tipo de cambio con aumento de las cantidades exportadas. En consecuencia, la devaluación no resuelve los problemas de balanza de pagos ni de provisión de divisas para crecer. Sólo frena las importaciones, pero no por su encarecimiento, sino porque la demanda interna se contrae debido a la caída del salario real.

Devaluar sin reservas suficientes puede provocar una disparada de precios que la neutralice dando lugar a nuevas devaluaciones. Tener reservas suficientes significa en cambio que el Banco Central puede sostener la cotización que decida “políticamente”. Es en el nivel de esta cotización donde reside la principal diferencia entre las visiones del gobierno saliente y el entrante.

Original: Cash

13 nov 2015

Autonomous demand and economic growth: some empirical evidence



CSWP 13 (October 2015)

Author Daniele Girardi and Riccardo Pariboni

Keywords Growth, Effective Demand, Supermultiplier

JEL E11, E12, B51, O41

According to the Sraffian supermultiplier model, economic growth is driven by autonomous demand (exports, public spending and autonomous consumption). This paper tests empirically some major implications of the model. For this purpose, we calculate time-series of the autonomous components of aggregate demand and of the supermultiplier for the US, France, Germany, Italy and Spain and describe their patterns in recent decades. Changes in output and in autonomous demand are tightly correlated, both in the long and in the short-run. The supermultiplier is substantially higher and more stable in the US, while in the European countries it is lower and decreasing. Where the supermultiplier is reasonably stable - i.e., in the US since the 1960s - autonomous demand and output share a common long-run trend (i.e, they are cointegrated). The estimation of a Vector Error-Correction model (VECM) on US data suggests that autonomous demand exerts a long-run effect on GDP, but also that there is simultaneous causality between the two variables. We then estimate the multiplier of autonomous spending through a panel instrumental-variables approach, finding that a one dollar increase in autonomous demand raises output by 1.6 dollars over four years. A further implication of the model that we test against empirical evidence is that increases in autonomous demand growth tend to be followed by increases in the investment share. We find that this is the case in all five countries. An additional 1% increase in autonomous demand raises the investment share by 0.57 percentage points of GDP in the long-run. 





 Abstract 


De acuerdo con el modelo supermultiplicador sraffiano, el crecimiento económico es impulsado por la demanda autónoma (exportaciones, el gasto público y el consumo autónomo). Este documento prueba empíricamente algunas implicaciones importantes del modelo. Para ello, se calculan las series de tiempo de los componentes autónomos de la demanda agregada y del supermultiplicador para los EE.UU., Francia, Alemania, Italia y España y se describen sus patrones en las últimas décadas. Los cambios en la producción y en la demanda autónoma están fuertemente correlacionados, tanto en el largo como en el corto plazo. El supermultiplicador es sustancialmente mayor y más estable en los EE.UU., mientras que en los países europeos es más bajo y decreciente. Cuando el supermultiplicador es razonablemente estable - es decir, en los EE.UU. desde la década de 1960 – la demanda autónoma y el producto comparten una tendencia común a largo plazo (es decir, están cointegradas). La estimación de un modelo vectorial de corrección de errores (VECM) para los datos de Estados Unidos sugiere que la demanda autónoma ejerce un efecto a largo plazo sobre el PIB, pero también que hay causalidad simultánea entre las dos variables. Luego estimamos el multiplicador del gasto autónomo a través de un enfoque de variables instrumentales del panel, encontrando que un aumento de un dólar en la demanda autónoma plantea la producción en 1,6 dólares durante cuatro años. Otra consecuencia del modelo que probamos en contra de la evidencia empírica es que el aumento de crecimiento de la demanda autónoma tiende a ser seguido por el aumento de la participación de la inversión. Nos parece que este es el caso en los cinco países. Un aumento adicional de 1% en la demanda autónoma plantea la participación en la inversión de 0,57 puntos porcentuales del PIB en el largo plazo.


 
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14 oct 2015

Seminario Internacional "Salidas heterodoxas a la actual crisis internacional"

La UNM invita al Seminario Internacional "Salidas heterodoxas a la actual crisis internacional" Hacia el II Congreso de Economía Política Internacional UNM 2016


La Universidad Nacional de Moreno (UNM) invita al Seminario Internacional “Salidas heterodoxas a la actual crisis internacional”, que tendrá lugar el 5 y 6 de noviembre en la sede de la Universidad, sita en Av. Bartolomé Mitre 1891, Moreno.  La actividad -de carácter libre y gratuito- contará con la participación de reconocidos especialista del ámbito académico nacional e internacional y es organizado con vistas al II Congreso de Economía Política Internacional UNM 2016. Se encuentra destinada a docentes e investigadores universitarios, decisores públicos, estudiantes, especialistas y público en general.

El espacio se propone actualizar conocimientos, compartir opiniones e impulsar el debate sobre la base de los elementos característicos de las teorías del crecimiento impulsadas por la demanda y su configuración actual, con el fin de analizar la crisis económica y los cambios de hegemonía en la economía mundial. Desde este marco teórico y político, se buscará indagar sobre las posibles alternativas heterodoxas de las economías emergentes, particularmente la Argentina, para profundizar su proceso de desarrollo económico.
Específicamente, se focalizará en el corpus de estudios inspirados en los trabajos de los economistas Piero Sraffa y Michal Kalecki, que pueden reconocerse como constructores de una escuela de pensamiento, dentro de lo que se ha dado en llamar “corriente heterodoxa y postkeynesiana”.

Durante el primer día, se desarrollarán dos paneles. El primero será :
 “Actualización de la teoría del desarrollo: el crecimiento dirigido por la demanda y las limitaciones políticas ´Kaleckianas´ a los procesos económicos nacionales”, a cargo de:

Marcus CARDOSO (Universidad Federal de Río de Janeiro, Brasil), 
Alejandro FIORITO (Universidad Nacional de Moreno-Universidad Nacional de Luján) y
Eduardo CRESPO (Universidad Nacional de Moreno- Universidad Federal de Río de Janeiro), 
con la moderación de Florencia MEDICI (Universidad Nacional de Moreno). 

El segundo panel, en tanto, se titulará: 
“La estrategia de las economías emergentes en la nueva etapa de desaceleración de los BRICS. El MERCOSUR y la Unión Europea en su laberinto”.
 Los expositores serán:

Carlos PINKUSFELD (Universidad Federal de Río de Janeiro, Brasil), 
Aldo BARBA (Universi tà di Napoli Federico II, Italia) y
Mario BURKUN (Universidad Nacional de Moreno), 
con la moderación de Ariel SLIPAK (Universidad Nacional de Moreno).

En la segunda jornada tendrá lugar la 
Conferencia Internacional “La gran bifurcación. Acabar con el Neoliberalismo” 

por Gerard DUMÉNIL (Centre National de la Recherche Scientifique, Francia) 
con comentarios de Guillermo GIGLIANI (Universidad Nacional de Moreno-Universidad de Buenos Aires) y
 la presentación del Lic. Pablo Tavilla, Director del Departamento de Economía y Administración de la UNM.

El Seminario se plantea como instancia preparatoria del II Congreso de Economía Política Internacional, que tiene como antecedente el Primer Congreso, realizado en noviembre del año pasado.

Es organizado el Departamento de Economía y Administración. Se entregará certificado de asistencia.
Informes e inscripción:economia@unm.edu.ar
Int. 124 a los teléfonos (0237) 466-7186/1529/4530 | (0237) 462-8629 (0237) 460-1309 | (0237) 425-1786 | (0237) 488-3147.
Se agradece difusión
Dirección de Comunicación Institucional UNM 
(0237) 466-7186 int. 146 

27 sept 2015

Autonomous demand and the Marglin-Bhaduri model: a critical note





 Source: http://wps.aw.com/wps/media/objects/1409/1443513/plotter/weildataplotter.html


por Riccardo Pariboni

Resumen
Dentro de la teoría macroeconómica post-keynesiana, la contribución de Marglin y Bhaduri (Marglin y Bhaduri, 1990; Bhaduri y Marglin, 1990) sobre la relación entre la distribución y el crecimiento de los ingresos se ha afirmado progresivamente como un modelo de referencia, uno que se ha originado y todavía da lugar a un montón de trabajos teóricos y empíricos. Dada esta popularidad, en la literatura relacionada, a menudo se afirma que la única pregunta que queda abierta es empírica - evaluar econométricamente si una economía en particular es dirigida por el salario o el beneficio . En este ensayo, voy a argumentar que algunas cuestiones teóricas, relacionadas con este modelo y para la literatura inspirada en ella, sin embargo, se pueden plantear. En particular, el tratamiento de la inversión parece ser el aspecto menos convincente del enfoque à la Marglin-Bhaduri. Más específicamente, parece posible plantear algunas dudas acerca de una influencia a largo plazo independiente de la tasa de ganancia o de la participación en los beneficios de la inversión, influencia que no es, en general, justificada o explicada en detalle por esta literatura, y que en cierta medida simplemente se da por sentada. Se verá que, si el modelo Marglin-Bhaduri está integrado con una consideración explícita de los componentes autónomos de la demanda, la distribución del ingreso no ejerce ninguna influencia permanente en la tasa de crecimiento de la economía y en la tasa de acumulación. Coincidiendo este resultado con el supuesto usual, hecho en modelos Post-keynesianos de crecimiento y la distribución, que utilización de la capacidad es la variable de ajuste en el equilibrio de inversión y  ahorro conduce a resultados paradójicos que cuestionan la plausibilidad de una función de acumulación como la  usada en el modelo de Marglin -Bhaduri.

Abstract 
Within Post-Keynesian macroeconomic theory, the contribution by Marglin and Bhaduri (Marglin and Bhaduri, 1990; Bhaduri and Marglin, 1990) on the relationship between income distribution and growth has progressively asserted itself as a benchmark model, a reference point that has originated and still gives rise to plenty of theoretical and empirical works. Given this popularity, in the related literature it is often claimed that the only open question left is an empirical one - to assess econometrically whether a particular economy is wage or profit-led. In this essay, I will argue that some theoretical issues, related to this model and to the literature inspired by it, can nonetheless be raised. In particular, the treatment of investment appears to be the least convincing aspect of the approach a là Marglin-Bhaduri. More specifically, it seems possible to raise some doubts about an independent long-run influence of the profit rate or of the profit share on investment, influence that is not in general justified or explained in detail by this literature and that to some extent is simply taken for granted. It will be shown that, if the Marglin-Bhaduri model is integrated with an explicit consideration of the autonomous components of demand, income distribution does not exert any permanent influence on the rate of growth of the economy and on the rate of accumulation. Matching this result with the usual assumption, made in Post-Keynesian models of growth and distribution, that capacity utilization is the adjusting variable in equilibrating investment and savings leads to paradoxical results that question the plausibility of an accumulation function like the one used in the Marglin-Bhaduri model.

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22 may 2014

Sergio Parrinello: A Search for Distinctive Features of Demand-led Growth Models(CSWP)

Recibimos del Centro Sraffa Working Paper (CSWP) el segundo trabajo, en esta ocasión realizado por  el  profesor Sergio Parrinello.

Abstract

Este trabajo tiene como objetivo una evaluación crítica y constructiva de algunas extensiones del análisis de Keynes de la demanda efectiva a largo plazo y el crecimiento. La crítica se dirige a una interpretación causal única en los modelos de crecimiento de la demanda y de la noción de utilización de la capacidad normal en tales modelos adoptados. Un argumento positivo intenta encontrar una caracterización distintiva de dichas ampliaciones en los términos productivos y financieros que hacen efectivos los cambios autónomos de la demanda agregada. Esto sugiere una noción de utilización de la capacidad normal como un rango de distribuciones de la de utilización normal, en relación con la elección de minimización de costes técnicos y de la persistencia de las expectativas de largo plazo de los precios normales subyacente en las decisiones de inversión. En tal contexto, el análisis de largo plazo con precios normales debería evitar un doble crecimiento estable, donde los precios relativos constantes de los bienes de capital se corresponden con las proporciones constantes entre sus existencias totales.

Abstract
This paper aims at a critical and constructive assessment of some extensions of Keynes’s analysis of effective demand to the long period and growth. A criticism is addressed to a single-cause interpretation of the demand-led growth models and to the notion of normal capacity utilization adopted in such models. A positive argument tries to find a distinctive characterization of those extensions in the productive and financial conditions that make effective the autonomous changes in aggregate demand. It suggests a notion of normal capacity utilization as a range of distributions of normal utilization, related to the cost minimizing choice of techniques and to the persistence of the long term expectations of normal prices underlying the investment decisions. In such a context a long-period analysis with normal prices should avoid a dual steady growth where constant relative prices of capital goods correspond to constant proportions among their total stocks. 


Centro Sraffa is pleased to announce that the Centro Sraffa Working Paper (CSWP) n. 2, A Search for Distinctive Features of Demand-led Growth Models, by Sergio Parrinello, is now online and available for public access at the following link:
  The Centro Sraffa Working Papers (CSWP) are aimed at promoting and disseminating economic research based on the revival and development of the classical approach to value and distribution along the lines developed by Piero Sraffa.
Contributions sharing this perspective are welcome in all fields of economic theory, history of economic thought, policy analysis, economic history and methodological debate.
 For full Statement and Author Guidelines go to 

30 abr 2013

A Neokaleckian Analysis of the Stability of the Sraffian Supermultiplier

We received a very interesting reference from Prof. Franklin Serrano, about a Prof. Allain ´s paper, (2013) Tackling the Instability of Growth: A Kaleckian Model with Autonomous Demand Expenditures, where it shows the dynamic stability of the sraffian supermultiplier Franklin Serrano (1995).

Dear friends:

Here is Prof. Allain´s most welcome contribution on the dynamic stability of the sraffian supermultiplier.

Note that  his stability condition ,  given in equation c5
(p.13) of this version, is:

                                            
     

Prof. Allain unfortunately follows the bad  Lance Taylor habit of implicitly assuming the normal capital output v  to be equal to one (his equation (1) p.4). Once we realize this and changing to our more familiar symbols we get:
 

                            vx < s − vz
                            z+x < s/v

and it means in plain english that the marginal propensity to spend in the vicinity of the fully adjusted position  must be below one during the adjustment.

This  is exactly the same condition Prof Fabio  Freitas found in the early 2000s and is reported (with no formal proof)  in our joint 2007 Revista Circus paper (here);  and found  also (with the formal proofs) on Margarita Olivera´s  book (here)