El viejo Almacén. BsAs

Surplus Approach

“Es necesario volver a la economía política de los Fisiócratas, Smith, Ricardo y Marx. Y uno debe proceder en dos direcciones: i) purgar la teoría de todas las dificultades e incongruencias que los economistas clásicos (y Marx) no fueron capaces de superar, y, ii) seguir y desarrollar la relevante y verdadera teoría económica como se vino desarrollando desde “Petty, Cantillón, los Fisiócratas, Smith, Ricardo, Marx”. Este natural y consistente flujo de ideas ha sido repentinamente interrumpido y enterrado debajo de todo, invadido, sumergido y arrasado con la fuerza de una ola marina de economía marginal. Debe ser rescatada."
Luigi Pasinetti


ISSN 1853-0419

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Teorías del valor y la distribución una comparacion entre clásicos y neoclásicos

Fabio PETRI   Esta obra, traducida por UNM Editora, ha sido originalmente editada en Italia con el título: “Teorie del valore e del...

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24 jul 2016

Apuntes Clásicos y Keynesianos




Posteamos dos presentaciones que los profesores Pablo Bortz y  Ariel Dovskin utilizaron respectivamente  para dar su tema en la escuela de invierno de UNSAN: "Tópicos Avanzados de Economía Heterodoxa".

Pablo Bortz: ¿Qué quiso decir Keynes realmente?  Ver ACA 
audio ACA





Ariel Dvoskin :  “Teoría de la distribución y controversias del capital”.  Ver ACA


2 oct 2015

Pablo Bortz presenta el TDR 2015


Los invitamos a la presentación del Informe sobre Comercio y Desarrollo 2015 (TDR) de la UNCTAD (Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo).
El evento será el lunes 5 de octubre a las 11.00 horas en Junín 1940, primer piso, Naciones Unidas/CINU.
 
El TDR será presentado por el economista argentino Pablo Bortz, uno de los co-autores del informe. Bortz, Doctor en Economía por la Universidad Tecnológica de Delft (Países Bajos), se ha desempeñado en el Ministerio de Economía, en el Ministerio de Relaciones Exteriores, en la UNCTAD, además de haber dictado clases en distintas universidades nacionales e internacionales.
 
El TDR posee las siguientes características: 
 

  •  Es uno de los 3 principales informes anuales de UNCTAD y una fuente autorizada y actualizada de las tendencias económicas actuales y la estructura y el funcionamiento de los sistemas comerciales y de desarrollo globales y regionales. 
 
  • El tema central de la edición 2015 es: "Haciendo que la arquitectura financiera internacional promueva el comercio y el desarrollo". 


  •  Temas principales: 1) reforma del sistema financiero y monetario internacional hacia un sistema más estable e incluyente; 2) restructuración de deudas soberanas; 3) la amenaza de estagnación de los países desarrollados; 4)  demanda y oferta de flujos financieros; 5) estabilidad financiera global e inversiones productivas; 6) principales desafíos comerciales y de desarrollo para los próximos años; 7) flujos de capitales privados hacia países en desarrollo y economías en transición y flujos financieros externos y PBI.

  • Ver TDR aca

2 feb 2015

Pablo Bortz sobre Grecia- reportaje


 Por Claudio Scaletta
Pablo Bortz es doctor en Economía de la Universidad Tecnológica de Delft, Países Bajos. En su reciente y notable tesis doctoral estudió cómo los flujos financieros, en especial las deudas externas, públicas y privadas, interactúan con el crecimiento y la distribución del ingreso en países en desarrollo, situación que incluye a la periferia europea. Asiduo visitante de Grecia y seguidor de su proceso económico, dialogó con Cash desde Ginebra, Suiza, donde reside en la actualidad. Bortz analiza el escenario de alianzas que podrían beneficiar al gobierno de Syriza, pero pronostica un muy probable boicot europeo, situación que finalmente empujará a Grecia a salir de la Eurozona. A partir de ese momento los desafíos de corto plazo, en el marco de la recuperación de instrumentos de política económica, serán mantener los precios de los alimentos y conseguir divisas.

¿Cuál cree que será la estrategia de política monetaria de Syriza?

–Creo que Tsipras no puede decir que quiere salir del euro. El vendió al pueblo griego que pelearía con dignidad por mejores condiciones, pero dentro del euro. Si quiere quedarse tiene dos caminos. Uno es lo que alguien denominó “hacer el juego de la confianza”, asumir un discurso no rupturista, pro mercado, y ver qué puede conseguir con cara de bueno. La otra es “la estrategia de la dignidad”, que es más que un eslogan político. Significa comenzar a avanzar y obligar a que el freno lo ponga el otro. Por ejemplo, ante la pregunta de cómo se financiará, contestar: “Con un plan de rescate, o con una reestructuración de la deuda que baje intereses”. La deuda griega es alta, pero los intereses no lo son tanto. Si se consigue solamente bajar 2 o 3 puntos del PIB en intereses, ya habría margen para hacer política fiscal. Luego es necesario avanzar parando las reformas en el mercado de trabajo, parar las privatizaciones, avanzar hasta dónde se pueda y en todo caso que le doblen la mano. Y plantarse. Esa es la estrategia de la dignidad. La de la confianza ya se ensayó cinco años, ya la intentó Hollande en Francia, por ejemplo, y también fracasó. Angela Merkel se los comió a todos crudos. Por eso es necesario avanzar con la antiausteridad, con estímulos fiscales, reincorporando trabajadores. La nueva secretaria de Trabajo, por ejemplo, fue directora del Levy Institute, que ayudó a diseñar en Argentina el Plan Jefes y Jefas. Ellos ya tienen armado un plan así para Grecia, una política de empleo expansiva.

¿Entonces la estrategia es la misma tanto para irse como para quedarse en el euro?

–Sí, y está bien. No pueden decir que van a defoltear. Los bancos griegos todavía tienen bonos de la deuda griega que usan como garantía para pedir financiamiento al BCE. Si el BCE no les presta más, y una excusa para no prestarles es que no tienen buena garantía, se acaba el euro en Grecia. Se va a un corralito. Eso es el 2001.

Partiendo de que la estrategia es la misma cualquiera sea el caso, cabe preguntarse si Europa dejará que Grecia se salga con la suya avanzando en contra de lo que hasta ahora fue su dogma de política económica.

–Creo que Alemania esperaba un tercer rescate, alguna reestructuración, pero que no se abandone la austeridad. Porque por un lado está la cuestión de la reestructuración, conseguir que el costo del servicio se reduzca en un par de puntos del Producto, pero manteniendo el vasallaje, y por el otro está el tema de austeridad y las privatizaciones. La troika estaba probablemente dispuesta a aceptar lo primero, pero nunca lo segundo. Porque si se acepta esto último sería difícil seguir imponiendo ajustes en otras economías, como por ejemplo en España, Italia o Portugal. Pero incluso en materia de reestructuración, Alemania sólo está dispuesta, en el mejor de los casos, a prolongar plazos, nunca a una quita. Y Syriza quiere una quita.

¿Cómo cree que reaccionarán los países que, como España, podrían beneficiarse de que a Grecia le vaya bien?

–Es obvio que el actual gobierno de España estará siempre muy en contra de Syriza, porque tiene un Syriza adentro, que es Podemos. Si bien Podemos puede parecer menos orgánico que Syriza, cuenta con importantes apoyos académicos y puede seguir la curva de aprendizaje. Syriza pasó del 5 por ciento en 2010 al 25 en 2012 y al 36 en 2015. Pasó de no ser nada, al principal partido de oposición y a partido de gobierno. No tenía estructura inicialmente aunque sí venía de una tradición política. Pero si a Syriza le va bien, Podemos podría llegar al poder. Seguramente un aliado será Irlanda. Su ministro de Finanzas ya dijo que apoyaba una conferencia europea para tratar la problemática de las deudas soberanas. Recordemos que la deuda de Irlanda pasó del 30 al 110 por ciento del PIB en un año sólo por rescatar a tres bancos. La duda es qué harán países como Francia e Italia. Creo que Syriza le refleja a la socialdemocracia europea su fracaso y cobardía para combatir la austeridad. Personajes como François Hollande podrían boicotear a Syriza porque los hace quedar mal o bien aprovechar la circunstancia para volver a las fuentes. Lo mismo en el caso de Italia. Por acá pasa la esperanza de Syriza.

Además del disgusto por la independencia, el resto de lo que se conoce de las medidas económicas de Syriza también molesta.

–Sí, va a contramano porque se trata de políticas fiscales expansivas y de freno a las privatizaciones. Por lo que se dijo, se anunció y se conoce hasta ahora, van a subir el salario mínimo, habrá una condonación fiscal para la gente de bajos ingresos, incluidas pequeñas empresas, seguramente habrá un plan de empleo (habrá que ver qué tan grande), se seguirán reincorporando trabajadores en el sector público. Ya se reincorporaron los suspendidos sin salario. Un desafío a mediano plazo será que se desarrolle una política industrial. Es complicado por las reglas de la Unión Europea, pero tienen la idea de armar un banco de desarrollo. Alemania lo tiene.

¿Usted cree que finalmente Grecia abandonará el euro?

–Mi opinión es que debe dejarlo. Pero también creo que la mejor forma para irse es que la echen, que el BCE les corte el financiamiento a los bancos y que deba irse. Eso le permitirá decirles a los votantes que se plantaron con dignidad, que no los dejaron.

¿Europa no tiene nada que perder si Grecia decide salir?

–Aunque podría existir alguna pérdida monetaria si no hay reestructuración voluntaria, las verdaderas pérdidas para Alemania serían políticas si acepta el plan de estímulo fiscal griego, pérdidas para con los otros países de la Eurozona. Creo además que al sector financiero alemán no le interesa que Grecia se quede, por eso van a boicotear cualquier iniciativa.

¿Cuáles cree que serán los pasos de Syriza frente a este escenario?

–El desafío es torcerle la mano a Merkel, que es una política muy hábil, y no será fácil, lleva las de perder. La única carta de negociación que tiene Syriza es ser el primero en irse. Si se va a corto plazo tiene dos desafíos. El primero es mantener el precio de los alimentos. Salir del euro significa devaluar, porque Grecia no tiene casi reservas, y el país es importador neto de alimentos y energía. Aquí tiene que aplicar la inversa a las retenciones a las exportaciones, un estímulo a las importaciones. El segundo es conseguir divisas. Grecia no tiene soja, pero tiene el turismo, que es su único sector con una buena elasticidad-precio. Si Syriza se va en marzo, de julio a septiembre tendrá un aluvión de turistas del norte de Europa. No es lo mismo irse en marzo que en septiembre. Y a mediano plazo tiene que tener una política industrial. Igual, entre tantas contras debe destacarse que saliendo del euro se recupera la capacidad de llevar adelante políticas fiscales y monetarias, aunque todo siempre y cuando se consigan divisas.
Original: Pagina 12



28 jul 2014

La visión "Gary Lineker" de la crisis europea


Por Pablo Bortz *

Así como la predominancia de Alemania en el mundo del fútbol ha alcanzado su pico con la conquista de la Copa del Mundo en Brasil, los designios del país germano han marcado el derrotero en los últimos años de la economía de la Eurozona, inmersa en una situación deplorable.

Para empezar, cabe remarcar que la crisis europea no fue causada por el (inexistente) descontrol fiscal de los países de la “periferia”, ni por un excesivo crecimiento salarial que redujo la competitividad de las economías como España, Italia, Irlanda y Grecia, entre otras. Si bien hay matices en cada país, el origen de los problemas económicos está en la desregulación financiera y el flujo de capitales financieros (principalmente bancos y fondos de pensiones) desde Alemania, Holanda y otros, hacia la periferia europea, para financiar burbujas inmobiliarias (tanto de casas como desarrollos comerciales privados), causando graves déficit comerciales en la Eurozona y dejando endeudadas a las familias, empresas y bancos.

Cuando la crisis estalló, primero en Irlanda, luego en Grecia y en otros países, los bancos alemanes estaban muy expuestos ante posibles incumplimientos del sector privado, y dado el hartazgo del público alemán por los rescates bancarios, impulsaron (exitosamente) una estrategia ya adoptada en la crisis de la deuda latinoamericana: hacer que los estados nacionales asuman la deuda del sector privado (incluyendo el salvataje a bancos), financiados eventualmente con “planes de rescate” por parte del FMI y la Unión Europea (en definitiva, los contribuyentes alemanes, holandeses y demás), e imponiendo inmediatamente los archiconocidos planes de ajuste y austeridad, con sus consabidos efectos de desempleo, pobreza y empeoramiento en las condiciones de vida (y el auge de la extrema derecha). Lógicamente, el tamaño de la deuda asumido por países como Grecia las tornaban incobrables, pero las ineludibles reestructuraciones de deuda (y las correspondientes pérdidas para los acreedores) fueron demoradas hasta tanto los bancos alemanes (y los franceses también) se deshicieran de los bonos griegos, chipriotas, españoles, italianos y portugueses.La periferia, entonces, entró en una depresión económica.

 ¿Qué ha pasado con Alemania?
Por un lado, los grandes bancos, protegidos contra los dramas de la periferia, se desentendieron de ella y se dedican a financiar un boom de la construcción en Alemania y a especular (muy riesgosamente) en el mercado financiero estadounidense. Asimismo, el sector manufacturero alemán, mucho más tecnificado, diverso y sólido, consiguió diversificar su clientela, exportando bienes de capital y bienes de consumo de lujo no sólo a los deprimidos mercados europeos, sino también a los crecientes mercados chinos, rusos, indios y coreanos, entre otros, lo que le permitió crecer aun en un contexto europeo recesivo, tanto a las grandes como a las pequeñas y medianas empresas. Pero como siguieron teniendo una importante clientela en el sur de Europa, surgieron conflictos entre las posturas de las grandes compañías y los bancos, que eventualmente se saldaron a favor de los primeros, quienes todavía defienden al euro.

¿Cuáles son las objeciones de los grandes bancos alemanes?
La clave está en la relación entre los estados nacionales y sus sistemas bancarios. Los estados nacionales, endeudados por la recesión económica, siguen siendo el último soporte de sus frágiles sistemas bancarios, dando lugar a un círculo vicioso entre endeudamiento público y fragilidad financiera, particularmente en la periferia europea. Para romper ese círculo, la Eurozona avanzó en el diseño de una unión bancaria, que implica regulaciones comunes para todos los sistemas bancarios, así como un fondo paneuropeo para eventuales rescates, involucrando a accionistas y acreedores de los bancos, pero sin mayor endeudamiento público. El sistema bancario alemán cuenta actualmente con regulaciones más suaves que las que entrarían a regir con la unión bancaria, tanto en los bancos pequeños o cajas de ahorro (Sparkassen, una elogiable red de bancos chicos ligada a las pequeñas y medianas industrias), como bancos provinciales (gestionados escandalosamente) y bancos de actividad global. Asimismo, ese círculo vicioso entre deuda pública y fragilidad bancaria le ha dado una ventaja competitiva frente a los demás bancos de la Eurozona, que no están dispuestos a perder.

No es que la periferia pueda esperar algún gesto de buena voluntad por parte de Alemania. No hay voluntad política para implementar las políticas que solucionarían la crisis, y las posturas varían entre un sostenido apoyo a los paquetes de ajuste y estancamiento de la periferia y un desinterés total por su destino.

* Doctor en Economía. Universidad Tecnológica de Delft-Holanda.

Original: Pagina 12

23 ene 2012

El papel de la city



Por Pablo Bortz *
Los titulares económicos se enfocaron últimamente en Europa, pero pocos alertaron acerca de otras fragilidades del sistema financiero global. La crisis europea es apenas otra carta en un castillo de naipes: la caída de cualquiera puede provocar el colapso de toda la construcción, tal como hace tres años. Y la mayoría de las cartas en la base de este castillo están vinculadas con la desregulación financiera y la laxitud regulatoria. Los factores que causaron el colapso de 2008 siguen ahí. Y la atención se ha desviado hacia un centro que no había atraído las miradas en este esquema, hasta ahora: Londres. La permisividad regulatoria, la cooptación de los reguladores y la libertad de acción no existen en otro lado como en la City.
Un reciente estudio del FMI trata sobre ello, a través de un canal específico: una práctica llamada re-hipotecación. Un fondo toma un préstamo, compra unos activos que pueden ser usados como garantía para el préstamo, y el prestamista a su vez usa esa garantía para sacar otros préstamos y así sigue la cadena. Los préstamos son el lubricante del sistema financiero, y mientras estén regulados correctamente, y con una vigilancia efectiva, los problemas serían menores. Por ejemplo, normas sobre la cantidad de plata que se puede “re-hipotecar”, o distinguir entre la plata propia del fondo y la plata de los clientes. En el Reino Unido no existen tales regulaciones.
Así, muchos bancos y fondos ponen subsidiarias en Londres, transfieren dinero y activos desde Estados Unidos y pueden re-hipotecar sin límites. Y pueden usar para ello tanto el dinero tomado con deuda perteneciente al propio fondo como el de los inversores, ya que ahí no corre la separación de cuentas. Todo esto lleva a un incremento del “apalancamiento”: el sistema financiero británico debe el doble que el norteamericano en términos del PBI. El FMI estimó en 6 billones de dólares a fines de 2010 esta cadena de endeudamiento.
¿Cuáles son los peligros? ¿Cómo juega Europa en esto? En primer lugar, la calidad de los papeles que se compran con los préstamos y que son usados como garantía a lo largo de la cadena. Esos papeles son, entre otros, bonos de deuda europea. El Banco Central Europeo, al negarse a financiar a los gobiernos –algo que hicieron todos los bancos centrales desde su aparición con el Banco de Inglaterra—, ha deteriorado la calidad de esas deudas y bajado la cantidad de activos “seguros”, erosionando la calidad de las garantías y llevando a otro “momento Lehman”.
¿Por qué podría romperse la cadena? En Estados Unidos se aprobó una ley en 2005 (y hay leyes similares en otros países) que permite a los tenedores de esta clase de deudas y otros papeles, de acuerdo con las condiciones de los contratos, adueñarse de las garantías en caso de bancarrota del deudor, aun antes de que se liquiden los activos para pagarles a los inversores originales. Mejor apropiarse rápido del activo, evitando una pelea por los restos que queden, siendo que nadie está seguro acerca de la propiedad de las garantías y de la solvencia del deudor.
En 2011, el fondo MF Global, cuyo CEO era el ex gobernador de Nueva Jersey y ex ejecutivo de Goldman Sachs, Jon Corzine, fue a la quiebra, apostando plata de los inversores de su fondo de forma ilegal, y desapareciendo 1200 millones de dólares previo a la liquidación de los activos, que pertenecían, como dijimos, a los inversores. Parte de esa plata, 600 millones de dólares, apareció luego en JP Morgan, que le había prestado a MF Global. Apostar la plata de los inversores es legal en el Reino Unido.
Fue a partir de esto que se empezó a hablar del tema de la re–hipotecación, sin límites ni regulación. Y no es sólo esa práctica. La aseguradora AIG, que tuvo que ser rescatada por el gobierno norteamericano en 2008, vendió a través de su oficina en Londres 2,7 billones de dólares en seguros contra default, justo antes de la caída de la compañía, sin el más mínimo control de las autoridades londinenses. Y ya sabemos cómo terminó esa historia.
La desregulación del sistema financiero lo llevó a (otro) precipicio, y de nuevo será el Estado el que deba salvar a los bancos y fondos de pensiones. Pero esta vez no será tan fácil por la escala de la pirámide de endeudamiento, porque los Estados europeos ya están en dificultades y porque sería (deseamos) políticamente imposible que las poblaciones paguen las pérdidas de las apuestas de los especuladores financieros. Pero sin reestructuración de deudas (para bajar el nivel de apalancamiento del sistema), restricciones más estrictas para el rango de acción de las instituciones financieras y un control democrático de los centros financieros (en contraposición al actual control financiero de las democracias), el sistema será cada vez más vulnerable a los problemas que enfrente, y más dañinas sus explosiones.
* Economista - Universidad Tecnológica de Delf.

1 nov 2011

Grecia-El acuerdo anunciado es insuficiente -reportaje a Pablo Bortz

por Javier Lewkowicz

La Unión Europea llegó a un acuerdo la semana pasada para “estabilizar la región”, según definieron sus líderes, pero diversos economistas heterodoxos advierten que en realidad las medidas que se adoptarán no constituyen una solución de fondo. Pablo Bortz, economista argentino de la Universidad Tecnológica de Delft, Holanda, dialogó telefónicamente con Página/12 y aseguró que “lo acordado es insuficiente y está siendo aplicado en el sentido incorrecto. En pocos meses se verán las consecuencias”.

–¿Cómo evalúa la quita que se anunció para la deuda griega?

–Aun en el mejor de los casos, será insuficiente. En marzo, Standard & Poor’s dijo que para que el recorte sea sostenible en el largo plazo tiene que ser del 70 por ciento. La intención de reducir el ratio deuda/PIB al 120 por ciento en 2020 se basa en supuestos que nadie conoce y ese porcentaje también puede ser insostenible. Dicen que las privatizaciones que se están impulsando van a generar 60 mil millones, pero no se va a alcanzar ese monto. Además, se sigue pidiendo aplicar un ajuste, pero no se aborda la mejora en la capacidad de pago. Grecia no va a poder hacer frente a sus vencimientos, y por el estado de ánimo que hay en Europa, dudo de que haya voluntad para hacer un nuevo rescate. Ya agotaron la última bala, la de la quita nominal.

–¿Cómo se podría llegar a una situación sostenible?

–Sostenible para la UE; una quita mayor o que el Banco Central Europeo (BCE) salga a comprar la deuda. Pero para Grecia, sería más sensato defoltear. Eso ahondaría la crisis en el muy corto plazo, pero si adoptan un esquema tipo pesificación, creo que sería manejable.

–¿Un default desestabilizaría a los bancos acreedores?

–El problema no es el default griego, sino que los acreedores crean que no se puedan pagar otras deudas de países europeos, lo que generaría una gran corrida. La solución es que el BCE diga que la plata está. Tienen que anunciar que está la capacidad de salir a comprar la deuda.

–En cambio, el acuerdo alcanzado la semana pasada procura evitar que el BCE intervenga. Dicen que generaría inflación, aunque recientemente en Estados Unidos la expansión monetaria no tuvo ese efecto.

–Pensar que la emisión monetaria en un contexto recesivo como el actual puede generar inflación no tiene ni pies ni cabeza. De hecho, el BCE ya realizó operaciones de compra de deuda y no pasó nada de eso. También justifican la no intervención del BCE porque dicen que la emisión daría vía libre a los países para aumentar el gasto como quieran. Alemania quiere dominancia monetaria, y por eso los países con problemas tienen dificultades para conseguir plata barata en los mercados.

–¿Qué intereses hay por detrás de ese discurso ortodoxo?

–De ese modo fuerzan las privatizaciones, la desregulación de los mercados, el sistema de retiro, las jubilaciones y el mercado de trabajo. Promueven el desmantelamiento del Estado de Bienestar. En la mayor parte de los países de Europa el neoliberalismo no había avanzado como lo hizo, por ejemplo, en la Argentina en los ’90.

–¿Qué evaluación hace de la ampliación del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera?

–Como no quieren recurrir al BCE, se les ocurrió China como vía de financiamiento alternativa. China va a pedir muchas cosas a cambio, entre ellas, que la declaren economía de mercado, lo que mejoraría su posición comercial frente a Europa a través de menores trabas a las importaciones y restricciones de patentes. Es vergonzoso que Europa vaya a pasar por todos esos problemas comerciales cuando tiene la solución a través del BCE.

–¿Qué evaluación hace del acuerdo para recapitalizar los bancos?

–No hay plata nueva, quieren que los bancos salgan a emitir acciones, pero las condiciones de mercado son totalmente contrarias a una posible expansión de capital. Los bancos tienen muchas dificultades para financiarse, de hecho, la tasa de interés que se cobran entre ellos subió. Si no se creen entre ellos, menos les va a creer un inversor que no conoce la cartera de sus activos. Los bancos en lugar de salir a buscar capital van a prestar menos, lo que profundizará la recesión.

–¿Qué efecto produce a nivel político la crisis económica?

–Está generando resistencia a ayudar a los países del Sur, con un discurso casi racista que hace impopulares a los rescates financieros. Los partidos políticos de ultraderecha, que desde la Segunda Guerra Mundial no tenían gran relevancia, ahora han crecido en muchos distritos hasta ser casi opción de gobierno. En Holanda esos grupos políticos ya son el tercer partido. La derecha hizo acá un discurso muy inteligente. Si en Argentina apela a “Doña Rosa”, en Holanda inventaron a “Hank y Greta”, que es una pareja cincuentona, “que paga impuestos para que en las universidades estudien vagos y los extranjeros les quiten el trabajo a los nativos”.

–Se instaló un discurso de ese estilo para referirse a los griegos.

–Dicen que Grecia es el ejemplo de descontrol fiscal, se quejan de “los vagos griegos”, pero Grecia no paga en pensiones como porcentaje del PIB más que Alemania o Austria. En cambio, los griegos trabajan un 40 por ciento más, en horas, que los alemanes y los holandeses. Lo que sucede es que Grecia tiene un importante gasto militar, que nadie menciona, por el conflicto con Turquía por Chipre. Y no por casualidad, sus principales proveedores de armas son Alemania y Francia. De hecho, hace un tiempo hubo un rescate de 100 mil millones de euros condicionado a que Grecia compre 20 mil millones en armas.

Original: Pagina 12