El viejo Almacén. BsAs

Surplus Approach

“Es necesario volver a la economía política de los Fisiócratas, Smith, Ricardo y Marx. Y uno debe proceder en dos direcciones: i) purgar la teoría de todas las dificultades e incongruencias que los economistas clásicos (y Marx) no fueron capaces de superar, y, ii) seguir y desarrollar la relevante y verdadera teoría económica como se vino desarrollando desde “Petty, Cantillón, los Fisiócratas, Smith, Ricardo, Marx”. Este natural y consistente flujo de ideas ha sido repentinamente interrumpido y enterrado debajo de todo, invadido, sumergido y arrasado con la fuerza de una ola marina de economía marginal. Debe ser rescatada."
Luigi Pasinetti


ISSN 1853-0419

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Teorías del valor y la distribución una comparacion entre clásicos y neoclásicos

Fabio PETRI   Esta obra, traducida por UNM Editora, ha sido originalmente editada en Italia con el título: “Teorie del valore e del...

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19 jun 2017

Sobre (varios) déficits y deudas



por Fabián Amico





Parece existir un cierto consenso entre los economistas argentinos. Del extremo más conservador / fundamentalista ("no-gradualista") emerge la sentencia cada vez más repetida de que la falta de decisión del gobierno en cerrar la brecha fiscal haría posible que "todo podría irse a la m..." (Melconian dixit). De lado de los economistas opositores, entre ellos, muchos heterodoxos, los  déficits (externos y fiscales) estaría llevando a una crisis inevitable, particularmente por el curso "explosivo" de las Lebac que emite el BCRA. De una forma u otra, el diagnóstico compartido es que se estaría incubando una crisis potencialmente explosiva por el lado de los déficits y las deudas, lo que llevaría (por un mecanismo u otro, dependiendo del punto de vista del analista) inevitablemente a una crisis.

Del lado más ortodoxo, el problema radica como siempre en el déficit fiscal. Si se financia vía BCRA, eso alimentaría la inflación. Pese a que esto ya no resiste ningún análisis serio, el fantasma de la emisión inflacionaria lleva al gobierno a tomar deuda externa para no presionar las tasas internas y "desplazar" la inversión privada. Pero la tasa de interés interna no baja y la inversión no aparece. Y la inversión no revive porque el mercado doméstico sigue débil (con una utilización promedio de la capacidad industrial del 64,5% en abril). Aunque la tasa de interés bajara, ¿quién podría invertir en ese escenario?

En esta visión, la toma de deuda externa es un problema porque el nivel de "emisión" no se reduce, sea para financiar al Tesoro vía utilidades o adelantos del BCRA, o simplemente para comprar los dólares que el gobierno tomó prestado. Luego, hay necesidad de "esterilizar" los crecientes intereses de las Lebac (además del creciente flujo de capitales ingresando del exterior). Claro que el BCRA no puede bajar demasiado la tasa de interés porque eso alienta la dolarización y engendra una tendencia a la devaluación de la moneda, con consecuencias inflacionarias inmediatas.



La aceleración inflacionaria causada por una devaluación rápida lleva a la reducción del salario real y tiene un impacto obviamente negativo tanto en el humor social como en el nivel de actividad. Puesto al revés: la tasas más altas parecen una condición necesaria para el aumento del salario real. El costo en términos de actividad, vía el impacto negativo de las tasas altas en el crédito, parece ser menor que el inducido por la caída del salario real y el empleo.

Así las cosas, según este enfoque, habría que lograr una especie de milagro para evitar la explosión: que aumente el PIB (y por ende la demanda de dinero transaccional) con ajuste del gasto público, que disminuya la entrada de dólares especulativos (para bajar la necesidad de esterilizar), pero con disminución de las expectativas de devaluación para reducir las tasas. Es la cuadratura del círculo, pero varias veces.

Así se llega a un absurdo: el Tesoro consigue dólares para que el BCRA le dé pesos para "moderar" la contracción fiscal. Con esta receta, la actividad no levanta mientras el déficit fiscal no se reduce. La única posibilidad de revertir el déficit fiscal es mediante una fuerte aceleración del crecimiento promovida por el mismo gasto público. Eso pondría en marcha el nivel de actividad, estimulando aún más la (escurridiza) inversión, haciendo que la recaudación crezca rápidamente y mejorando el resultado fiscal. Esto fue lo que ocurrió tanto a comienzos de la convertibilidad como en 2002/2003, dos etapas críticas donde la economía cambió drásticamente su ritmo de crecimiento gracias a una política fiscal expansiva (también al alza de los salarios).

Del lado más heterodoxo, el cóctel explosivo estaría servido por la tendencia de las Lebac. Pero  ocurre que no hay ningún caso de quiebra o default de un país en pasivos denominados en su propia moneda. En el caso de las Lebac, como es una deuda en moneda doméstica, todo el mundo sabe que ese pasivo no tienen ningún riesgo (y el mercado también lo sabe).

En verdad, estrictamente hablando, las Lebac no son "deuda", del mismo modo que cuando crecen los depósitos de un banco privado o público nadie dice que creció la "deuda" del banco. El pasivo del banco aumenta, pero tiene como contraparte el aumento de un activo. Lo mismo ocurre con el BCRA. Lo que cambia es la composición de su patrimonio. Cambia el pasivo, la base monetaria, por otro, digamos Lebac (o lo que fuere). Cada una de esas intervenciones, generan resultados que se van acumulando. En el extremo, supongamos que el resultado global de las operaciones del BCRA fuera negativo. ¿Qué ocurriría? Nada.

¿Por qué? Porque el punto crucial es la solvencia en dólares. Si el BCRA y el gobierno logran mantener la solvencia externa, nada extraordinario ocurrirá. De modo análogo, cuando aumenta la base monetaria a nadie (excepto a algún monetarista fundamentalista) se le ocurría decir que "la deuda del BCRA crece explosivamente".

En verdad, la crítica a las altas tasas de interés y a la "bicicleta financiera" pierde de vista que la reducción de las tasas tiene un efecto inmediato en la dolarización de las carteras y la devaluación del peso. El sector privado en su conjunto, después de tomar sus decisiones de consumo e inversión, tiene excedentes financieros netos. Debe decidir en qué forma va a ahorrar ese excedente. Esto supone siempre la existencia de alguna "bicicleta". El gobierno (el BCRA) puede decidir, al menos en parte, si esa bicicleta se hace con dólares o pesos, porque lo que decide su asignación es el retorno nominal
relativo.

Conviene aclarar que ese excedente financiero no es sustraído de la inversión, sino que es un residuo que emerge después de que las decisiones sobre el volumen de inversión han sido tomadas, las que a su vez están determinadas por la dinámica del mercado y la demanda. La confusión sobre las Lebac deviene mayúscula cuando algunos economistas toman el monto de vencimientos de Lebac, lo transforman en dólares, ¡y lo suman a la deuda externa!

Sin embargo, una diferencia crucial con los años 90 (y que torna menos vulnerable al régimen actual) es el régimen cambiario. En un régimen de tipo de cambio flotante es una diferencia fundamental si las entradas de capital están denominadas (y por ende deberán pagarse) en su totalidad en moneda extranjera (es decir, si es típicamente una deuda) o no (como ocurre con los flujos de cartera). En este último caso, el inversor especulativo debe asumir el riesgo cambiario, ya que el valor en dólares de esos pasivos siempre puede ser licuado con una devaluación del tipo de cambio.

Asimismo, habitualmente se piensa que el stock de Lebac es un indicador de la masa de pesos que (inevitablemente) se dolarizará y, por lo tanto, es un indicador de fragilidad financiera externa. Pero ese stock de pasivos no es un buen indicador de cuánto dinero podría potencialmente sacarse del país y presionar sobre el tipo de cambio (y sobre las reservas), ya que en el escenario actual los bancos y agentes locales pueden crear dinero fácilmente (si es necesario) y enviarlo al exterior siempre que resulte rentable hacerlo (es decir, si las condiciones de la “bicicleta” cambian). Ciertamente, la menor vulnerabilidad de este proceso se ve muy favorecida por el bajo endeudamiento en dólares legado por el Gobierno anterior.

En suma, el BCRA no es un banco privado, no es un quiosco ni es una familia. Su pasivo nunca quiebra (excepto si es en dólares). La sustentabilidad externa de este esquema es el inconveniente real (y no el déficit fiscal o "cuasifiscal"). De modo que quizás el verdadero problema no sea el estallido de una crisis inminente, sino la posibilidad de este esquema de política de persistir un tiempo relativamente prolongado, en base a un endeudamiento externo creciente, generando una profunda involución en el proceso de desarrollo, junto con una innecesaria y dolorosa regresión social y distributiva.

Original: El Economista

19 may 2014

MACROECONOMÍA DE LA DEUDA PÚBLICA

   El Desendeudamiento Argentino (2003-2012)



Posteamos el último trabajo de Matias de Lucchi  en el CEFID-AR que analiza la composicion de la deuda publica argentina, y las diversas metodologias utilizadas desde un punto de vista de moneda endogena en un marco clásico-keynesiano.

"Luego del análisis teórico y de lo acontecido en Argentina entre 2003 y 2012 se podría concluir que el endeudamiento intra-estatal en moneda doméstica es un instrumento efectivo de asistencia directa a la política fiscal cuando la economía todavía cuenta con margen externo para crecer. Por otro lado, el desendeudamiento público en moneda doméstica con el sector privado parece ser un resultado endógeno a la política monetaria. Por supuesto, tasas bajas de interés pueden contribuir a la expansión del crédito al consumo e hipotecario pero también plantea desafíos en el frente externo.

 Dado que el Estado no quiebra en su propia moneda, entonces, el desendeudamiento en pesos parecería estar reflejando decisiones privadas de cartera. Desde un abordaje de dinero endógeno se puede comprender que, aun con la existencia de mecanismos exógenos de creación de dinero como los adelantos transitorios, el stock ex post de base monetaria siempre es endógeno. La razón para ello es que el sector privado termina decidiendo sobre la composición de su cartera, pues operan mecanismos de absorción o reflujo monetario de la liquidez no deseada. Por ello, es importante atender estos mecanismos de reflujo para que operen de forma tal que no dañen la balanza de pagos.

Por otro lado, el proceso de desendeudamiento público en moneda extranjera ha sido muy exitoso en Argentina. Dado el margen externo, resultado de factores externos e internos, el Gobierno consiguió mantener estable el stock de deuda luego de la reestructuración de 2005. Sin embargo, como la deuda en moneda extranjera debe analizarse en términos de las reservas internacionales disponibles o exportaciones, es a partir de estos indicadores que podemos observar el profundo relajamiento del peso de la histórica “deuda externa”. Sin embargo, los niveles de estos indicadores todavía presentan serios desafíos para el futuro, sobre todo en un contexto de fuertes déficits industrial, energético y de cuenta capital.

Por ello, por los problemas externos asociados a este tipo de deuda, varias economías emergentes estarían intentando superar el llamado “pecado original”. Así, las entradas netas de capitales ya no necesariamente serian la contraparte contable de la emisión de pasivos en moneda extranjera. Por supuesto, se tratan de condiciones novedosas para muchos países latinoamericanos, y de allí, las incertidumbres al respecto. Más aún, cuando la Reserva Federal de los Estados Unidos ya ha estado reduciendo (“tapering”) el tamaño de sus compras de activos (Quantitative Easing). No obstante, aun asumiendo un escenario de menor liquidez internacional no parece vislumbrarse la posibilidad de un shock de tasas internacionales en un mundo desarrollado que todavía presenta pobres desempeños de crecimiento.

La periferia cuenta con un escenario internacional muy favorable: mejora de los términos de intercambio, tasas de interés bajas en el centro y creciente comercio “sur-sur” (con China empujando la economía mundial). Además, las economías subdesarrolladas han acumulado importantes reservas internacionales y han mejorado sustancialmente su sector externo. En este marco, la restricción externa de Argentina es un caso particular en el mundo periférico. No obstante, Argentina todavía tiene condiciones para mejorar la calidad de su balanza de pagos, lo cual implica tener presente que la lógica del endeudamiento en moneda extranjera, tomar deuda para pagar deuda indefinidamente, es una práctica incompatible con una estrategia de desarrollo.

Por último, del trabajo se puede desprender la importancia que tiene para el análisis y la política económica contar con una minuciosa base estadística y un sistema de contabilidad financiera consolidada del sector público que enfatice en la composición monetaria. A partir de la importancia que tiene para Argentina el fenómeno del endeudamiento público sería de gran utilidad fortalecer los mecanismos de registro y seguimiento de la información".




Original: CEFID-AR

9 jul 2012

La Excepción Alemana

Por Manfredi De Leo



1. El resultado de la reciente licitación de bonos del gobierno alemán ha planteado un interesante debate sobre la especificidad del mecanismo de la colocación de valores gubernamentales que parecen distinguir a Alemania de otros países de la eurozona. El debate se inspira en los detalles en el registro oficial del proceso de licitación, donde le informamos que han sido emitidos cada 6 millones de euros de los valores previstos inicialmente por el gobierno, pero al mismo tiempo, se afirma, que –de estos - sólo 3,6 se colocaron con inversionistas privados. Por lo tanto, para entender exactamente lo que sucedió a los 2,4 millones de euros de los  valores residuales, que han sido declaradas emitidos, pero que no han sido firmados por los licitadores.

El registro oficial de esa porción particular de la  define el problema como "importe destinado a las transacciones del mercado secundario." Así que el 40% de los títulos emitidos han sido retenidos con la finalidad de ser vendidos en el mercado secundario: una gran proporción de títulos fue, en otras palabras, emitidas pero aún no colocadas con los inversores privados. Una operación similar sólo parece posible si se admite la intervención del Bundesbank, que han asegurado algunos de la nueva edición - como muchos comentaristas sugieren [1]. Esto significaría que Alemania opera fuera de las normas comunes la zona del euro [2], que a pesar de los mismos principios que han impedido, por ejemplo, al Banco Central griego para intervenir en apoyo de los bonos de su gobierno en diciembre de 2009 y mayo de 2010, cuando la espiral en las tasas de interés exigida por los mercados financieros internacionales en la licitación de Atenas se vieron obligados a recurrir a un préstamo institucional, vinculada a la adopción de las llamadas medidas de austeridad.


 La "excepción" alemana "con la normativa europea sobre la emisión de deuda es aún más significativa si se considera que la práctica de conservar una cuota (también consistente) "para operaciones en el mercado secundario" no constituye una" anomalía en las operaciones ordinarias de la colocación del Bund, sino que representa el funcionamiento regular: como se ilustra en el gráfico siguiente, Alemania tiene una cuota de emisiones de forma regular, tal y como ocurrió en este último, habló de licitación de Bund decenales.

Vamos a tratar de demostrar que el Bundesbank está apoyando activamente la colocación de bonos del gobierno alemán, que ejerce una influencia dominante en el precio de los títulos de nueva emisión, pero sin recurrir al mercado primario mismo, pero mediante la articulación de su intervención con el fin de eludir las prohibiciones impuestas por el Tratado de Maastricht, y en la práctica, de hecho, la financiación directa de la deuda pública alemana.

2. Iniciamos diciendo que el debate sobre la licitación de títulos alemanes tiene el gran honor de restituir el mecanismo de emisión de los títulos públicos - hecho por los reglamentos, las prácticas y relaciones de poder entre los gobiernos, bancos privados, nacionales e internacionales - en un contexto institucional más complejo que la "forma de mercado" que está definida por las instituciones europeas, y que justifica la prohibición de la compra de bonos públicos necesarios de los bancos centrales que existen para no interferir con el funcionamiento regular del mercado de crédito.

Queremos entender cómo es posible que se emita un bono, pero no se coloque. En primer lugar, especificar qué se entiende por colocación: un título se define colocado, cuando es firmado por primera vez. La oficina gubernamental responsable de la emisión de deuda pública es la Agencia Alemana de la deuda (Finanzagentur), que administra los procedimientos de la licitación y, posteriormente conserva los títulos no colocados al grupo de los inversores privados que tienen el acceso reservado al mercado primario, el público se compone de unos cuarenta bancos y compañías financieras en Alemania y en el extranjero. La idea, sugerida por muchos comentaristas, que los títulos no colocados son de hecho tomados por el banco central alemán fue cuestionada de inmediato, ya que parece tener su origen en una mala interpretación del papel particular desempeñado por éste en el proceso de emisión títulos. Como veremos más adelante, a pesar de que es realmente posible refutar el argumento de que el Bundesbank subscribe los bonos del gobierno alemán directamente en el mercado primario, el banco central alemán puede contar con otros y diversos canales para intervenir en nuevas emisiones de títulos, con  resultados absolutamente equivalentes a la acción directa en el mercado primario.

El Bundesbank está actuando en nombre de la Agencia para la deuda alemana como un "banco depositario y no como prestamista de última instancia", como afirma Isabel Bufacchi en el Sole 24 Ore, el 26 de noviembre de 2011: los valores mantenidos son esencialmente congelados en el banco central de Alemania, sin que esto corresponda alguna suma de dinero para el gobierno en cambio, es decir, sin que dichos valores sean efectivamente suscritos. Explica el Bufacchi: ". La agencia de la deuda alemana toma a los títulos no vendidos y los reubica en el mercado secundario, en el lapso de unos pocos días o en casos de mercados difíciles en unas semanas" lo que parece a primera vista, que Alemania no está procediendo con la llamada "monetización" de la deuda pública. Para confirmar esta interpretación también participa la prestigiosa revista The Economist, la publicación en su página web Fun with bunds en el que, "para evitar que los bloggers pasen mucho tiempo inmersos en los mecanismos de la licitación de bonos europeos", la solución al dilema  se encomienda a las palabras de un representante de PIMCO, una de las empresas líderes en inversión privada en el ámbito internacional: "La Finanzagentur ha emitido solo 3,6 mil millones a cambio de liquidez. Se han invertido 3,6 mil millones del mercado y han conservado 2,4 mil millones en sus libros contables. En el futuro podrán vender la cantidad retenida en el mercado secundario, obteniendo la liquidez correspondiente. Usted puede haber leído que el Bundesbank ha comprado la emisión de acciones que no se ha colocado en la licitación, esto no es correcto. El Bundesbank no está financiando en Alemania, opera simplemente como una agencia para Finanzagentur ".

La práctica de la agencia alemana para la deuda, consistente en mantener una cuota de la emisión, se presenta, muy simplemente, como un método para retrasar la colocación de esos títulos, en espera de condiciones más favorables en los mercados financieros: una mera cuestión tiempo, ya que los títulos emitidos pero no colocados, serán, tarde o temprano, de hecho colocados.

3. Después de haber "pasado mucho tiempo inmerso en los mecanismos de licitación de bonos europeos", es posible cuestionar la validez de esta interpretación del problema, y enfocar la interpretación del particular mecanismo de emisión de títulos del gobierno alemán, no tanto de "cuando "títulos retenidos serán subscriptos, sino más bien el" dónde "esos títulos serán, efectivamente colocados.
La estructura institucional atribuida generalmente a un proceso actual de la emisión de títulos de deuda pública se basa en una clara distinción entre el mercado primario, donde los gobiernos colocan las nuevas emisiones de bonos y el mercado secundario, donde los bonos ya emitidos se pueden intercambiar libremente . Tal distinción es importante, en el marco institucional de la zona euro, ya que el Tratado de Maastricht (apartado 1 del artículo 101. [2]) prohíbe explícitamente a los bancos centrales de la zona del euro la compra de títulos de la deuda de gobiernos de los Estados miembros sólo en el mercado primario: los bancos centrales nacionales y el BCE de los países miembros son libres para comprar títulos de la deuda pública de los miembros de la eurozona en el mercado secundario, y estamos seguros de que están operando de esta manera por lo menos desde mayo de 2010, contexto del Programa de Mercados de Valores [4]. 


Téngase en cuenta que la clara distinción entre mercado primario y mercado secundario, es decir, la regla de que en el mercado secundario se pueden negociar sólo los valores ya emitidos en el mercado primario es el requisito previo de la lógica seguida por las instituciones europeas, que ofrecen tanto la prohibición impuesta por Maastricht, que se refiere al mercado primario, y el Programa de Mercados de Valores, lo que limita al mercado secundario la libertad de intervención de los bancos centrales. En las palabras del entonces gobernador del BCE Trichet: "Nuestras acciones son totalmente coherentes con la prohibición de financiación monetaria de [la deuda] y por lo tanto nuestra independencia financiera. El Tratado prohíbe la compra directa por parte del BCE de títulos de deuda emitidos por los gobiernos. Sólo estamos comprando esos valores en el mercado secundario, y así nos mantenemos ancladas a los principios del Tratado ". [5]

A la luz de lo que se ha dicho acerca de la práctica - hecha en Alemania por años - para asignar una cuota importante de las operaciones de salida en el mercado secundario, es evidente que cuando tenemos en cuenta el mercado de bonos del gobierno alemán, la distinción entre mercado primario y mercado secundario es por lo menos lábil: el uso de la cuota de títulos de nueva emisión de deuda regularmente en poder de la Agencia de deuda alemana, de hecho, es capaz de vender sus propios títulos públicos directamente en el mercado secundario. Esto es importante porque si el mercado primario de títulos públicos está expresamente reservado en todos los países de la eurozona, a un grupo de inversores privados, en el mercado secundario operan- junto a los inversores privados – también los bancos centrales de los países miembros. Esto significa que la tasa de interés que se determina en el mercado primario puede ser empujada hacia arriba por la falta de demanda de títulos que no tienen razón de existir en el mercado secundario, donde la acción del banco central implica una demanda potencialmente infinita para los títulos públicos: en el mercado primario, donde no operan los bancos centrales, puede subsistir una situación de exceso de oferta de bonos que conduce a un aumento en las tasas de interés, como la observada en Grecia a principios de 2010, y en Italia a partir de "agosto de 2011, mientras que en la intervención en el mercado secundario por parte  del banco central tiene el poder de crear toda la demanda necesaria para reducir el rendimiento de los títulos públicos.

Por lo tanto, el simple hecho de que la colocación de los bonos de nueva emisión se produce, en parte, directamente en el mercado secundario tiene un impacto significativo en la tasa de interés de los bonos del gobierno alemán, garantizando a Alemania un menor coste de la deuda pública, con independencia de la posibilidad (también presente) que los títulos de nueva emisión puestos en el mercado secundario se introducen directamente por el Bundesbank. La particular estructura institucional del proceso de emisión de bonos del gobierno alemán suprime de manera efectiva la distinción entre mercado primario y mercado secundario, abriendo espacio para la financiación de la deuda pública por el banco central - el espacio negado a los miembros de la eurozona.

El complejo mecanismo de emisión de títulos públicos descritos anteriormente permite a Alemania  proponer, en una licitación, una tasa muy baja de interés, como ocurrió el 23 de noviembre: si los inversores privados se niegan a suscribir los títulos de la deuda pública alemana, juzgadas como poco remunerativas,  el Estado conserva la cuota de emisión de acciones no colocada y procede, a partir de entonces, a la colocación de estos títulos en el mercado secundario, donde la acción del banco central es capaz de dirigir los niveles de tasas de interés actuales o incluso dar lugar a la intervención directa por parte del Bundesbank, que subscribe los títulos de deuda no colocados en el mercado primario. En ausencia de tal mecanismo, los gobiernos se ven obligados a aceptar la tasa de interés que los inversores demandan en el mercado primario, donde su voluntad de suscribir los bonos del gobierno representa la única posibilidad que tiene el Estado para financiar su deuda. La "excepción" alemana "puede ser concebida como un método para eludir las prohibiciones impuestas por el Tratado de Maastricht, y uno se pregunta por qué los otros países de la eurozona no están equipados con un dispositivo, capaz de poner freno a la exigencias de los mercados financieros internacionales sobre la rentabilidad de sus títulos.





[1] Alesina y Corriere dela Sera de Giavazzi el 24 de noviembre 2011 declaró que "la licitación del Bund fue firmado sólo por el Bundesbank, que ha comprado el 40% de las acciones que se ofrecen desde Berlín.". El mismo día, tales afirmaciones aparecen en los periódicos más importantes. Il Sole 24 Ore Bufacchi dice: "debe ser descartado Maxi-rata, igual al 39% de los 6 mil millones, que fue firmado por Buba [Bundesbank] para ser revendidos en el mercado secundario debido a la peculiar mecanismo utilizado desde las 70 licitaciones de los bonos del gobierno alemán. ", dijo Quadrio Curzio que" sin la intervención del Bundesbank podría ser peor "en el Messenger, las reclamaciones Tabellini, Il Sole 24 Ore, que" el Bundesbank en realidad sigue actuando como prestamista de última instancia al menos temporalmente, hacia el Estado alemán. Los títulos no vendidos en la licitación, fueron de hecho absorbidos por el Bundesbank, que siempre juega ese papel para garantizar la liquidez de los valores alemanes ".
[2] "El banco central alemán ha absorbido todos los títulos sin vender. Esto es exactamente lo que el Bundesbank, no quiere que el BCE haga con Italia y España. [...] ha comprado directamente por el gobierno, un comportamiento al parecer, ilegal en los términos del tratado. El financiamiento monetario del déficit "Fubini, el Corriere della Sera el 24 de noviembre de 2011.
[3] "Se prohíbe la concesión de sobregiros o cualquier otra forma de créditos por parte del BCE o de los bancos centrales de los Estados miembros (en lo sucesivo," los bancos centrales nacionales ") en favor de instituciones u organismos comunitarios , los gobiernos centrales, los órganos regionales, autoridades públicas locales o de otro tipo, con otros organismos de Derecho público o empresas públicas de los Estados miembros, así como la adquisición directamente por ellos de títulos de la deuda por el BCE o de los bancos centrales nacionales . "(véase la versión consolidada del Tratado constitutivo de la Comunidad Europea, Diario Oficial de las Comunidades Europeas, 24/12/2002, cursiva nuestra).
[4] "En los términos definidos en la presente Decisión, los bancos centrales del Eurosistema puede comprar [...] en el mercado secundario títulos de la deuda [...] emitidos por administraciones centrales o instituciones públicas de los países miembros y denominados en euros." (Ver . Decisión del Banco Central Europeo, de 14 de mayo de 2010, por un programa de los mercados de valores, Diario Oficial de la Unión Europea, 20.5.2010, la cursiva es nuestra).
[5] Véase Discurso de Jean-Claude Trichet, presidente del BCE, en la 38 ª Conferencia Económica del Oesterreichische Nationalbank, Viena, 31 de mayo de 2010.




Para   ver el original aca