El viejo Almacén. BsAs

Surplus Approach

“Es necesario volver a la economía política de los Fisiócratas, Smith, Ricardo y Marx. Y uno debe proceder en dos direcciones: i) purgar la teoría de todas las dificultades e incongruencias que los economistas clásicos (y Marx) no fueron capaces de superar, y, ii) seguir y desarrollar la relevante y verdadera teoría económica como se vino desarrollando desde “Petty, Cantillón, los Fisiócratas, Smith, Ricardo, Marx”. Este natural y consistente flujo de ideas ha sido repentinamente interrumpido y enterrado debajo de todo, invadido, sumergido y arrasado con la fuerza de una ola marina de economía marginal. Debe ser rescatada."
Luigi Pasinetti


ISSN 1853-0419

Entrada destacada

Teorías del valor y la distribución una comparacion entre clásicos y neoclásicos

Fabio PETRI   Esta obra, traducida por UNM Editora, ha sido originalmente editada en Italia con el título: “Teorie del valore e del...

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18 oct 2019

El impacto macroeconómico de "ponerle plata en el bolsillo a la gente"





Por Fabián Amico y Alejandro Robba
Aunque las exportaciones tienen una importancia estratégica en el alivio de la restricción de la balanza de pagos, sin embargo, el crecimiento en Argentina depende esencialmente de los componentes domésticos de la demanda (consumo asalariado, gasto público y transferencias sociales, inversión pública y privada, construcciones, etc).
El fracaso del experimento económico actual es resultado del intento de instalar un patrón de crecimiento basado en la expansión autónoma de la inversión privada (con un protagonismo central de la inversión externa) y las exportaciones. Para eso, el gobierno mejoró la rentabilidad general del sector privado y subió el tipo de cambio real. El ensayo, sin embargo, terminó en un colapso.
Solo en 2017 hubo una rápida y fugaz recuperación del nivel de actividad, la que estuvo justamente basada en la expansión del gasto público (transferencias sociales e inversión pública) y alguna mejora de los salarios reales.

Algunas razones del fracaso deberían ser evidentes. La inversión privada no puede aumentar sino crece el tamaño del mercado, ya que la ampliación del stock de capital de las empresas no puede hacerse inútilmente: nadie acrecienta una capacidad productiva que no va a utilizar. Ergo, para aumentar la inversión, debe previamente aumentar el nivel de utilización de esa capacidad y por ende debe aumentar la demanda de bienes finales.

La expansión del consumo depende básicamente de dos variables. Por un lado, los salarios reales del sector privado, cuya condición para aumentar es una cierta estabilidad cambiaria (y tarifaria). Por otro, las transferencias sociales del gobierno (jubilaciones y planes sociales) son factores importantes de empuje del consumo privado.

Estos movimientos tienen importantes efectos distributivos y ayudan a promover una sociedad más igualitaria e inclusiva. La recuperación de la capacidad de compra de los sectores populares (salarios y jubilaciones) aumenta las ventas y estimula la producción y la inversión, encendiendo la rueda virtuosa de distribución y producción.

En este contexto, las transferencias públicas sociales (jubilaciones y planes sociales) deben considerarse como un componente del gasto autónomo, y por ende como uno de los elementos que co-determinan la tasa de crecimiento de largo plazo. Son, en verdad, un determinante del producto más que una mera transferencia de ingresos desde un nivel dado de producto. Por ende, representan un motor de crecimiento (más que una detracción) y no existe necesariamente una contradicción entre mayor equidad social y crecimiento. En tal contexto, la justicia social no sólo es una bandera política, sino que también es una fuente de crecimiento mientras, al mismo tiempo, abre paso a una sociedad más inclusiva.

El aumento de los salarios privados, además de ser una fuente de demanda, son determinantes del efecto multiplicador del conjunto del sistema. Cualquier impulso autónomo de gasto (sea gasto público, exportaciones, u otros) tendrá un impacto multiplicador mayor cuando mayores sean los salarios. La razón es simple: para atender el mayor consumo privado (por ejemplo, proveniente del aumento de las jubilaciones) el sector privado deberá aumentar el empleo, y ahora cada trabajador recibirá un salario mayor que, a su vez, gastará en bienes y servicios. En suma, la masa salarial aumentará tanto por aumento del empleo como por la suba del salario. En síntesis, una sociedad más igualitaria tiene una mayor propensión a consumir y esto supone un mercado doméstico más grande, más producción y más inversión.

Justamente, el colapso de la inversión privada fue el principal fracaso intelectual de la era Macri. El punto es que la inversión privada en capacidad productiva, si bien tiene como condición necesaria una rentabilidad positiva, no depende (ni es función) del nivel de rentabilidad, sino que es determinada por la dinámica del mercado y la demanda efectiva (es decir, sigue el viejo principio del acelerador). De hecho, la etapa 2003-2011 marca uno de los hitos históricos en términos de inversión privada en equipo de capital.

Entonces, resulta claro que "poner plata en el bolsillo de la gente" significa tanto aumentar el efecto multiplicador (consumo asalariado) como los impulsos autónomos de gasto (transferencias sociales) y llevan ineludiblemente a "encender" la economía ahogada por la contracción del gasto público y la caída de los salarios reales. A su vez, la expansión resultante del mercado aumentará el nivel de utilización de la capacidad estimulando la inversión privada en búsqueda de oportunidades rentables.

Cabe destacar que, en paralelo, y como condición necesaria para volver a crecer, se debe descomprimir la carga de la deuda externa con una renegociación que implique –por lo menos- ganar tiempo para el pago de intereses y capital. Pese a la mejora del saldo de la cuenta corriente (debido al colapso de las importaciones por la recesión), la deuda será el principal determinante de la restricción externa tanto en el corto plazo como en el largo plazo.

Hoy nuestro país presenta una economía paralizada, una crisis alimentaria aguda, un desempleo superior al 10% como piso, y además la mayoría de los trabajadores y trabajadoras que tiene trabajo, no sólo no ahorran, sino que no llegan a fin de mes y se encuentran crecientemente endeudados. Según cálculos del BCRA, actualizados a marzo, desde fines de 2018 las familias del país pasaron a arrastrar una deuda equivalente a 3,2 meses de sus salarios netos (en su mayor parte, originado en el "tarjeteo" a tasas altas).

Con información del INDEC, tanto la Universidad Nacional de Avellaneda como la Fundación Mediterránea, publicaron recientemente que una familia necesitaría casi $12.000 para salir de la pobreza. La brecha de pobreza mide la distancia entre el ingreso promedio de los pobres y la línea de gastos de referencia.

Por lo tanto, la pregunta es cómo se financia esa brecha de ingresos. En la situación en que se encuentra el sector privado –en particular el sector pyme- respecto a caída de ventas, de producción y de rentabilidad, difícilmente se puedan imponer aumentos de salarios nominales por decreto. Por tal razón, además de motorizar el gasto y la inversión pública, estabilizar el tipo de cambio y las tarifas a partir del acuerdo social, se debe diseñar un listado de programas que mejoren los ingresos nominales o bajen los gastos familiares, para poder destinar más fondos a consumos esenciales. Entre ellos se pueden destacar el aumento de jubilaciones/AUH/salarios públicos, la desdolarización de tarifas públicas, los préstamos a tasa baja y plazos más largos con posibilidades de quitas, para saldar el alto endeudamiento que hoy padecen las familias argentinas, los programas de cobertura completa de medicamentos para jubilados, una nueva ley de alquileres que tenga en cuenta la crítica situación de los inquilinos y los descuentos en compra de alimentos a través de tarjetas para el pago de jubilaciones y programas social, entre otros.

Durante el primer debate presidencial, Mauricio Macri dijo que “aunque no lo sientas en el bolsillo, estamos mejor”. La crisis económica seguramente tuvo (y tendrá) un gran impacto electoral. Pero además la experiencia de estos cuatro años confirma no solo que el bolsillo es importante para asegurar el consenso político, sino que también es vital para "encender" la economía.

Fabián Amico. Economista. Docente de la Universidad Nacional de Moreno (UNM) y de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET).

Alejandro Robba. Economista. Docente y Coordinador de la Carrera de Economía de la Universidad Nacional de Moreno.
original: Ambito

3 may 2018

Sobre la inconsistencia de los modelos Neo-Kaleckianos

 
 
 
El Centro Sraffa ha publicado el working paper numero 31 (CSWP) sobre la discusion sobre causalidad con respecto a la tasa de utilizacion de la capacidad productiva.

 A(nother) Note on the Inconsistency of Neo-Kaleckian Growth Models CSWP 31 (May 2018)

Autores :  Riccardo Pariboni and Daniele Girardi

As a matter of common knowledge, the canonical Neo-Kaleckian growth model is not able to reconcile the actual and normal rates of utilization in equilibrium. Dávila-Fernández et al. (2017) revive an old proposal for solving this problem – making the rate of normal utilization an endogenous variable that converges to the actual utilization rate – justifying it with new premises, based on a recent contribution to production theory (Nikiforos 2013). In this note, we argue that their proposed adjustment mechanism is based on restrictive assumptions, some of which have little economic justification. Moreover, we show that also if one puts aside for the sake of argument the perplexities regarding the ‘endogenization’ of the normal rate of utilization, the existence of autonomous components of demand is sufficient to invalidate their results.
 
 
Como una cuestión de conocimiento común, el modelo de crecimiento canónico Neo-Kaleckiano no es capaz de conciliar las tasas de utilización real y normal en equilibrio. Dávila-Fernández et al. (2017) revive una vieja propuesta para resolver este problema, convirtiendo la tasa de utilización normal en una variable endógena que converge a la tasa de utilización real, justificándola con nuevas premisas, basadas en una contribución reciente a la teoría de la producción (Nikiforos 2013). En esta nota, argumentamos que su mecanismo de ajuste propuesto se basa en supuestos restrictivos, algunos de las cuales tienen poca justificación económica. Además, demostramos que también si se dejan de lado las argumentaciones sobre la "endogenización" de la tasa normal de utilización, la existencia de componentes autónomos de la demanda es suficiente para invalidar sus resultados.
 
Puede bajarse el trabajo en el siguiente  link
 
Centro Sraffa Working Papers, as well as rules for submission and authors' guidelines, on the Centro Sraffa website

2 dic 2016

La Financiación Inicial y Final En El Circuito Monetario Y La Teoría De La Demanda Efectiva

 
 
**Sergio Cesaratto


Resumen: Un aspecto notable de la teoría heterodoxa moderna es la separación entre los modelos de crecimiento basados en la demanda y las teorías del dinero endógeno. Este artículo sugiere una posible integración entre la teoría keynesiana del multiplicador (y el supermultiplicador) y las teorías del dinero endógeno y la financiación de Keynes. Centrándose en la versión de la teoría del circuito monetario (TCM) de Graziani, es una contribución para reconciliar la preocupación de la TCM por la financiación inicial de la producción y la preocupación de las teorías del crecimiento heterodoxas orientadas a la demanda por el financiamiento final de la demanda autónoma.
 
Abstract: One remarkable aspect of modern heterodox theory is the detachment between demand-led growth models and endogenous money theories. This paper suggests a possible integration of the Keynesian theory of the multiplier (and the supermultiplier) with Keynes´s endogenous money and finance theories. Focussing upon Graziani´s version of the Monetary Circuit Theory (TCM), the paper is a contribution towards reconciling the preoccupation of this theory with initial production financing, and the concern of demand-side oriented heterodox growth theories with final financing of autonomous demand).

 Original: Revista de Economía Institucional Vol. 18, No. 35, segundo semestre de 2016

 Bajar ACA

**Profesor del Departamento de Economía Política y Estadística de la Universidad
de Siena, Italia, [sergio.cesaratto@unisi.it]
. Aunque crítico del circuito monetario, este artículo está dedicado a la memoria del profesor Augusto Graziani. Lamento que mis ideas a este respecto aún no hubiesen madurado en los años noventa cuando tuve la fortuna de colaborar con él en La Sapienza. Él habría apreciado la crítica franca. Agradezco a Eladio Febrero, Fabio Petri, Massimo Pivetti, a varios amigos del Centro Sraffa, en particular a Roberto Ciccone, Sergio Levrero y Saverio Fratini, y a tres árbitros por sus valiosas sugerencias y observaciones. Tomado de Macroeconomica, mayo de 2016. Traducción de Alberto Supelano; se publica con las debidas autorizaciones. Fecha de recepción: 20-06-2016, fecha de aceptación: 20-10-2016. Sugerencia de citación: Cesaratto, S. “La financiación inicial y final en el circuito monetario y la teoría de la demanda
efectiva”, Revista de Economía Institucional 18, 35, 2016, pp. 47-78. doi: http://dx.doi.org/10.18601/01245996.v18n35.04.

1 abr 2016

Long run Convergence in a Neo-Kaleckian Open-economy Model with Autonomous Export Growth


Won Jun Nah
Associate Professor and Chair, School of Economics and Trade, Kyungpook National University, Daegu, Korea
Marc Lavoie
Professor, Department of Economics, University of Ottawa, Ottawa, Canada
Address for correspondence: Marc Lavoie, mlavoie@uottawa.ca



Abstract: 
 A simple neo-Kaleckian open-economy model is presented and its implications for growth regimes are analyzed. The present model features long run-convergence to its normal rate of capacity utilization, which is conditionally achieved by incorporating the Harrodian principle of instability and autonomous growth in foreign demand. It is demonstrated that some aspects of the main Kaleckian results can be preserved not only in the short run but also in the long run, in the sense that both (i) a decrease in the propensity to save, and (ii) a change in income distribution favoring labor, bring about higher average rates of production growth and capital accumulation. However, the long-run impact of a change in the profit share is shown to be subjected to the condition that the responsiveness of the real exchange rate with respect to the profit share has to be bounded from above, confirming that the scope for wage-led demand or wage-led growth can be limited by open-economy considerations.

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13 nov 2015

Autonomous demand and economic growth: some empirical evidence



CSWP 13 (October 2015)

Author Daniele Girardi and Riccardo Pariboni

Keywords Growth, Effective Demand, Supermultiplier

JEL E11, E12, B51, O41

According to the Sraffian supermultiplier model, economic growth is driven by autonomous demand (exports, public spending and autonomous consumption). This paper tests empirically some major implications of the model. For this purpose, we calculate time-series of the autonomous components of aggregate demand and of the supermultiplier for the US, France, Germany, Italy and Spain and describe their patterns in recent decades. Changes in output and in autonomous demand are tightly correlated, both in the long and in the short-run. The supermultiplier is substantially higher and more stable in the US, while in the European countries it is lower and decreasing. Where the supermultiplier is reasonably stable - i.e., in the US since the 1960s - autonomous demand and output share a common long-run trend (i.e, they are cointegrated). The estimation of a Vector Error-Correction model (VECM) on US data suggests that autonomous demand exerts a long-run effect on GDP, but also that there is simultaneous causality between the two variables. We then estimate the multiplier of autonomous spending through a panel instrumental-variables approach, finding that a one dollar increase in autonomous demand raises output by 1.6 dollars over four years. A further implication of the model that we test against empirical evidence is that increases in autonomous demand growth tend to be followed by increases in the investment share. We find that this is the case in all five countries. An additional 1% increase in autonomous demand raises the investment share by 0.57 percentage points of GDP in the long-run. 





 Abstract 


De acuerdo con el modelo supermultiplicador sraffiano, el crecimiento económico es impulsado por la demanda autónoma (exportaciones, el gasto público y el consumo autónomo). Este documento prueba empíricamente algunas implicaciones importantes del modelo. Para ello, se calculan las series de tiempo de los componentes autónomos de la demanda agregada y del supermultiplicador para los EE.UU., Francia, Alemania, Italia y España y se describen sus patrones en las últimas décadas. Los cambios en la producción y en la demanda autónoma están fuertemente correlacionados, tanto en el largo como en el corto plazo. El supermultiplicador es sustancialmente mayor y más estable en los EE.UU., mientras que en los países europeos es más bajo y decreciente. Cuando el supermultiplicador es razonablemente estable - es decir, en los EE.UU. desde la década de 1960 – la demanda autónoma y el producto comparten una tendencia común a largo plazo (es decir, están cointegradas). La estimación de un modelo vectorial de corrección de errores (VECM) para los datos de Estados Unidos sugiere que la demanda autónoma ejerce un efecto a largo plazo sobre el PIB, pero también que hay causalidad simultánea entre las dos variables. Luego estimamos el multiplicador del gasto autónomo a través de un enfoque de variables instrumentales del panel, encontrando que un aumento de un dólar en la demanda autónoma plantea la producción en 1,6 dólares durante cuatro años. Otra consecuencia del modelo que probamos en contra de la evidencia empírica es que el aumento de crecimiento de la demanda autónoma tiende a ser seguido por el aumento de la participación de la inversión. Nos parece que este es el caso en los cinco países. Un aumento adicional de 1% en la demanda autónoma plantea la participación en la inversión de 0,57 puntos porcentuales del PIB en el largo plazo.


 
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10 oct 2015

The Sraffian Supermultiplier as an Alternative Closure to Heterodox Growth Theory

by Franklin Serrano and Fabio Freitas














ABSTRACT
The paper shows that the Sraffian Supermultiplier model provides an alternative closure for the analysis of the relationships between economic growth, income distribution, capacity utilization and effective demand in heterodox growth models. The new closure comes from the variability of the ratio of the average to the marginal propensity to save (herein called fraction), which is entailed by the assumption of the existence of (an independently growing) autonomous expenditures that do not generate capacity for the private sector. This variability allows the marginal propensity to invest to determine the saving ratio without the need of changes in income distribution. If it is also assumed that changes in the marginal propensity to invest are induced by the competitive need to gradually adjust capacity to demand, this adjustment by means of endogenous changes in the fraction provides a closure that allows us to reconcile demand led growth, exogenous distribution and a tendency towards normal capacity utilization, even across steady states. A comparative analysis points out the distinctive features of this new clousure by contrasting its main results to the ones obtained with the closures associated to both the Cambridge and the Kaleckian growth models.



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16 sept 2015

PATRONES DE DESARROLLO Y DISTRIBUCIÓN DEL INGRESO EN LA ARGENTINA




Tabla de contenido
Introducción .................................................................................................................. 4
I El enfoque Clásico de los Precios y la Distribución y Crecimiento dirigido por la Demanda Efectiva como Base del Análisis de los Patrones de Desarrollo. .......     .                15
I.1 Fundamentos teóricos .............................................................................               .. 16
II Inicio de la industrialización sustitutiva de la Argentina 1930-1945 ........         ... 27
II.1-Crisis de 1930: el surgimiento de un nuevo patrón de desarrollo ................ .           .. 27
II.2 Cambios irreversibles en la estructura productiva ................................... ..                 32
III -La ISI y el peronismo.1946-1958 ...............................................................    ..... 45
III.1 Planeamiento de la ISI y redistribución del ingreso ..................................               . 45
III.2 Segundo gobierno de Perón y el cambio hacia un crecimiento dirigido por la demanda autónoma. .......................................................................................                                          ..... 55
IV 1959-1975 El crecimiento dirigido por la demanda autónoma y el stop-go..... ... 57
IV.1 Tortuosidad del Proceso institucional y formas del disciplinamiento social.                  58
IV.2 Evolución favorable de la balanza comercial hacia el final de la etapa 59-75               65
V 1976-1982. Fin de la Etapa de Sustitución de Importaciones..............      ......... .. 70
V.1 Disciplinamiento social y apertura comercial y financiera ...................            ......... .. 70
V.2 La política económica de Martínez de Hoz y los cambios en la estructura productiva. .........................................................................................................                          .  72
VI 1983-1989: Crisis de Deuda Externa e Hiperinflación .................................     . 81
VI.1 Crisis de la deuda externa y Crisis de Balanza de Pagos en la región .....                 . 81
VI.2 Visiones convencionales sobre las causas de la inflación ....................                ..... 85
VII 1990-2001- Privatizaciones y Desempleo .............................................   ........... 90
VII.1 Condiciones para la profundización de la etapa de apertura externa .....           ...... 91
VII.2 Estabilización vía convertibilidad con tipo de cambio fijo, desempleo y endeudamiento externo indefinido. .....................................................................                                               . 94
VIII 2003-2011 Hacia la recuperación de una política industrial ............. ....  ....... 100
VIII.1 Crecimiento de demanda autónoma sin problemas de restricción externa              101
VIII.2 Inflación por costos y puja distributiva ....................................................         .. 106
IX A modo de conclusión: .............................................................................        ... 107
Bibliografía: .....................................................................................................  .. .... 111

Introducción


Desde el punto de vista de la economía nacional, resulta menos clara la distinción entre crecimiento y desarrollo. La hipótesis de crecimiento sin desarrollo, refiriéndonos a un conjunto económico de estructura compleja, resultaría una elaboración mental sin correspondencia con la realidad. Tal observación gana mayor validez cuanto más compleja se hace la división social del trabajo.” Furtado, C., 1986, pp.88-89

El estructuralismo económico identifica la existencia de vínculos persistentes entre determinadas variables económicas que permiten explicar las características específicas de un cierto esquema o patrón de desarrollo de un país. Mediante la interacción de variables que son fuente de divisas con otras que impulsan la demanda doméstica se puede estilizar distintas etapas económicas como así también sus respectivas dinámicas particulares de acumulación.

Va de suyo que el crecimiento no es lo mismo que el desarrollo económico, pero el sentido de la frase inicial de Furtado es enfatizar su condición necesaria, en tanto que la dinámica que genera el crecimiento es lo que induce procesos de una mayor utilización potencial de la producción de un país como definición general de desarrollo. (Olivera, 1977, p.118). Sus condicionamientos son inevitablemente históricos: esto es, dado el crecimiento, una mayor utilización del potencial productivo es condicionada a largo plazo por elementos endógenos domésticos (avances tecnológicos) y por otros autónomos domésticos (distribución del ingreso, políticas estatales de demanda), como así también por restricciones autónomas externas (escasez de divisas, acuerdos regionales, geopolítica, etc.). Las diversas combinaciones históricas de estos condicionantes nacionales e internacionales permiten identificar distintos “patrones de desarrollo”. 

En este trabajo se utilizará para identificar las variables del crecimiento dirigido por la demanda al modelo del supemultiplicador sraffiano, es decir que toma a la distribución del ingreso como exógena al producto: es decir una conjunción del core clásico para la distribución y con el cierre keynesiano de demanda efectiva a corto y largo plazo.  Se rechazará por lo tanto, el convencional core marginalista o neoclásico como base del análisis.

Mediante el impulso de las variables de demanda autónoma del producto (principalmente el consumo no asalariado, el gasto y la inversión pública) y en el contexto de factores institucionales que caracterizan una determinada política económica, puede explicarse macroeconómicamente el crecimiento y la evolución de la estructura productiva. Además, la composición de la demanda global puede influir en la redistribución del ingreso y en la acumulación de capital. Finalmente, en todas las etapas se trata de un crecimiento limitado por la restricción externa de divisas, que a su vez, también puede verse afectado por las políticas económicas domésticas adoptadas.


Diversas versiones marginalistas e institucionalistas coinciden en ciertos supuestos cuando analizan el desarrollo económico. Uno importante es el rol preponderante del Estado en la inducción de políticas de modificación de comportamientos de los agentes de la producción, en el caso ortodoxo criticando las políticas populistas y en la heterodoxia, las neoliberales. En la gran mayoría se coincide en el “nacionalismo metodológico” por el cual el tipo de crecimiento está determinado por políticas domésticas. (Medeiros, 2011) 

En la Argentina a partir de una importante mayor productividad del agro, se pudo mejorar la distribución del ingreso luego de la crisis del ‘30, aunque el crecimiento de la demanda doméstica lleva –aun hoy- a cíclicas crisis de balanza de pagos y a una relevante conflictividad social e institucional, generando por ende, distintas etapas de crecimiento y distribución del ingreso. El crecimiento logrado ha dependido en general de la demanda pública autónoma teniendo como límite final la restricción de divisas.

Se mostrará que en cada etapa analizada, el crecimiento económico dependió del impulso de la demanda autónoma y que su “techo” (pero no su comportamiento) fue la restricción externa de divisas. Se establecerán patrones de desarrollo descriptos por períodos con distintas políticas económicas e institucionales que afectan al tipo de crecimiento y acumulación de capital. Se asume que el Estado es un “campo de batalla” entre diversos intereses y no un agente neutral, tanto hacia el interior como en relación con las políticas regionales e internacionales de los Estados. Se usará en este trabajo la bibliografía enfocada en el tema, resaltando observaciones de distintos autores que lejos de abonar a una visión alternativa, sin embargo, brindan sustento empírico para hechos aislados que no siempre logran una explicación coherente y/o pertinente dentro del marco teórico convencional.

La dificultad para un enfoque coherente pero también pertinente de la teoría económica reside en articular todos estos aspectos, tanto en lo referido a lo doméstico como al ámbito internacional y para ello el enfoque utilizado debe ser abierto como lo es el enfoque utilizado.

¿Existe alguna receta para el desarrollo económico?

La gran variedad de experiencias de países que se han desarrollado muestra que no existen esquemas únicos y suficientes para definir algún tipo de conjunto de reglas causales ex ante exitosas. Sin embargo, del análisis económico sí puede afirmarse que en general las estrategias de crecimiento no son proyectos desligados de la sociedad, ni de los grupos que persistentemente generan distintas presiones sobre la política económica seguida por el Estado. Aunque éste último, también puede en situaciones de crisis, guerras o exacerbada conflictividad lograr una fuerte autonomía y legitimidad para coordinar, cooptar, subordinar o disciplinar a las diferentes coaliciones sectoriales. Se da entonces en su seno un conflicto por dirigir o ser beneficiado por las políticas económicas efectivamente ejecutadas por los gobiernos de turno. Las diferencias entre estos grupos suele darse por diversos intereses y según el grado de internacionalización de los sectores como también de su exposición a la competencia internacional (Ver Medeiros, 2012). Al no existir condiciones de experimentación que diriman las causalidades económicas, el conocimiento histórico del país analizado y sus “hechos estilizados” son insumos claves para una explicación no marginalista. 

Aspectos teóricos básicos y “hechos estilizados”

En primer lugar, los países periféricos no poseen emisión de moneda aceptada en transacciones internacionales, y la restricción externa representa –con singular énfasis- un límite al crecimiento de sus productos netos, convirtiendo así a la tasa de crecimiento de las exportaciones en una variable fundamental de largo plazo en pos de obtener las divisas necesarias para mantener una balanza de pagos (importaciones y saldos financieros) sustentable. 
 Al mismo tiempo, la composición de dichas exportaciones al estar basadas en estos países principalmente en bienes primarios, su crecimiento en valor suele no alcanzar para sustentar dicho abastecimiento de moneda internacional, lo que lleva probablemente a procesos de endeudamiento y desendeudamiento en divisas en su decurso histórico cada vez más complejo[1]. Existe por lo tanto una fragilidad inherente a las monedas periféricas, en las que no se mide la acumulación de capital ni la conservación de la riqueza. Toda “alteración económica y política interna provoca la sospecha de que las deudas externas pueden no ser afrontadas, y que la moneda doméstica será depreciada respecto al dólar”. (McKinnon, 2002)

Por esta misma necesidad de divisas para crecer, las regiones periféricas suelen estar atadas a los ciclos de financiamiento de los países del centro, (variaciones de sus tasas de interés, innovaciones financieras) que en su dinámica elevan la volatilidad de los precios de nuestras exportaciones, provocan una gran entrada de flujos de capitales hacia nuestros países y terminan agudizando la restricción externa y la fragilidad financiera. La gran importancia de las exportaciones primarias para nuestra región implicó una fuerte puja distributiva entre exportadores, industriales locales y trabajadores. (Medeiros, 2011, p.47)

En segundo lugar, el motor de crecimiento de cualquier país que no sea extremadamente pequeño en su producto, reside en su mercado y demanda domésticos y no en sus exportaciones. Más allá de la importancia relativa de su comercio exterior en distintas épocas, los países con productos más grandes como EEUU, China, Brasil, México y la propia Argentina post ‘30, crecen siempre “hacia adentro” en tanto su comercio exterior es pequeño en relación a su producto. (Serrano y Medeiros, 2001). Únicamente en casos de pequeños países o donde las exportaciones llegan a ser más grandes que el PIB (vg. Malasia en el 2006), puede llegar a ser efectiva una estructura de reexportación de importaciones que dirija el crecimiento.

Pero claramente no es la generalidad de las economías. (Ver Anderson, J., 2007). La vieja discusión dada en el seno cepalino tiene una resolución empírica clara: no hay correlación entre la variación de las variables de comercio y las del crecimiento del producto (Gráfico 1) o puesto de otra manera el desvío del cociente entre comercio y producto no converge a uno. Una razón para ello es que la estructura industrial de los mercados internos modifica los impulsos de comercio en la generación de nuevo producto; la existencia de reexportación de importaciones y fundamentalmente la medida de las variables de comercio no son comparables con las medidas de producto. Una analogía a comparar ventas con beneficios respectivamente. (Gráfico 2) Esta confusión entre los aspectos macroeconómicos de la demanda de las exportaciones y de las exportaciones como inyector de divisas, suele ser frecuente en la literatura económica. (Ver para el caso chino, Akyus, (2010))

 

Gráfico 1 Fuente: Banco Mundial (elaboración propia)

La separación y diferenciación entre moneda doméstica y divisas es fundamental en el plano macroeconómico, para poder entender especialmente los problemas de los límites de demanda al crecimiento económico.
Su incomprensión suele entreverar indistintamente cálculos en dólares o en pesos, sobre la más variada cantidad de problemas referidos a la inversión pública (ferrocarriles, YPF, etc.) necesarias para el desarrollo, o temas de financiamiento de dichos proyectos (deuda externa) tendiendo a agravar la restricción externa sin necesidad. Diamand se refería también a ello con claridad:
 
…mientras en el nivel individual el capital monetario, el capital real y las divisas se confunden de manera legítima por ser convertibles entre sí, en el nivel macroeconómico es por completo necesario mantener mentalmente separados los conceptos, ya que se trata de tres variables económicas diferentes que se interrelacionan de modo muy complejo”. Diamand, (1973, p.98) énfasis nuestro.
 
Gráfico 2 Fuente: elaboración propia en base a datos del Banco Mundial. Puede verse que para distintos conjuntos de países, si el desvío estándar de la razón de comercio con el PIB es igual a uno, los movimientos estarían perfectamente correlacionados. En todos los casos da distinto de uno. Las barras están en orden con la leyenda.

En tercer lugar, las principales variables de demanda que explican el crecimiento son las domésticas, como el consumo no asalariado, el consumo e inversión pública, el crédito al consumo, y el gasto en construcción entre otras, que serán expuestas en el primer capítulo. Como se dijo, las exportaciones son en general una porción menor de dicha demanda global.
En cuarto lugar, las variables inducidas por el crecimiento del PIB efectivo, como la inversión privada en equipo y maquinarias dependen totalmente de la demanda autónoma. Sus manifestaciones empíricas a nivel mundial son tan generales como ignoradas convencionalmente: los países que más crecen, tienen niveles de inversión mayores. (vg. acelerador de la inversión en sección IB).

Otra variable inducida son las importaciones, que producen filtraciones en niveles pequeños en comparación con el resto de demanda doméstica, pero que resultan muy importantes en cuanto a filtración de divisas, vis a vis las exportaciones. Su efecto sobre la obtención de dólares por cuenta corriente o cuenta de capital (siempre que las condiciones internacionales lo permitan), es la que importa en pos de la continuidad del crecimiento del producto.


Gráfico 3 Fuente: Penn World Tables, (2012)

En quinto lugar, el empleo laboral es la tercera variable inducida por la demanda autónoma de manera directa, la que es responsable indirectamente de generar mejores condiciones de negociación para los trabajadores pari passu el menor desempleo. De esta última interacción surge otra regularidad absolutamente general pero también ignorada por el convencionalismo como la “Curva de Salarios” de Oswald & Blanchflower, (1995) que muestra ampliamente la convivencia de mayores salarios y menor tasa de desempleo (Gráfico 4 para la Argentina)


Por último, las políticas económicas desplegadas son un factor catalizador u obturador del crecimiento económico, y que por ende modifican las combinaciones de estas variables interdependientes en cada contexto histórico, ejecutando y administrando el conflicto de intereses en la gestión de gobierno y orientación del Estado en relación a ellas. Si la demanda entonces cumple un papel causal en el crecimiento de las economías que se encuentran fuera del pleno empleo de recursos, conocer el perfil de su composición macroeconómica permitirá explicar la dinámica de crecimiento en cada etapa: fundamentalmente porque es la propia redistribución del ingreso la que afecta al nivel del producto y porque es la demanda autónoma su primer motor de variación del producto.



Gráfico 4 Fuente: Ferreres, (2010), Salarios en pesos de 2009

En efecto, al revés que el convencionalismo que intenta fundamentar microeconómicamente la macroeconomía, aquí en cambio se pone de relieve que el modelo interpretativo descansa en la propia determinación macroeconómica en tanto los sectores están vinculados por la articulación de la técnica y la distribución del ingreso, a los costos (precios) de las mercancías producidas, implicando un flujo circular de producción de mercancías por medio de mercancías:
“Tiene que advertirse que la investigación realizada no es “macroeconómica” en el sentido de representar un primer paso, tosco y simplificado, hacia un análisis más detallado y desagregado. Es macroeconómica porque no puede ser otra cosa”. Pasinetti, (1962)


Periodización
Los primeros períodos que definen un patrón de desarrollo, se dan en una extensa etapa de más de 40 años de sustitución de importaciones posterior a la crisis mundial de 1930, en primer lugar como resultado necesario del hecho que Inglaterra se desvinculara de su relación bilateral y comercial con la Argentina lo que en concepto de Diamand inaugura una estructura productiva desequilibrada:
La Argentina inicia su desarrollo industrial integrando el grupo de los países caracterizados por una estructura productiva en la que el sector primario, en nuestro caso el agropecuario, en Venezuela el petróleo, en Chile el cobre, en Brasil el café y productos minerales, etc. coexiste con un sector industrial de una productividad sustancialmente menor” Diamand, 1988, p.7

En segundo lugar, en las siguientes décadas se consolidará una estrategia de sustitución de importaciones como objetivo de política explícita, ante el surgimiento de un sector manufacturero que no trabajaba a precios internacionales y que dependía de una adecuada protección de la competencia del exterior.

Posteriormente en los ‘60 se planea un crecimiento dirigido por la demanda autónoma (en reemplazo del avance salarial de la etapa anterior) pero con una incrementada inestabilidad institucional, afectando la continuidad de esas políticas de crecimiento. Tan es así que hacia el golpe de 1976 como punto final de este nuevo período, la balanza comercial se encontraba en una situación superavitaria no siendo en esa ocasión una traba o límite de ese patrón de sustitución sino una compleja trama político institucional inestable. (Teitel y Thoumi, 1986; Amico, 2011)
La periodización en el trabajo se establece en base a las rupturas y cambios de dinámica de este conjunto de variables elegidas que definen las distintas etapas de desarrollo: desde un período de crecimiento en base a exportaciones primarias que permitían la importación para el consumo doméstico previo a los ‘30, a otro caracterizado por la sustitución de importaciones y donde el ascenso salarial configura un cambio estructural con la ampliación del mercado interno. Posteriormente otro período, en los sesenta, en que el consumo doméstico es liderado por el gasto e inversión pública. A mediados de la segunda mitad de la década del ‘70 se produce un profundo cambio regresivo en la distribución del ingreso y modificación de la dinámica externa en virtud de flujos financieros que comienzan a influir en el estrechamiento de la restricción externa y el crecimiento de la deuda externa.

La dinámica de las variables de demanda doméstica junto a la restricción externa para cada etapa ofrece como resultado distintas tasas promedio de crecimiento del producto. Una mayor o menor duración de cada período específico dentro de cada etapa, depende en ocasiones de fenómenos institucionales (interrupciones de los regímenes democráticos), de la ríspida puja distributiva entre trabajadores y empresarios (industriales y rentistas agrícolas) y/o también de la robustez relativa inicial de la restricción externa del país. Claramente las variables de demanda autónoma afectadas por la evolución del impulso multiplicador, dan cuenta de las respectivas performances de las tasas de crecimiento del producto efectivo en cada período.

Con una selección de variables económicas que posean dichas características explicativas de cada patrón de desarrollo, y que al mismo tiempo sean homogéneas en el tiempo, se pueden intentar explicar los cambios estructurales de dichos patrones y hacerlos comparables entre sí. 

La intención del trabajo es mostrar apenas la pertinencia empírica sobre los distintos patrones de desarrollo de la Argentina (etapas, políticas aplicadas, tipo de crecimiento, etc.) de una visión teórica alternativa basada en el crecimiento dirigido por demanda, distribución exógena y restricción externa de divisas. Para ello se usa críticamente una diversa cantidad de trabajos publicados sobre este tema en punto a conformar el entorno histórico de cada etapa.
El objetivo del trabajo, sin pretensiones de exhaustividad, es describir esos patrones de desarrollo que ha seguido la economía argentina por medio de una teoría económica alternativa lógicamente coherente y con datos homogéneos a todas las etapas.


Para ver resto del trabajo  Cefid-Ar