El viejo Almacén. BsAs

Surplus Approach

“Es necesario volver a la economía política de los Fisiócratas, Smith, Ricardo y Marx. Y uno debe proceder en dos direcciones: i) purgar la teoría de todas las dificultades e incongruencias que los economistas clásicos (y Marx) no fueron capaces de superar, y, ii) seguir y desarrollar la relevante y verdadera teoría económica como se vino desarrollando desde “Petty, Cantillón, los Fisiócratas, Smith, Ricardo, Marx”. Este natural y consistente flujo de ideas ha sido repentinamente interrumpido y enterrado debajo de todo, invadido, sumergido y arrasado con la fuerza de una ola marina de economía marginal. Debe ser rescatada."
Luigi Pasinetti


ISSN 1853-0419

Entrada destacada

Nuevo Libro "FUNDAMENTOS DE MACROECONOMIA. ELEMENTOS DE BASE" DE ANTONELLA STIRATI

          Desde la Universidad Nacional de Moreno nos complace presentar la traducción al castellano del libro Fundamentos de Macroeconomía....

16 nov 2014

Premio Nobel de Economía: Otro ortodoxo


Tirole no es sinónimo de keynesianismo, sino de una síntesis entre políticas neoliberales y cierto tipo de regulación estatal de la actividad económica.

 Por Roberto Lampa y Andrés Lazzarini *

Hace menos de un mes, una parte significativa de la opinión pública y de los medios económicos que no comulgan explícitamente con la llamada escuela marginalista o neoclásica recibió con cierta expectativa que el Nobel de Economía 2014 haya sido otorgado al economista francés y profesor de la Toulouse School of Economics Jean Tirole.
De acuerdo con el comité de expertos encargado de elegir al ganador del Nobel, el premio a Tirole se debe “because he has clarified how to understand and regulate industries with a few powerful firms”, es decir, por haber contribuido al mejor entendimiento de los mecanismos que operan en mercados no competitivos y las regulaciones de los mismos.

El Premio Nobel a este economista aparecería, entonces, como un reconocimiento por parte de la disciplina de que los mercados normalmente no serían competitivos y que, por ende, hay que regularlos. Sin embargo, no es ésta la postura que ha caracterizado la entera producción científica de Tirole.
Licenciado en Ingeniería y doctor del MIT, Jean Tirole es el director de la prestigiosa fundación Jean-Jacques Laffont, que representa el centro de formación más importante de la escuela “dirigista” francesa. Este enfoque, hegemónico en la Academia de Francia, no es sinónimo de keynesianismo, sino de una síntesis entre políticas neoliberales y cierto tipo de regulación estatal de la actividad económica.
De hecho, Jean Tirole es uno de los principales exponentes de lo que se conoce en la disciplina como la Nueva Organización Industrial (NOI) surgida en los años ’70 y ’80. Su libro de 1988, The Theory of Industrial Organization, es el manual indiscutido para cualquier estudiante avanzado en esos temas. A diferencia de la llamada Vieja Organización Industrial (VOI) de los años ’50 y ’60, del cual Sylos Labini fue uno de sus principales teóricos, la NOI se aparta de aquélla por haber introducido Teoría de los Juegos al estudio de mercados oligopólicos no competitivos.

En un sentido amplio, los mercados competitivos son aquellos en los cuales no existen barreras a la entrada de nuevas firmas, de manera tal que la libre competencia garantizaría retornos uniformes en todos los sectores. La observación de las economías de mercado ha dado como resultado que no se verifican retornos uniformes a lo largo del tiempo; la VOI precisamente surgió como un reconocimiento de esta realidad empírica (en el caso de Sylos Labini, este autor desarrolla parte de los resultados teóricos alcanzados por Sraffa en 1925 y 1926, donde queda desechada en términos lógicos la posibilidad de construir curvas de oferta marshallianas sobre la base de los rendimientos variables).

Para las teorías de la organización industrial tradicionales, el objetivo es tratar de demostrar que los distintos retornos entre los sectores (y en el interior de cada mercado) se deben a la estructura de los mercados y al comportamiento de las firmas que generan barreras al ingreso de nuevas firmas. En su análisis de mercados oligopólicos, Sylos Labini demuestra que, siguiendo el principio de full cost pricing, en dichos mercados las grandes empresas líderes, que gozan de una mayor eficiencia dada por mejores técnicas respecto de las no líderes, tenderán a fijar un precio ligeramente por debajo del precio que excluye a las empresas menos eficientes del mercado, debido al sencillo hecho de que las firmas más eficientes no estarían interesadas en iniciar “guerra de precios”, puesto que los costos podrían exceder los beneficios. Así las empresas más eficientes seguirían obteniendo ganancias por encima de las normales, resultante de las diferentes tecnologías usadas por ellas.

El objetivo de Sylos Labini era tratar de dar cuenta de una realidad empírica (mercados no competitivos) fundando su teoría en causas objetivas, en este caso en la existencia de discontinuidades tecnológicas como origen de la barrera a la entrada y por ende la coexistencia de grandes, medianas y pequeñas firmas: por ende, la solución consistía en reformas estructurales hechas por el Estado, con el objetivo de reformar profundamente los mercados mismos.

Sin embargo, en paralelo con estos enfoques fue tomando forma la explicación de los mercados no competitivos por razones no tanto objetivas o estructurales (como se apuntaba anteriormente) sino por razones de comportamiento de las firmas, las cuales deberían planear distintas estrategias anticipatorias de aquellas de potenciales rivales. Por ejemplo, Modigliani fue uno de los primeros teóricos en remover los fundamentos objetivos del enfoque de Sylos Labini a favor de otro más bien subjetivo enraizado en el comportamiento racional de las firmas. En otras palabras, se introduce la teoría de los juegos para explicar el comportamiento de mercados no competitivos.

Simplificando, podemos decir que Tirole profundiza y desarrolla enormemente esta línea de investigación. Sin embargo, introducir la game theory en la organización industrial no representa en sí mismo una ruptura heterodoxa, sino, más sencillamente, un intento de encontrar condiciones formales para mostrar analíticamente que algún equilibrio podría existir. Detrás de todo está todavía la idea de que la intervención sólo estaría justificada ante “fallas de mercado”, y que si los mercados no son competitivos, esto se debe a una cuestión subjetiva (de behaviour de los agentes económicos) y no estructural. En este sentido, Tirole insistió mucho sobre la estructura jurídica de los contratos que ligan las empresas en el mercado y la importancia, por parte del Estado, de crear un rubro de incentivos y disincentivos para las empresas mismas, mostrándose escéptico sobre las reformas estructurales de los mercados mismos.

Por eso, a propósito del Nobel a Tirole, Paul Krugman dijo: “En la ausencia de un modelo general de oligopolio, las contribuciones de la Nueva Organizacion Industrial al menos nos permitieron contar unas cuantas historietas: fue liberador pero no es suficiente”.
Por la misma razón, un destacado economista heterodoxo francés como Jean Gadrey acusó en varias circunstancias a Tirole de ser el inspirador de las privatizaciones de los noventa (implementadas sobre todo por el gobierno socialista Jospin), ya que en ese entonces la liquidación de empresas estatales estaba acompañada por la introducción de una legislación reguladora de la competencia.

En tiempos más recientes, Tirole mantuvo esta misma postura frente a la crisis de 2008, proponiendo (en el artículo Leçons d’une crise) una nueva regulación del sector financiero que desincentivara las conductas predatorias (pero que no restringiera la libre circulación de los capitales) y la creación de una unión bancaria entre los países miembros del Euro.
Asimismo, en 2009 Tirole fue autor de una importante investigación sobre el clima para el Conseil d’Analyse Économique francés (2009), en la cual tomaba posición en contra de la introducción de normas técnicas anti-contaminación para las empresas y proponía la creación de un mercado único donde las mismas empresas pudieran intercambiar derechos a contaminar.

En segundo lugar, la cercanía de Tirole con el mainstream económico es todavía más fuerte si consideramos sus contribuciones sobre el mercado de trabajo.

En un estudio de 2003, junto al economista jefe del FMI Olivier Blanchard (“Contours of employment protection reform”), proponía al gobierno francés una reforma laboral que permitiera la absoluta libertad de despidos para las empresas, a condición de pagarle una indemnización al trabajador despedido. A su juicio, el pago de dicha indemnización hubiese transformado el despido mismo en una puesta en libertad del trabajador, por lo cual habría resultado aceptable.

A distancia de una década, Tirole ha reiterado esta postura con fuerza: después que se conoció su victoria del Premio Nobel, en una breve entrevista concedida el lunes 13 de octubre a France Info, Tirole admitió que en el país existe “un clima totalmente deteriorado” a la hora de que los jóvenes se incorporen al mercado de trabajo. Concluyendo sin dar lugar a dudas que: “Francia necesita modernizarse para dar más oportunidades a los jóvenes (...). Hay que modificar el mercado de trabajo para ayudar a los jóvenes”.

No sorprende, entonces, la reacción entusiasta en Twitter del primer ministro socialista Manuel Valls (muy cuestionado por su ortodoxia neoliberal) apenas se conoció la noticia del Nobel a Tirole. Lo que sí sorprende, con tristeza, es el festejo de algunos pensadores en el campo de la economía heterodoxa.

* Profesores de la Maestría en Desarrollo Económico, Unsam.

Original: Pagina 12

15 nov 2014

Entrevista especial com Carlos Pinkusfeld: o risco de políticas contracionistas


 


Carlos Pinkusfeld é mestre em Economia pelo Instituto de Economia da Universidade Federal do Rio de Janeiro - UFRJ e doutor pela New School University. Atualmente leciona na UFRJ.
IHU On-Line - Em que consiste o Manifesto dos Economistas pelo Desenvolvimento e pela Inclusão Social? Ele tem alguma proposta alternativa para a política econômica?

Carlos Pinkusfeld – O manifesto não tem uma proposta específica, não tem uma meta nem um alvo; é mais uma indicação para que o governo não execute políticas contracionistas fiscais e monetárias no início do novo mandato. Ou seja, o manifesto sugere que o governo não tenha uma proposta fixa no sentido de dizer que o Superávit tem de ser “x”, que a taxa de crescimento do gasto tem que ser “x”. Trata-se de um manifesto contra a adoção de políticas de restrição fiscal e uma política monetária muito apertada. Trata-se, portanto, de se antepor a uma ideia que tem sido divulgada através da imprensa de que determinadas medidas seriam inevitáveis, ou as únicas medidas possíveis. Não só tais políticas devem ser evitadas, porque não trarão nada de bom, como possivelmente jogarão a economia em uma recessão.

Assim, o manifesto é menos uma proposta e mais um pedido, uma indicação ou uma observação para que o governo não adote medidas fiscais contracionistas, porque isso pode jogar a economia, que já está quase estagnada, em uma recessão. Tais políticas contracionistas terão um efeito – se tiverem - muito limitado no combate à inflação. A eleição foi marcada por uma polarização onde esse tipo de proposta era muito cara ou era muito defendida inclusive por quem apoiava o candidato Aécio Neves. Então, não faz muito sentido agora adotar políticas que eram mais caras ao candidato Aécio Neves do que são à candidata Dilma Rousseff.

“Temos que abrir esse termo social para colocar a sociedade como um todo”

IHU On-Line – Existem indícios de haver retrocessos principalmente em relação às políticas sociais? Por quais razões os economistas consideraram prudente publicar este manifesto logo após as eleições, considerando que ao longo das eleições se falaram em dois projetos distintos?


 
Carlos Pinkusfeld – Vou falar de forma abstrata, porque nada foi feito ainda concretamente. O manifesto se contrapõe a declarações que ouvimos da presidente e do próprio ministro Guido Mantega, em relação à hipótese de corte de gastos. Por causa das declarações dela recentemente em uma entrevista a imprensa, e por causa de declarações dele, apesar de ele não ser o ministro da Fazenda no novo mandato, há fortes indícios de que vai haver corte de gastos. Agora, o que não está claro, e é bom que seja esclarecido, é que esse gasto a ser cortado está sendo chamado degasto social. À primeira vista parece que se refere ao gasto com o Bolsa Família. Só que a aposentadoria também é gasto social. Entretanto, é mais difícil fazer cortes na aposentadoria, porque para isso é preciso aprovar uma lei.
Agora, o que não está claro, e é bom que seja esclarecido, é que esse gasto a ser cortado está sendo chamado degasto social. À primeira vista parece que se refere ao gasto com o Bolsa Família. Só que a aposentadoria também é gasto social. Entretanto, é mais difícil fazer cortes na aposentadoria, porque para isso é preciso aprovar uma lei.

Então, pensando do ponto de vista da previdência como um todo, descontados esses ajustes pontuais, não acho que possa haver uma mudança, um novo fator previdenciário, por exemplo. Pelo lado do programa Bolsa Família também não consigo ver, em curto prazo, uma mudança muito significativa. Só que o problema é que o aumento do superávit primário, que despencou recentemente, não despencou porque houve aumento de gastos sociais, mas porque houve uma queda grande na arrecadação tributária, porque a economia desacelerou e porque o único componente de gasto que aumentou de uma forma expressiva foi justamente o PAC.

Ou seja, quando se fala em corte de gastos, o que poderia ser atingido seria o PAC. Mas você pode chamar o PAC de gasto na área social se referir-se ao Minha Casa, Minha Vida, mas tem muitas obras do PAC que são muito importantes para a sociedade e que não estamos chamando de social. Acho que tem um mal-entendido nessa discussão, como se o gasto social fosse apenas para medidas compensatórias, medidas de benefício social direto para camadas de extratos da população mais fragilizadas. Mas, na verdade, o gasto social, o gasto público para obras como o São Francisco, para hidrelétricas, é muito social, porque sem isso não tem nada, não tem país, não tem infraestrutura. Nesse sentido, acho que as mudanças serão em relação aos gastos em infraestrutura, o que é muito ruim, porque cortando isso, se corta justamente a possibilidade de se ter o crescimento sustentável com uma capacidade produtiva correta.

Agora, independente de se é social ou não social, quando se reduz o gasto em uma economia que está patinando, que está muito devagar, é muito provável que haja uma recessão. E o efeito social de uma recessão é péssimo, porque gera desemprego, falta de poder de barganha dos trabalhadores, ou seja, a recessão é muito antissocial nesse sentido, é muito contra a sociedade como um todo e mais ainda com as parcelas mais frágeis da sociedade, que vão ficar desempregadas. Então, nós temos que abrir um pouco esse termo social para colocar a sociedade como um todo.

Além dos gastos com infraestrutura, não consigo imaginar qual outro gasto o governo pode cortar. Porque, por exemplo, o custo do salário dos funcionários públicos está estagnado, a previdência só pode ser alterada por lei e não vai crescer muito porque o salário mínimo não cresce pela lei corrente, em termos reais, quando economia está estagnada. O único componente que cresceu de fato no gasto federal foi o componente com as desonerações e o gasto do PAC. Mas se cortar o gasto do PAC, primeiro se pode jogar a economia em uma recessão e, segundo, compromete a infraestrutura daqui para frente. Em médio prazo se compromete a própria capacidade de crescer, como se vê agora.

O Brasil não fez uma refinaria de petróleo em cerca de 40 anos, e agora importamos gasolina à toa, por incompetência de vários governos que não fizeram refinarias. O Brasil importa produto químico porque não fez fábrica de produto químico, tem problemas de apagão porque não fez hidrelétrica, começa a ter problema de custo porque não fez novas estradas.





Ver el resto UNISINOs.

9 nov 2014

La influencia económica del Tío Sam


 

 

Algunas confusiones


Por Juan Matías De Lucchi *


La reciente y esperada decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) de dar por finalizado su tercer programa de compras de bonos del tesoro y títulos respaldados por hipotecas, conocido como Quantitative Easing 3, ha generado algunas confusiones. A partir de la crisis de 2008, los principales bancos centrales se lanzaron masivamente a comprar activos en poder del sector financiero a fin de recomponer los balances privados en situación de insolvencia. Desde entonces, las sucesivas compras de activos (QEs) y sus repercusiones sobre la tasa de interés (zero lower bound) han dado lugar a una política monetaria “no convencional”.


Como resultado de los QEs los bancos han acumulado un creciente exceso de reservas bancarias. La razón ha sido la siguiente: en un contexto de desapalancamiento del sector privado, dado que la oferta monetaria es endógena, la única opción para los bancos ha sido la de atesorar dinero. ¿Por qué no aplicar en títulos públicos? Porque los títulos públicos remuneran lo mismo que lo que remunera la Fed por el exceso de reservas (casi cero). Dicho de otro modo, los QEs han sido la contracara de la “preferencia por liquidez” de los bancos, pero no porque éstos le teman a la “incertidumbre” del futuro sino simplemente porque no han tenido otra alternativa segura más rentable. Por esta razón el “multiplicador del crédito” no ha sido ni estable ni mayor a uno, como el monetarismo sostiene.


Al cabo de seis años, la política monetaria “no convencional” demostró ser efectiva al momento de rescatar bancos y sanear el sistema financiero (el Lehman Brothers no “quebró”, se lo dejó caer). Como era de esperar, sólo el banco central, en tanto prestador de última instancia, tiene la capacidad operativa de cubrir el riesgo sistémico que cíclicamente generan los mercados financieros desregulados y excesivamente apalancados. Sin embargo, también como era de esperar, la política monetaria fue inefectiva como estímulo de la demanda agregada.


Un “multiplicador del crédito” ex post menor a uno (digamos 0,75) no es más que la expresión financiera de la insensibilidad de la inversión privada a la tasa de interés. Asimismo, como los hogares se han estado desapalancando desde la crisis, ni siquiera ya se puede esperar un efecto expansivo por el lado del crédito al consumo. Por lo tanto, sólo la política fiscal podría aportar la demanda autónoma necesaria para recobrar un sendero de crecimiento sostenido. No obstante, en general, la política monetaria “no convencional” ha sido erróneamente acompañada de austeridad fiscal.

Lo que se dice tradicionalmente es que las tasas de interés próximas a cero aumentan las expectativas inflacionarias del sector privado. Así, a través de supuestas decisiones intertemporales, los privados preferirían gastar hoy y no mañana. Sin embargo, desde 2012 la inflación ha estado cayendo en Estados Unidos, el Reino Unido y la Eurozona.


El QE3 americano finalizó, pero ello no significa necesariamente que no puedan volver a implementarse otros QEs en el futuro. Después de todo, también en algún momento terminó el QE1 y el QE2. Por otro lado, la finalización del QE3 no significa necesariamente un aumento da la tasa de interés, ya que la Fed no necesita intervenir masivamente para fijar la tasa. Es verdad que se rumorea un posible aumento el año que viene, pero aun así resulta difícil imaginar un giro hacia una política monetaria contractiva cuando todavía la economía norteamericana y el resto de las economías desarrolladas están lejos de una plena recuperación. Si bien el desempleo bajó al 6 por ciento tanto en Estados Unidos como en el Reino Unido, en la Eurozona todavía se ubica en 11,5 por ciento.


Más allá de la posible incomodidad con que conviven los principales banqueros centrales con este expansionismo monetario, creo que el mundo periférico todavía gozará de un escenario internacional de “plata dulce”. Quizá la prueba la dio el Banco de Japón, que dos días después de la finalización del QE3 estadounidense anunció una importante expansión de su propio QE. No pudiendo ser más elocuente el caso, vale recordar que los QEs son en realidad “tecnología japonesa”. El Banco de Japón viene realizando este tipo de compras de activos desde el 19 de marzo de 2001.


* Investigador Cefidar.




Bye-bye yanquis?


Por Alejandro Fiorito *


Desde la última crisis internacional de 2008, buena parte de economistas de toda laya convergió –nuevamente– hacia pronósticos de insustentabilidad del endeudamiento norteamericano. Desde los ’70, y en diversos momentos, marxistas como Shaikh, Arrighi; poskeynesianos como Blecker o Palley y hasta estructuralistas como Furtado se han manifestado en ese sentido. Ni qué hablar con las visiones marginalistas, que suponen a las economías capitalistas tendientes siempre al pleno empleo y por lo tanto todo el problema de insustentabilidad estaría manifestado por un ecuménico “exceso de demanda”. Sin embargo, el crecimiento del producto en los ’90 fue el menor desde la posguerra, con menos de un 3 por ciento promedio, y con enormes excesos de capacidad productiva a la salida de las burbujas en 2001 y 2008, y cuyo promedio de utilización fue del 77 por ciento.


Tampoco se observó la noción convencional por la que se considera para Estados Unidos que una tasa de desempleo menor al 6 por ciento debería implicar una elevación de la inflación. Inversamente, de 1995 a 2003 y de 2004 a 2008 el nivel de desempleo bajó de ese “umbral” y la tendencia inflacionaria bajó sistemáticamente. Eso –por supuesto– no evitó que un banco sueco otorgara en 2006 el Premio Nobel de Economía a E. Phelps, coautor junto a Friedman de esta relación híper-refutada. En definitiva, los datos no parecen indicar ninguna restricción de oferta para el crecimiento norteamericano.


Al ser el país emisor de la moneda hegemónica no tiene restricciones “externas” como el resto de los países. Los mayores grados de libertad de Estados Unidos se basan en no tener ninguna paridad fija con el oro ni otra moneda: se trata de la primera moneda fiduciaria global y que además puede sin problemas ser flexible. En efecto, cualquier país hegemónico históricamente debía preocuparse por no tener sistemáticas cuentas corrientes negativas y caídas del valor de su moneda, puesto que generaría corridas hacia el oro y perdería su status dominante, como Inglaterra desde 1918 al 1930. Eso no corre actualmente para Estados Unidos: en 34 años, sólo tuvo 6 años con cuenta corriente positiva. (Ver ACA)


El patrón dólar-oro dominante (1945-1971) en la Guerra Fría finalizó novedosamente en 1971 con la salida de esa convertibilidad metálica, rompiendo exitosamente el acuerdo de Bretton Woods e iniciando un nuevo “patrón dólar flexible”. Algunas peculiaridades que no son observadas por los especialistas:


- Casi todos los pasivos e importaciones de Estados Unidos están nominados en dólares y con cada desvalorización caen su deuda externa y el valor de sus importaciones, siendo perjudicados los países acreedores y no Estados Unidos. En el mismo sentido, el 60 por ciento de los activos de Estados Unidos se encuentra nominado en otras monedas.


- Su importación de petróleo no es afectada inmediatamente por la desvalorización del dólar, dado que su precio es fijado en dólares.


- Controla la tasa de interés de su propia deuda externa, configurando una verdadera banca central mundial.


- No existe relación sistemática entre la desvalorización del dólar y la tendencia del tipo de interés de largo plazo.


¡Una corrida contra el dólar se da... hacia el dólar! 

Luego de la última crisis “subprime”, el dólar salió fortalecido:


- De 2010 a 2013 el dólar mejoró su participación en el monto de volúmenes negociados del 84,9 al 87 por ciento. BIS Triennial Central Bank Survey, (2013)


- El porcentaje de facturación de comercio exterior en dólares es del 95 por ciento en Estados Unidos, del 33 por ciento en la Unión Europea y del 52,4 por ciento en Japón. Goldberg and Tille (2008)


- El dólar como moneda de reserva interestatal se mantiene constante en aproximadamente un 60 por ciento.

(COFER)-FMI (2014)


- Un pequeño número de instituciones financieras, básicamente, controla la inmensa mayoría de las empresas transnacionales En el puesto 50 se encuentra una petrolera china, después de 24 norteamericanas, 8 inglesas, entre otras. (Ver Naked Keynesianism de Vernengo)


Con más duración que el anterior patrón de Bretton Woods, el actual no parece tener fecha de vencimiento cerca. De la mano de “Nixinger”, como bautizó a la gestión Gregorio Selser, el complejo militar-industrial y científico-técnico norteamericano logró ganar la Guerra Fría, disminuir la posición negociadora de sus trabajadores (los salarios mínimos quedaron desde 1997 al 2007 sin cambios) y consolidar su liderazgo innovativo y militar frente a otros estados.


Desde la Guerra de Vietnam sobrevive la creencia de la decadencia norteamericana y el diagnóstico recurrente de debacle se nutre de muchos mitos y deseos que no configuran un buen diagnóstico para entender el estado actual de la competencia interestatal.


* Economista. Profesor de la Universidad de Luján.

Original: Pagina12

Brasil: En contra de la Austeridad. Economistas por el desarrollo y por la inclusión social

 Brasil: Economistas pelo desenvolvimento e pela inclusão social

 Economistas pelo desenvolvimento e pela inclusão social

A campanha eleitoral robusteceu a democracia brasileira através do debate franco sobre os rumos da Nação. Dois projetos disputaram o segundo turno da eleição presidencial. Venceu a proposta que uniu partidos e movimentos sociais favoráveis ao desenvolvimento econômico com redistribuição de renda e inclusão social. A maioria da população brasileira rejeitou o retrocesso às políticas que afetam negativamente a vida dos trabalhadores e seus direitos sociais.

É de se esperar que o pluralismo de opiniões fortaleça nossa democracia depois da pugna eleitoral. Desde 26 de outubro, contudo, a difusão de ideias deu a impressão de que existe um pensamento único no diagnóstico e nas propostas para os graves problemas da sociedade e da economia brasileira. Sem o contraponto propiciado pela campanha e pelo horário eleitoral gratuito, os meios de comunicação propagaram quase exclusivamente a opinião que a austeridade fiscal e monetária é a única via para resolver nossos problemas.

Isto vai na contramão da opinião de economistas de diferentes matizes no Brasil, mas reverbera o jogral dos porta-vozes do mercado financeiro. Estes defendem solucionar a desaceleração com a “credibilidade” da adesão do governo à austeridade fiscal e monetária, exigindo juros mais altos e maior destinação de impostos para o pagamento da dívida pública, ao invés de devolvê-los na forma de transferências sociais, serviços e investimentos públicos.

Subscrevemos que este tipo de austeridade é inócuo para retomar o crescimento e para combater a inflação em uma economia que sofre a ameaça de recessão prolongada e não a expectativa de sobreaquecimento. O reforço da austeridade fiscal e monetária deprimiria o consumo das famílias e os investimentos privados, levando a um círculo vicioso de desaceleração ou mesmo queda na arrecadação tributária, menor crescimento econômico e maior carga da dívida pública líquida na renda nacional.

Entendemos que é fundamental preservar a estabilidade da moeda. Também somos favoráveis à máxima eficiência e ao mínimo desperdício no trato de recursos tributários: este tipo de austeridade, sim, denota espírito público e será sempre desejável. Rejeitamos, porém, o discurso dos porta-vozes do mercado financeiro que chama de “inflacionário” o gasto social e o investimento público em qualquer fase do ciclo econômico.

Tampouco compreendemos o argumento que associa a inflação ao gasto público representado por desonerações que reduzem custos tributários e subsídios creditícios que reduzem custos financeiros. A inflação, aliás, manteve-se dentro da meta no governo Dilma Rousseff a despeito de notáveis choques de custos como a correção cambial, o encarecimento da energia elétrica e a inflação de commodities no mercado internacional.

A austeridade agravou a recessão, o desemprego, a desigualdade e o problema fiscal nos países desenvolvidos mesmo tendo sido acompanhada por juros reais baixíssimos e desvalorização cambial. No Brasil, a apreciação cambial estimulada por juros reais altos aumenta o risco de recessão, ao acentuar a avalanche de importações que contribui para nosso baixo crescimento.

É essencial manter taxas de juros reais em níveis baixos e anunciar publicamente um regime fiscal comprometido com a retomada do crescimento, adiando iniciativas contracionistas, se necessárias, para quando a economia voltar a crescer. A atual proporção da dívida pública líquida na renda nacional não é preocupante em qualquer comparação internacional.

O que nos preocupa é a possibilidade de recessão e a carência de bens públicos e infraestrutura social reclamada pela população brasileira. Atendê-la não é apenas um compromisso político em nome da inclusão social, é também uma fronteira de desenvolvimento, estímulo ao crescimento da economia e em seguida da própria arrecadação tributária. 

Esta opinião divergente expressa por parte importante dos economistas brasileiros não pode ser silenciada pela defesa acrítica da austeridade, como se o mantra que a louva representasse um pensamento único, técnico, neutro e competente. Um dos vocalizadores desse mantra chegou a afirmar que um segundo governo Dilma Rousseff só seria levado a caminhar em direção à austeridade sob pressão substancial do mercado, o que chamou de "pragmatismo sob coação". Esperamos contribuir para que os meios de comunicação não sejam o veículo da campanha pela austeridade sob coação e estejam, ao contrário, abertos para o pluralismo do debate econômico em nossa democracia.


Maria da Conceição Tavares (UFRJ)
Luiz Gonzaga Belluzzo (UNICAMP e FACAMP)
Ricardo Bielschowsky (UFRJ)
Marcio Pochmann (UNICAMP)
Pedro Paulo Zahluth Bastos (UNICAMP)
Rosa Maria Marques (PUC-SP)
Alfredo Saad-Filho (SOAS - Universidade de Londres)
João Sicsú (UFRJ)
Maria de Lourdes Mollo (UNB)
Vanessa Petrelli Corrêa (UFU)
Carlos Pinkusfeld Bastos (UFRJ)
Alexandre de Freitas Barbosa (USP)
Lena Lavinas (UFRJ)
Luiz Fernando de Paula (UERJ)
Hildete Pereira Melo (UFF)
Niemeyer Almeida Filho (UFU)
Frederico Gonzaga Jayme Jr. (UFMG)
Jorge Mattoso (UNICAMP)
Carlos Frederico Leão Rocha (UFRJ)
Rubens Sawaya (PUC-SP)
Fernando Mattos (UFF)
Pedro Rossi (UNICAMP)
Jennifer Hermann (UFRJ)
André Biancarelli (UNICAMP)
Bruno De Conti (UNICAMP)
Julia Braga (UFF)
Ricardo Summa (UFRJ)
Frederico Katz (UFPE)
Cristina Fróes Borja Reis (UFABC)
Luiz Carlos Delorme Prado (UFRJ)
Fernando Sarti (UNICAMP)
Ramon Garcia Fernandez (UFABC)
Eduardo Fagnani (UNICAMP)
Antonio Prado (Secretário Adjunto – CEPAL)
Ana Fonseca (UNICAMP)
Fábio Sá Earp (UFRJ)
José Porfiro da Silva (UFAC)
José Eduardo Roselino (UFSCAR)
Danilo Araújo Fernandes (UFPA)
Ana Rosa Ribeiro Mendonça (UNICAMP)
Gilberto Libanio (UFMG)
José Rubens Damas Garlipp (UFU)
Angela Ganem (UFRJ)
Clésio Lourenço Xavier (UFU)
Alcides Goularti Filho (UNESC)
Ana Paula Sobreira Bezerra (UFPE/CAA)
Cláudia Alessandra Tessari (UNIFESP)
Luiz Augusto Estrella Faria (UFRGS)
Gustavo Figueiredo Campolina Diniz (UFMG)
Antônio Carlos Macedo e Silva (UNICAMP)
Fabio Guedes Gomes (UFAL)
Luiz Fernando Cerqueira (UFF)
Pedro Antonio Vieira (UFSC)
Daniela Magalhães Prates (UNICAMP)
Sulamis Dain (UERJ)
Marco Crocco (UFMG)
Flávio Fligenspan (UFRGS)
Antonio Corrêa de Lacerda (PUC-SP)
Celio Hiratuka (UNICAMP)
Glaucia Campregher (UFRGS)
Wilson Cano (UNICAMP)
Ernani Teixeira Torres Filho (UFRJ)
Carlos Vidotto (UFF)

6 nov 2014

NOTAS SOBRE LA TEORÍA CLÁSICA DEL VALOR Y LA DISTRIBUCIÓN



Attilio Trezzini
Roberto Ciccone




Saverio Fratini



Posteamos un texto muy interesante usado en cursos de microeconomía, explicando los fundamentos de la teoría clásica de los precios y la distribución. Los autores son profesores e investigadores de Roma tre. La traducción al español estuvo a cargo de Ariel Dvoskin.


Por Ciccone, R.; Fratini, S. y Trezzini, A.*


INTRODUCCIÓN: LA TEORÍA DE LA DISTIRBUCIÓN

La teoría de la distribución es la parte de la economía política que explica cómo, y sobre la base de cuáles fuerzas, el producto social se reparte entre las diversas categorías de ingreso, fundamentalmente caracterizadas en los salarios (ingresos del trabajo), los beneficios (ingresos del capital) y las rentas (ingresos derivados de la propiedad de los recursos naturales).

Si bien constituye solo una parte de la economía política, y tal vez la parte más abstracta de ésta, la teoría de la distribución es de todos modos esencial para el estudio de todos los fenómenos económicos. Por ejemplo, diferentes teorías de la distribución pueden tener implicaciones diversas acerca del nivel del producto social y de ocupación de la fuerza de trabajo, acerca de las causas de la inflación, acerca de la política económica, etc.

Como veremos, la teoría de la distribución involucra la determinación de los valores de cambio de las mercancías. El análisis de esta determinación, generalmente indicada como teoría del valor, es por este motivo parte necesaria e integrante de la teoría de la distribución.

Dos son las teorías principales del valor y la distribución que han caracterizado la evolución del análisis económico: la teoría clásica, conocida también como teoría del excedente, y la teoría comúnmente indicada como teoría neoclásica. Éste último término fue originariamente adoptado por autores que intentaban identificar una continuidad analítica entre las dos teorías.

Trabajos más recientes han mostrado sin embargo que la estructura analítica de ambas teorías es radicalmente diversa. La expresión “teoría neoclásica” es por esto considerada incorrecta al menos por una parte de los economistas, que frecuentemente prefieren usar el término “marginalista” asociado al rol fundamental que en esta teoría tienen, como veremos, las nociones de utilidad marginal y de producto marginal.

La teoría clásica es aquella teoría que se desarrolla en primer lugar. Exponente principales de esta línea de pensamiento fueron Quesnay, figura de  la escuela fisiocrática, y los economistas británicos Adam Smith y David Ricardo, a los cuales se refiere usualmente con el término “economistas clásicos”, del cual nace la expresión usada para hacer referencia a la totalidad del paradigma. Las obras más importantes de estos autores son: el Tableau Economique di Quesnay, (1758), La Riqueza de las naciones de Smith (1776) y los Principios de economía política y tributación (1821) de Ricardo. Estas obras constituyen también el punto de partida del sucesivo análisis de Marx, que también puede ser considerado como parte de este paradigma de pensamiento.


Todo el trabajo ACA

 

se puede comparar con la teoria marginalista: ACA

*Profesores de Uniroma TRE. Italia

28 oct 2014

La economía política del orden económico internacional: Regímenes de política económica y el desacople de la tendencia de crecimiento de los países en desarrollo en los años 2000s.




Michal Kalecki

Piero Sraffa





















Franklin Serrano
Grupo de Economía Política,
Instituto de Economía, Universidad Federal de Rio de Janeiro (IE-UFRJ)

Creo que, desde el principio, sería útil aclarar que mi investigación y la del grupo de economía política de la IE-UFRJ, del cual formo parte, no es "multidisciplinaria" y no trata de “relaciones internacionales”. No es multidisciplinaria porque se focaliza en sólo dos aspectos que para nosotros, como para cualquier variante del pensamiento materialista, son estructurantes fundamentales: el poder político (inclusive militar) y la economía.

Después de todo, autores tan antiguos como Petty o tan recientes como Jared Diamond demuestran que el excedente económico es una precondición objetiva mínima para la existencia de economías con una compleja división del trabajo y de sociedades jerarquizadas en clases. Del mismo modo, no estudiamos “relaciones internacionales” en general, sino sólo los aspectos políticos y económicos estructurales de esas relaciones. Aunque el objeto de estudio es básicamente el mismo, no creo que se pueda clasificar exactamente lo que hacemos con la etiqueta de economía política internacional. La llamada economía política internacional tradicional basa su análisis, en lo que respecta a los aspectos económicos, en el enfoque neoclásico con su visión idealizada del funcionamiento del mecanismo de mercado, que considero poco consistente en términos teóricos y totalmente irrealista en términos empíricos.
Mi trabajo no pertenece exactamente tampoco a la llamada economía política internacional crítica (de autores como Magnus Ryner, por ejemplo), término que significa básicamente la EPI que utiliza enfoques heterodoxos de economía. Aquí el problema es que, a diferencia de los investigadores de EPI (ortodoxa o crítica), no tengo un conocimiento profundo (ni, confieso, mucho interés) en un área de conocimiento donde, a pesar de notables contribuciones concretas para el análisis del mundo en que vivimos, por desgracia la academia parece perder un tiempo y energía desproporcionados en debates sobre la definición de lo que sería EPI, cuál es su método, objeto, estatus filosófico, etc.

Lo que yo hago es simplemente la vieja economía política clásica del excedente, en la tradición que comenzó con Petty, Quesnay, Smith, Ricardo y Marx, debidamente actualizada y profundizada con las contribuciones analíticas de Kalecki, Sraffa y sus seguidores. En términos de método de investigación concreto hago uso del método simple, pero útil, de la vieja CEPAL de tomar siempre en cuenta el marco histórico estructural relevante, que permite entender la economía y la política mundiales (y nacionales) como siendo al mismo tiempo jerarquizadas e históricamente condicionadas. Lo que, después de todo, es lo mínimo que se espera de estudios estructuralistas o materialistas que no pretenden deducir a priori alguna “ley de la historia” (como el materialismo dialéctico de la ortodoxia marxista), sino sólo entender los procesos sociales.

Algunos de los temas de economía política que estudio se refieren a aspectos de la economía mundial y las relaciones económicas y de poder entre los países y sus clases. Pero no constituyen un nuevo objeto, y mucho menos la necesidad de fundar una nueva disciplina o ciencia social. En estos estudios es evidente que los elementos geopolíticos son esenciales, pero no me parece que las complejas relaciones económicas y políticas entre los estados nacionales de economía capitalista de hoy puedan ser reductibles a alguna ley general del movimiento de la lógica del poder, deducible a priori y válida en todas las épocas -ya sea neorrealista o en la nueva visión de Fiori.

Por otra parte, la forma de organización capitalista de las economías modernas genera ciertas regularidades y peculiaridades en su funcionamiento y en los impactos de las políticas de los estados sobre ellas. Cualquier análisis relevante, tanto de la economía como de la propia política internacional, debe tener en cuenta estas particularidades y, entonces sí, los instrumentos de la teoría económica del moderno enfoque del excedente (después de Kalecki y Sraffa) son fundamentales, sobre todo para escapar ya sea del irrealismo deductivista neoclásico -que intenta reducir todo a su restrictiva noción de lo que es "económico" (la racionalidad y sus cambios)- como también del viejo (es decir, no neoclásico) institucionalismo, que trata de reducir todo a lo político y no comprende adecuadamente el funcionamiento real de los mecanismos de mercado, el papel de la competencia, de la demanda efectiva, de la negociación salarial, la forma en que se determinan las variables económicas a partir de ciertas instituciones. Por esto, practico una versión actual de la vieja economía política.

Pero basta de metodología. Creo que la mejor forma de ilustrar lo que se ha dicho más arriba es mostrando lo que mis colegas y yo en el grupo de economía política de la IE-UFRJ hacemos. El grupo trabaja con muchos temas, pero elegí un trabajo que Carlos Medeiros, Fabio Freitas y yo estamos preparando, para dar una idea del tipo de investigación en curso en el grupo. El artículo, que todavía está en la etapa inicial de elaboración, se inscribe en el marco de nuestras investigaciones sobre los elementos de continuidad y de cambio en el orden económico internacional en los años 2000.

El artículo tiene un doble objetivo. El primero consiste en argumentar que, a pesar de la reciente desaceleración económica mundial y de las turbulencias ligadas a los cambios esperados en la política monetaria de EE.UU., de hecho ocurrió a partir de los años 2000 un desacoplamiento en la tendencia del crecimiento económico del conjunto de los países en desarrollo en relación a la tendencia de crecimiento de los países desarrollados. Este proceso fue parcialmente oscurecido por la mayor sincronización de los ciclos económicos entre estos dos grupos de países, pero es perceptible cuando centramos nuestro análisis en las tendencias de crecimiento observadas en la economía mundial en la década de 2000.

El segundo objetivo, a su vez, será intentar mostrar que el mejor desempeño relativo de los países en desarrollo se explica por las mejores condiciones externas que enfrentan las economías en desarrollo en el período en cuestión. Esta mejora, a su vez, fue causada por cambios en las políticas económicas del conjunto de las economías en desarrollo.

El orden económico internacional a partir de los años 2000 contiene elementos de continuidad y cambio en relación a lo observado en los años 90. En este sentido, el trabajo destaca tres aspectos principales: uno de continuidad y dos de cambio. Hay una continuidad en la predominancia del patrón dólar flexible y de los grandes flujos de capital privado internacional. Sin embargo, parece que se han producido dos cambios importantes, a saber: 1) el desacoplamiento de la tendencia de crecimiento de los países en desarrollo y 2) el aumento de los precios relativos de las commodities. Tanto el desacoplamiento del crecimiento como el cambio de la tendencia de los precios relativos de las commodities tienen  importantes causas comunes en los cambios verificados en las políticas económicas del conjunto de los países en desarrollo (y no sólo en China).

El proceso de "catching-up" de los países en desarrollo en el período fue resultado de la gran mejoría en las condiciones externas que determinan la restricción de balanza de pagos de la periferia en los años 2000 en relación a la difícil situación prevaleciente en la década de los 90 (cuya segunda mitad fue llamado por algunos la "media década perdida"). Después de la escasez absoluta de divisas de la década perdida de los años 80, una gran cantidad de capital extranjero fluyó intensamente hacia la periferia que pasó por un proceso de apertura financiera en los años 90. Al mismo tiempo, se observó una baja tasa de crecimiento del valor de las exportaciones en dólares, cuyo valor era inferior en promedio a las tasas de interés internacionales, lo que causó problemas de sostenibilidad en los procesos de endeudamiento externo.
Además, los flujos de capital de corto plazo fueron importantes para la gran mayoría de los países en desarrollo, incluidos algunos de los países más dinámicos del este asiático, lo que llevó a problemas de liquidez induciendo crisis de la balanza de pagos. La situación externa resultó agravada por los regímenes de tipo de cambio fijo, el proceso de liberalización del comercio, las privatizaciones y otras reformas neoliberales que llevaron a un rápido crecimiento de las importaciones y al empeoramiento de la competitividad de las exportaciones de los países en desarrollo. Después de la secuencia de crisis del este asiático (1997), Rusia (1998) y Argentina (2002), las perspectivas para el resto de los años 2000 parecían sombrías para muchos analistas (incluido yo mismo).

Sin embargo, las predicciones pesimistas no se confirmaron. Los hechos son bien conocidos. En la década de 2000 hubo una recuperación relativamente rápida de la economía de Estados Unidos después de la crisis de la burbuja "punto com" y un fuerte aumento de la demanda interna en China y otros países asiáticos. Esta década tampoco fue mala para la mayoría de las economías en desarrollo. ¿Cómo fue esto posible?


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24 oct 2014

SOSTENIBILIDAD E IMPLICANCIAS DEL “DESACOPLE” ENTRE EL CENTRO Y LA PERIFERIA EN EL CONTEXTO LATINOAMERICANO


Por Fabián Amico

Documento de Trabajo Nº 57 Mayo de 2014


Introducción

En los años 2000 cobró forma un hecho inusual en la historia económica moderna: el PIB de los países en desarrollo creció a tasas significativamente más elevadas que las de los países desarrollados. Además, a diferencia de lo ocurrido en la denominada “edad de oro” de capitalismo occidental, etapa en la cual el centro y la periferia crecieron a tasas similares, en los años 2000 se verificó también una brecha positiva a favor de los países en desarrollo en la evolución del PIB per cápita, algo que no había ocurrido en los últimos sesenta años.1

El fenómeno actual no puede ser considerado como un episodio coyuntural o cíclico (como enseguida resultará evidente en el trabajo) y merece ser analizado en profundidad puesto que muestra una marcada persistencia.2 El presente trabajo tiene por objetivo principal analizar las razones, implicancias y sustentabilidad del actual proceso de “desacople” (decoupling) entre el centro y la periferia poniendo el foco en América Latina como región.

Ciertamente esta tendencia tuvo mucho que ver con un cambio en las condiciones globales, entre las cuales se destaca el vertiginoso crecimiento chino, su papel central en la determinación de los términos de intercambio entre bienes industriales y materias primas, y las bajas tasas de interés en Estados Unidos. La hipótesis de este trabajo es que estas condiciones internacionales, junto con los cambios en la política económica de algunos países periféricos tras las crisis de los años 90, posibilitaron el fenómeno conocido como “desacople” (decoupling) en los años 2000 en las tasas de crecimiento de la periferia y el mundo desarrollado.

Asimismo, un análisis más detallado pondrá en evidencia que no existe nada de automático en este fenómeno del “desacople”. El “efecto China”, su robusto crecimiento, no se traduce “automáticamente” en tasas altas y sostenidas de crecimiento para el resto de la periferia, y depende –en una buena medida- de políticas autónomas de la propia periferia.

El trabajo está organizado del siguiente modo. La sección I discute la importancia del “desacople” según la visión que expusiera Lewis hace más de treinta años. La sección II indaga sobre las características del “desacople” en los años 2000. La sección III discute los factores que hicieron factible este “desacople”, haciendo centro en la tendencia de los precios de las commodities, el rol del tipo de cambio en los términos de intercambio de la periferia y el de los flujos de capitales, analizando la sostenibilidad y probable persistencia de estos factores.

La sección IV discute los mecanismos de transmisión en el comercio Sur-Sur y los vínculos posibles entre la exportación de commodities y el desarrollo industrial, focalizando el análisis en la sustentabilidad externa del proceso.

La principal conclusión del trabajo es que, pese a que los factores que hicieron posible el desacople (los términos de intercambio, el crecimiento chino y las bajas tasas de interés en el centro) pueden considerarse persistentes, los mismos mecanismos que crean condiciones favorables para el comercio de los países periféricos también imponen dificultades para la reanudación de su industrialización. La creciente centralidad de la economía de China y su creciente impacto en los términos de intercambio, y en los parámetros de la competitividad internacional, cambian drásticamente las condiciones básicas en las que se deben concebir las estrategias de desarrollo de estos países. En este contexto, las experiencias recientes de crecimiento en la periferia (particularmente en América Latina), si bien no enfrentan los mismos problemas de vulnerabilidad externa que en el pasado, encuentran ya crecientes dificultades para continuar estos procesos sin cambiar el patrón hasta hoy predominante de crecimiento económico. Esos cambios no pueden ser inducidos meramente por el comercio y sin duda solo serán el resultado de políticas internas más abarcativas y profundas.