El viejo Almacén. BsAs

Surplus Approach

“Es necesario volver a la economía política de los Fisiócratas, Smith, Ricardo y Marx. Y uno debe proceder en dos direcciones: i) purgar la teoría de todas las dificultades e incongruencias que los economistas clásicos (y Marx) no fueron capaces de superar, y, ii) seguir y desarrollar la relevante y verdadera teoría económica como se vino desarrollando desde “Petty, Cantillón, los Fisiócratas, Smith, Ricardo, Marx”. Este natural y consistente flujo de ideas ha sido repentinamente interrumpido y enterrado debajo de todo, invadido, sumergido y arrasado con la fuerza de una ola marina de economía marginal. Debe ser rescatada."
Luigi Pasinetti


ISSN 1853-0419

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21 oct. 2019

Una salida brasileña











Por Matías Vernengo *
Se ha hablado bastante de la posibilidad de una salida uruguaya para los problemas externos argentinos, en particular, en el caso de una victoria de Alberto Fernández en las próximas elecciones. La idea sería negociar con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y otros acreedores un reperfilamiento de la deuda externa en dólares. La salida uruguaya supone estirar los plazos de los pagos, manteniendo las tasas de interés y sin quita de capital. Además, la propuesta dependería para ser bien sucedida de un aumento de las exportaciones, en particular de gas natural y petróleo de Vaca Muerta.
Mayores exportaciones y más tiempo para pagar pondrían el país en una senda sostenible, y creando las condiciones para la retomada del crecimiento. Parece haber una predilección por el tipo de cambio alto, para estimular las exportaciones, que es complementada con una política fiscal sana, para demonstrar la preocupación del gobierno con el pago de la deuda.
Aunque hay problemas de cuenta corriente desde por lo menos el 2011, la crisis cambiaria que se desencadenó en el 2018, que llevó al país de vuelta al FMI, se dio por problemas financieros. En otras palabras, el levantamiento de los controles cambiarios, y las tasas de interés reales negativas o bajas, y las bajas reservas en dólares están en la raíz de la fuga de capital.
Hay un cierto optimismo con relación a la capacidad de aumentar las exportaciones en un periodo relativamente corto, en medio a una economía global en donde los países desarrollados crecen, pero a tasas moderadas, y en el que los países más dinámicos en Asia también han desacelerado su crecimiento. Se habla en realidad de estancamiento secular. Las exportaciones dependen de los ingresos del resto del mundo, que no van a crecer mucho, y son poco sensibles a los efectos de un tipo de cambio más alto. Por eso parece poco probable suponer que las exportaciones puedan crecer lo suficiente para resolver los problemas externos.
Frente a este escenario, el caso brasileño durante los gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT), en particular el segundo Lula y la primera Dilma, debería ser tenido en cuenta como una estrategia más práctica. En lugar de una política fiscal apretada, para pagar la deuda, y una política monetaria más relajada, para mantener tasas de interés bajas, estimular el crédito, y un tipo de cambio alto, habría que hacer justamente lo opuesto: una tasa de interés alta, para atraer fondos, y una política fiscal más expansiva, para estimular la recuperación.
Hay que garantizar rendimientos reales elevados, en deuda pública en pesos. Hay que expandir el mercado para bonos públicos en pesos, y el Banco Central debería cumplir con esa tarea. Brasil tuvo por mucho tiempo la tasa de interés más alta del mundo en términos reales. Esto le permitió acumular casi 380 mil millones de dólares, que ha blindado a la economía del país vecino de una posible crisis cambiaria. El escepticismo con relación a la posibilidad de acumular reservas en dólares, con base a que la Argentina es supuestamente excepcional, y donde la gente ahorra en dólares, no tiene fundamento teórico. Tasas elevadas, controles de cambio, y garantías de acumulación en pesos por parte del gobierno son el único camino para acumular reservas en dólares en el corto plazo.
Las objeciones sobre los efectos de una tasa de interés alta sobre el crédito doméstico y el nivel de actividad tienen todavía menos fundamentos. En Brasil los bancos públicos expandieron el crédito, y una política fiscal más expansiva, junto con una política de expansión de los salarios y los gastos sociales permitieron un mayor nivel de actividad. Además, a pesar del interés alto, hubo una mejora de la distribución del ingreso. La tasa alta al apreciar el tipo de cambio ayudaría a estabilizar los precios, y permitiría ganancias reales para los trabajadores. Solo con una solución financiera habrá espacio para las políticas industrial y comercial que permitirían resolver el problema externo de largo plazo, aumentando las exportaciones y reduciendo la necesidad de importaciones.
* Profesor de Economía de la Bucknell University.

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