El Viejo Almacen -Bs.As.

Surplus Approach

“Es necesario volver a la economía política de los Fisiócratas, Smith, Ricardo y Marx. Y uno debe proceder en dos direcciones: i) purgar la teoría de todas las dificultades e incongruencias que los economistas clásicos (y Marx) no fueron capaces de superar, y, ii) seguir y desarrollar la relevante y verdadera teoría económica como se vino desarrollando desde “Petty, Cantillón, los Fisiócratas, Smith, Ricardo, Marx”. Este natural y consistente flujo de ideas ha sido repentinamente interrumpido y enterrado debajo de todo, invadido, sumergido y arrasado con la fuerza de una ola marina de economía marginal. Debe ser rescatada."
Luigi Pasinetti


ISSN 1853-0419

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4 jun. 2013

Tipo de cambio, crecimiento y econometría: ¿una llave mágica para abrir las puertas del desarrollo?



 por Alejandro Fiorito, Nahuel y Silvio Guaita




Un post reciente de Eduardo Levy Yeyati da por descontado que “el dólar alto es expansivo (facilita exportaciones, sustituye importaciones, genera empleo) a cambio de reducir costos (incluyendo, aunque no exclusivamente, el salario). Y viceversa: el dólar bajo genera salarios altos en dólares, y desempleo”. Sin embargo, al margen de otras discusiones sobre política económica y del marco analítico general en el cual se plantea esa afirmación, ¿es así? ¿Se puede decir tan rápido que un dólar alto es expansivo?
Al respecto, existe una suerte de sentido común que afirma (sin necesidad de mayores detalles) que un tipo de cambio alto o competitivo genera, por variados canales, crecimiento del producto, aumento del empleo y desarrollo. Este punto es el núcleo propositivo principal de la corriente “neo-desarrollista” con base en trabajos de Carlos Bresser Pereira en Brasil y Roberto Frenkel en Argentina.
En los trabajos de estos autores una de las referencias empíricas principales son los trabajos del economista Dani Rodrik al que muchos consideran heterodoxo, a pesar de sus definiciones sobre el tema: “Neoclassical economics teaches you how to think, not what to think”. (ACA)
Tomando como referencia el trabajo de Rodrik sobre tipo de cambio y crecimiento de 2008 ACA,  en un trabajo conjunto con Nahuel y Silvio Guaita  (ACA) nos hemos focalizado en examinar sus resultados, utilizando sus mismos datos y tratando de averiguar qué tan robustos son realmente.
Y en ese punto la evidencia es muy clara: no hemos encontrado para nuestro país ninguna evidencia de una elasticidad precio de las exportaciones e importaciones, y por tanto llama la atención el consenso reinante en torno al tema. ¿Cómo son posibles semejantes diferencias? ¿Será la Argentina un país tan excepcional que requiera una teoría aparte? ¿O el vínculo proclamado entre tipo de cambio y crecimiento dista mucho de ser robusto?
Rodrik (2008) argumenta que de modo análogo a que una apreciación de la moneda daña el crecimiento, una devaluación lo facilita. Este vínculo se afirma mostrando que, para un conjunto de países, los períodos de alto crecimiento del producto estarían correlacionados con devaluaciones en el valor de la moneda.
Si bien no se brindan justificaciones teóricas para realizar estas afirmaciones, sì se menciona que, desde un punto de vista empírico, la relación entre devaluación y crecimiento es positiva. Asimismo, se señala que la influencia positiva del tipo de cambio competitivo sobre el crecimiento sería estadísticamente significativa para los países pobres, y no en cambio para los países ricos, como si se tratara de un estadio temporal de aquellos países en su marcha hacia el desarrollo.
La metodología seguida por Rodrik consiste en construir un índice para medir la tasa de devaluación de la moneda de cada país a través del tiempo, utilizando datos del nivel de precios de la Penn World Table. En particular, elabora una tasa de cambio real ajustada por el efecto Balassa-Samuelson (coeficiente β en tabla). Es decir, captura los precios relativos entre bienes transables y no transables, teniendo en cuenta que cuando un país se vuelve más rico, los precios relativos de los bienes no transables tienden a aumentar por aumentos de costos (para la presentación formal ver ACA en pág. 96).
Hecho esto, Rodrik opta por realizar una estimación mediante la técnica de datos de panel con efectos fijos, comprobando una correlación positiva (coeficiente δ>0 en la tabla) entre tipo de cambio devaluado y crecimiento para los países en desarrollo (algo que no se comprueba para las naciones desarrolladas). 


Series de Tiempo versus datos en panel.
En nuestro trabajo, en cambio, realizamos una estimación de los efectos de una devaluación de la moneda sobre el crecimiento utilizando series temporales en vez de datos de panel. Es claro que Rodrik está considerando las ventajas de eficiencia de la estimación al tomar datos de panel, al tener en cuenta no sólo la variación temporal de los datos si no también su variación transversal o entre países.
No obstante, el trabajo de Rodrik depende de dos supuestos fundamentales:
1- El modelo lineal subyacente es el mismo para todos los individuos y períodos;
2-La dimensión de la muestra N (en este caso países) es mayor en términos relativos a la dimensión temporal T = 1 ….n;
Encontramos que el supuesto 1 es heroico, en tanto este supuesto de homogeneidad es poco realista dado la existencia de poblaciones heterogéneas (vg. infraestructura, inversión pública, nivel salarial y desarrollo tecnológico, entre otros). Por ende, no siempre es posible agregar información temporal ya que las observaciones adicionales que se pueden obtener pertenecen muchas veces a poblaciones heterogéneas.
Para lograr el cumplimiento de la condición 2, Rodrik construye arbitrariamente submuestras de 5 años, para que el número de países resulte mayor que el número de datos temporales (años). Pero el supuesto 2 no es necesario, ya que disponen de series largas para cada país sin la necesidad de acortar la dimensión temporal construyendo ventanas cada cinco años como hace Rodrik.
En nuestro trabajo, esgrimimos dos puntos críticos a favor del uso de series de tiempo:
1- no es nuestro objetivo la eficiencia de los estimadores, sino la significatividad y signo del coeficiente δ.
2-dado que se tienen series de datos relativamente largas de la Penn World Table (existen datos a partir de 1950 para la mayoría de los países), no existen razones para descartar la metodología de series temporales.
Por ende, un análisis de series de tiempo para cada país en particular redunda en una estimación más precisa, porque de esta forma se considera adecuadamente la heterogeneidad entre países y se utilizan todas las observaciones disponibles, sin necesidad de realizar recortes arbitrarios en la dimensión temporal (es decir, podemos estimar N modelos de series de tiempo). 





La novedad es que, utilizando esta metodología (de uso habitual en econometría) obtuvimos resultados negativos allí donde Rodrik obtiene significatividad para los países bajo análisis (Brasil, Corea del Sur, India, México, Taiwán, Tanzania y Uganda). Además decidimos añadir Argentina, Alemania y Venezuela (ver Cuadro).
A continuación se exponen los resultados obtenidos, siguiendo los tres pasos de estimación de Rodrik, pero utilizando series de tiempo en vez de datos de panel (los coeficientes en verde son significativos).
En primer lugar, de los 11 países de la muestra, solamente Alemania registra un coeficiente δ que es positivo y estadísticamente significativo al mismo tiempo. Es decir, en ningún caso se verificó una correlación positiva entre devaluación y crecimiento, excepto en Alemania (un país desarrollado).
El resultado obtenido para Alemania contradice los resultados logrados por Rodrik, ya que, según el autor, dicho coeficiente no es estadísticamente distinto de cero para los países desarrollados o con un ingreso superior a 19.635 dólares. Dado que Alemania supera dicho ingreso, debería encontrarse un coeficiente igual a cero o no significativo.
En segundo lugar el coeficiente β representativo del efecto Balassa-Samuelson es positivo a excepción de Tanzania y Uganda, pero solamente en el primero es estadísticamente significativo al 5% (o sea, solamente para Tanzania no se detecta dicho efecto). En resumen, obtenemos el mismo resultado que el trabajo de Rodrik, ya que en la mayor parte de los casos estudiados, al aumentar el PBI per cápita la moneda tiende a apreciarse.
En tercer lugar, nuestros resultados basados en series de tiempo registran una coincidencia parcial con el trabajo de Rodrik solo para el caso de México (donde una devaluación no tiene un impacto positivo sobre el crecimiento).
Pareciera que los resultados obtenidos por Rodrik, dependen de la ventana temporal elegida para realizar la estimación (promedio de datos cada cinco años) y de la arbitraria selección de países que utiliza para realizar las estimaciones. No parece un método muy robusto para desprender conclusiones tajantes y constituir, sobre tal base, una suerte de llave mágica que abra las puertas del ansiado camino al desarrollo. 
(presentacion del trabajo)


4 comentarios:

Matías dijo...

Muy interesante che. Pensando en voz alta: ¿No existe la posibilidad de que haya un "conflicto" al hacer este tipo de regresiones en términos de que justamente cuando una economía se ve obligada a efectuar una fuerte devaluación es justamente porque se encuentra en un contexto recesivo? Sumado a eso, ¿no puede ser también que los efectos tengan cierto retraso? Pienso, obviamente, en Argentina 2002: caída del PIB de casi 11% y devaluación nominal de 300%. Eso, pienso, debe ser estadísticamente significativo.

Saludos. Muy bueno el artículo.

Alejandro Fiorito dijo...

Normalmente las devaluaciones como las que citas, se producen por una crisis de balanza de pagos externa y en nuestra region siempre han sido recesivas, en tanto es poco que pueden habilitar a nuevas exportaciones que entran en precios de paridad por la baja de costos salariales; son estos salarios reales menguados los que bajan la demanda domestica mucho mas, resultando un contexto recesivo agregado. Ni hay canal sustitutivo, ni macroeconomico ni de desarrollo. En el articulo de Circus "El Mito del Crecimiento por el Tipo de Cambio Competitivo" se desarrolla un poco mas esto. http://circusrevista.com.ar/wp-content/uploads/3-Fiorito-Guaita-Guaita-2013-circus.pdf

Silvio dijo...

Matías, se tuvo en cuenta la dinámica que decís, es decir que el efecto de la devaluación tenga cierto retraso. Simplemente no interpretamos esos resultados ya que nos interesaba hacer inferencia sobre el índice de subvaluación y el efecto Balassa-Samuelson en t, como hizo Rodrik.
Ergo, se podría estudiar más en detalle los impactos de los lags del índice de subvaluación en el crecimiento.
Saludos

PD: Supongamos que excluimos variables relevantes del modelo (los lags). En el peor de los casos los estimadores son sesgados e inconsistentes, pero los contrastes de hipótesis son válidos. Ergo, es posible saber si el impacto de una devaluación en t es significativo en el crecimiento en el período t.

Unknown dijo...

Eduardo Conesa lo ha hecho su "caballito de batalla" http://www.eduardoconesa.com.ar/intro_en/