El Viejo Almacen -Bs.As.

Surplus Approach

“Es necesario volver a la política económica de los Fisiócratas, Smith, Ricardo y Marx. Y uno debe proceder en dos direcciones: i) purgar la teoría de todas las dificultades e incongruencias que los economistas clásicos (y Marx) no fueron capaces de superar, y, ii) seguir y desarrollar la relevante y verdadera teoría económica como se vino desarrollando desde “Petty, Cantillón, los Fisiócratas, Smith, Ricardo, Marx”. Este natural y consistente flujo de ideas ha sido repentinamente interrumpido y enterrado debajo de todo, invadido, sumergido y arrasado con la fuerza de una ola marina de economía marginal. Debe ser rescatada."
Piero Sraffa

13/09/2009

Por qué Krugman no me convence

Una respuesta Sraffiana



Por Sergio Cesaratto

Traduccion de Alberto Supelano


Tomado de Blog del Departamento de Economía Política de la Universidad de Siena


En una discusión anterior en este blog, Massimo D’Antoni me pidió que explicara por qué me indignaba tanto con Krugman, Stiglitz y hoc genus omne (y toda esa gente). El hecho de que se haya publicado la referencia al artículo de Krugman en el NYT me da la oportunidad para dar una respuesta.



Mientras tanto, las viñetas adjuntas al artículo eran mejores que el texto, en particular la que se refería a Blanchard, Lucas y Bernanke; además quizá alguien habría debido justificarse en el blog con los estudiantes porque hace años se impuso (sic) también a los docentes que no pertenecían al coro la adopción del texto tóxico de Blanchard en vez de los muchos textos italianos de macro bastante más claros y objetivos.



Me parece, en primer lugar, que la acusación de Krugman a los economistas por “utilizar demasiadas matemáticas” es bastante banal. Me recuerda mucho a aquella salida elusiva que se atribuye a Salieri en Amadeus, la película de Forman sobre Mozart. Salieri, enfrentado al requerimiento del emperador austriaco de que justificara la crítica de una obra de Mozart, respondió: “Demasiadas notas”. Una respuesta banal ¿no es cierto? Recuerdo que, desafortunadamente, un economista por cuyo papel civil e intelectual tengo un enorme respeto, Federico Caffè, también acusó a Sraffa de ser “demasiado abstracto”. ¿Qué significa demasiadas matemáticas o demasiada abstracción? Lo que se debe examinar es la substancia, no la cantidad de matemáticas, la relevancia empírica y la coherencia lógico-económica de las teorías. La relevancia y la coherencia no se miden en hectogramos o kilos de matemáticas. Los problemas importantes de la teoría sraffiana requieren una buena cantidad de matemáticas. Cuando yo era estudiante, el examen de economía matemática era un examen sobre los modelos de Leontief y Sraffa.



El punto es que la economía neoclásica que práctica Krugman es lógicamente incoherente “sea cual sea la cantidad de matemáticas que se utilice”.



Y, además, ¡desde qué púlpito escribe Krugman! No es la Nueva Geografía Económica de Krugman sólo un ejercicio en el que unas pocas ideas triviales se traducen en modelos matemáticos más o menos complejos totalmente inútiles para quien desee entender seriamente los procesos de crecimiento? Pero, de nuevo, no me molesto con las matemáticas, sino con la esencia, poca o ninguna, de esta basura, y me voy a leer a Braudel, a Wallerstein o a los mercantilistas (gente lista ésta) como lo hago ahora. Como también se sabe, Krugman es un firme defensor de los teoremas neoclásicos del comercio internacional (que Steedman y Sergio Parrinello, personas que conocen bien las matemáticas, han demostrado que son falsos).



Pero vamos a Keynes. Tanto los economistas de agua salada como los de agua dulce, para utilizar la clasificación de Krugman, son neoclásicos. Creen que la economía tiende al pleno empleo si no hay rigideces. Los nuevos economistas keynesianos creían explicar el desempleo en términos de rigideces, más o menos plausibles (¿recuerdan los costos del menú?). Keynes rechazó claramente la idea de que el desempleo se debía a las rigideces. El punto central de la Teoría General concierne a la relación entre ahorro e inversión, a la idea de que es la abundancia relativa de ahorro con respecto a las decisiones de inversión de los empresarios la que genera las depresiones. Krugman no hace ninguna referencia en este sentido, como tampoco la ha hecho el resto de toda esa gente en sus escritos de los últimos meses. Ahora sabemos que no hay una curva decreciente de demanda de un “factor de producción” llamado “capital”, ¿no es cierto? Keynes tenía toda la razón.



Lo que nos suministra Krugman es sólo una referencia al comportamiento irracional de los mercados financieros: Si sólo hubiese un comportamiento un poco menos estúpido y más “racionalidad” se tendría asegurada la estabilidad del capitalismo. Pero ¿cómo? No hace ninguna mencion al papel de las burbujas en el sostenimiento –de manera estúpida, es cierto– de la demanda agregada en la economía estadounidense (pero aquí remito a mi ensayo Ahora todos somos keynesianos, si parva licet componere magnis, si no les parece desproporcionada la comparación). No hace ninguna mención a la obra de centenares de economistas verdaderamente keynesianos, Minsky a la cabeza, en este sentido. No hace ninguna mención a las consecuencias de los cambios en la distribución del ingreso en detrimento del trabajo sobre la demanda. Estarán de acuerdo conmigo en que para Krugman y compañía éste sería otro planeta. Distribución del ingreso y demanda efectiva: ¿acaso somos comunistas?



Que esta gente, a la que no doy ni siquiera el beneficio de la buena fe, todavía tenga el coraje de presentarse en público es verdaderamente irritante. Por otra parte, se sabe que el Nobel lo otorga el Banco de Suecia y el Sr. Lindbeck, un nuevo keynesiano de los peores, no la Academia Real de Ciencias, y con la oposición de la familia Nobel (los únicos premios nunca dados por la academia a economistas, los asignó a Keynes y luego a Sraffa).



En suma, (a) las matemáticas nada tienen que ver y no quiero convertir mi caso en la venganza de la frustración porque otros saben más matemáticas. El problema es si las matemáticas se aplican o no en análisis relevantes y económicamente coherentes (lamentablemente, muchos heterodoxos también consideran que el asunto es de "demasiadas notas", como los Post-Autistas); (b) el problema de la crisis no es la irracionalidad de los mercados financieros (que Keynes no trajo a colación a este respecto), sino el problema de la demanda efectiva en el capitalismo (Rosa Luxemburgo y Kalecki son más interesantes al respecto, no lo creen?).



¿Por qué no abandonamos todos a la vez la teoría neoclásica en todas sus versiones y comenzamos seriamente a refundar la economía política? Nuestra universidad podría tomar valerosamente esta decisión: enseñarla, pero señalando que no la considera la más relevante. Qué tontería que los heterodoxos de los dos departamentos de economía de Siena se hayan dividido, ¡la línea divisoria debería ser muy diferente, entre los apologistas nutridos por la falsa ciencia y la economía política! Se trataría de enseñar un plan de estudios muy riguroso, con muchas matemáticas, pero también con mucha historia, análisis de políticas, problemas de género, etc. Tiene razón quien de buena fe denuncia que si la economía se convierte sólo en un gimnasio de matemáticas y de modelitos de esoteria econométrica por obra de quienes no saben absolutamente nada de economía se transforma en una ciencia tan árida como lo es en realidad, y esto también es válido para algunos sraffianos. Como dijo Marshall, las matemáticas pueden servir para comprobar la coherencia lógica del razonamiento, pero este nace en términos verbales y al final se debe expresar en términos verbales (de modo que incluso los no matemáticos puedan apreciar la coherencia y la relevancia). El plan de estudios pondría así en los márgenes (sic) a lo que parecería entonces a los estudiantes una teoría extraña totalmente irrelevante para explicar la realidad: la teoría marginalista. Tendríamos que empezar desde el próximo concurso: por ejemplo, pidamos trabajos sobre Kaldor y demos un puntaje igual a cero a las publicaciones que consistan en modelos irrelevantes, independientemente de la revista. ¿Por qué no iniciamos en Siena una reacción más seria y radical que la de Krugman, la cual francamente es deprimente?

18/08/2009

Viejos errores con ropaje moderno




Por Fabián Amico y Alejandro Fiorito *


Ciertas lecturas llevan a evocar irremediablemente las posiciones de Juan B. Justo, referente emblemático del socialismo, que en su tiempo hizo del librecambio y la defensa de la moneda sana dos de sus banderas fundamentales. Para aquellos socialistas, el proteccionismo perjudicaba a los trabajadores por los altos impuestos que tenían los bienes de consumo. Algo del eco de Juan B. Justo resuena en el artículo de Juan Graña (“Ortodoxias nuevas y viejas ”, Cash, 9 de agosto de 2009). Embanderado en una posición progresista, el enfoque de Graña se basa, sin embargo, en causalidades y directrices puramente ortodoxas, que se reiteran históricamente al ritmo de lo que Diamand caracterizó como la dinámica pendular argentina.

Graña despotrica contra la política de tipo de cambio alto porque tiene por contraparte salarios reales bajos, y alude al fracaso de tal estrategia en los años recientes. Asimismo, cuestiona certeramente algunos núcleos del planteo devaluacionista. Frente al argumento de que la devaluación permitiría “ganar tiempo” para en el “entre tanto” aumentar la productividad, dice que “ese “tiempo” no provoca nada por sí mismo, y es sólo mediante políticas industriales que se logran objetivos”, y observa que en los años recientes no hubo ningún tipo de cambio estructural, al tiempo que reclama discutir tales políticas en lugar de debatir una nueva devaluación. Señala, a su vez, que pocos “incentivos” a la inversión se generan si cada vez que se reducen las altas ganancias empresarias producto de la recuperación del salario real, hay compensaciones vía devaluación. “¿Qué necesidad hay de reinvertir ganancias –dice curiosamente- si la riqueza y supervivencia en la competencia no depende de que se haga?”.

Propone, por ende, líneas alternativas, “políticas que premien los incrementos genuinos de productividad logrados a través de la innovación y ampliación de la escala productiva, al tiempo que se impulsa a las empresas a seguir ese camino por medio de la competencia”. Y agrega hacerlo “ya sea mediante los necesarios incrementos salariales rezagados desde hace años, o la reducción de los márgenes de protección efectiva ya ocasionados por el proceso inflacionario…”. Concluye que “se trata lisa y llanamente de no repetir la historia”.

Uno no puede sino coincidir en varios aspectos a excepción de algunos puntos esenciales. Graña supone que una caída de los niveles de protección provocará un aumento de la competitividad de la industria y estimulará la inversión. A riesgo de repetir la historia, olvida que ese experimento ya se realizó en Argentina en 1976, mediante la baja de aranceles, la liberalización del comercio y el persistente retraso cambiario. Dicha política apuntó en verdad al “disciplinamiento” de los trabajadores, previa “puesta en caja” de los sectores industriales juzgados “ineficientes” (básicamente, toda la industria aparecida después de 1930), Vía sobrevaluación cambiaria, se generó una inédita suba de importaciones, sustituyendo trabajo doméstico por extranjero, se revirtió el balance comercial y se propició un auge del turismo de las clases medias… al extranjero. Lejos de implicar un incremento de la inversión industrial y una suba de la productividad, con tal política se destruyó gran parte de la industria surgida desde los años 30, se redujo sustancialmente la productividad y se cortó el proceso incipiente de creciente peso de las exportaciones industriales, que en 1974 habían llegado a igualar las exportaciones tradicionales agrarias.

Un segundo experimento, similar al que reclama Graña en punto a reducción de la protección, se dió en los años 90. Entonces se eliminaron las retenciones, se bajaron los aranceles y el tipo de cambio de ancló en un nivel muy bajo. Los salarios de los que lograron conservar el empleo eran más altos que los actuales. Pero la base de esa suba era un modelo de crecimiento liderado por la deuda, y colapsó cuando se acabaron los préstamos. Gracias a esas políticas, la economía se primarizó bajo la impronta del retraso cambiario, dejando fuera de combate a vastos sectores industriales y llevando la tasa de desocupación por encima del 20%, algo insólito en el país.

Subyace en Graña una idea (muy poco radical o socialista), según la cual el mercado, funcionando sin interferencias, parecería ser el más eficiente “asignador” de los recursos, generando per sé competitividad y productividad. Como el liberalismo ortodoxo, piensa que la introducción de aranceles a las importaciones creó un muro protector de la competencia externa que alentó la instalación y supervivencia de una industria “ineficiente”. Y quizá que las empresas usan ese margen de protección para subir sus márgenes de ganancia vía precios.

Pero no fue eso lo que ocurrió en la historia argentina. La imposición de aranceles protectores a la industria permitió a las empresas absorber, con rentabilidad, costos laborales mayores. Precios y salarios industriales subieron con respecto a los precios agropecuarios. A su vez, el incremento de los salarios en relación a los precios agropecuarios dio a los asalariados una capacidad adicional de compra en el mercado de bienes industriales. El hecho que desde 2002 los salarios hayan permanecido en un nivel históricamente deprimido, no implica que la reducción de los márgenes de protección hará que suban, sino al contrario. El nivel del salario depende de las fuerzas relativas de los grupos sociales que disputan el excedente; un mayor margen de protección puede muy bien traducirse en un salario real bajo (como hoy) o en salarios altos (a costa de la renta agropecuaria) como sucedía antes. Pero la reducción de los márgenes de protección y la apreciación cambiaria son, sin dudas, una lápida para el salario, el empleo y el crecimiento.
Como decía Adolfo Canitrot hace más de 25 años, el supuesto de una relación inversa entre grado de protección y eficiencia -o productividad- es una extensión arbitraria de ciertos supuestos y conclusiones de análisis parcial microeconómico al campo de la macroeconomía. Graña parece ignorar que las inversiones son aceleradas por la demanda, y no por la “competencia”: ningún empresario invierte cuando la competencia (externa) lo desaloja del mercado.

En verdad, son estos experimentos de reducción de los márgenes de protección los que llevaron a una reducción sistemática del salario real de largo plazo, concomitante al debilitamiento de la capacidad de negociación de los asalariados. En una estructura productiva desequilibrada, como la nuestra, dejar librada la economía al mercado genera ciclos volátiles alternados con ajustes recesivos y endeudamiento acumulativo. Y peor aún: desentenderse de la política cambiaria, como hace Graña, conduce involuntariamente a las mismas posiciones del liberalismo ortodoxo.

Por supuesto, un tipo de cambio alto supone un salario real bajo. De allí la importancia de las devaluaciones compensadas, como proponía Marcelo Diamand. No sólo mediante las retenciones, sino también mediante otros mecanismos (subsidios, desgravaciones impositivas, etc.). En todo caso, parte del remedio es el que propone el mismo Graña, la aplicación de políticas industriales y de desarrollo, en lugar de jugar a la ruleta rusa con la reducción de la protección, bajo el riesgo de desmontar la industria (buena o mala) que hoy tenemos.

En verdad, más que un tipo de cambio alto, lo que es imprescindible es un sistema de tipos de cambios múltiples, distintos (más altos) para la industria que para el agro. Dado un cierto nivel arancelario, el tipo de cambio, a precios internacionales constantes, define el extremo superior del margen de protección, esto es, el precio por arriba del cual ingresa al país la competencia importada. Por otro lado, el nivel del salario determina, vía costos, el extremo inferior. Luego, el margen de protección varía positivamente con la relación entre tipo de cambio y salario nominal.

El margen cumple para las empresas dos funciones básicas: 1) las resguarda de las fluctuaciones de precios; 2) les otorga flexibilidad para fijar su política de precios y salarios. A mayor margen, menor es la capacidad del Estado para regular precios y salarios industriales mediante el comercio exterior, salvo que se apliquen políticas extremas que lleven a las empresas al borde del abismo, como en 1976 y en los años 90. La existencia de un cierto margen de protección efectiva hace posible fijar precios y salarios por acuerdo entre empresarios y asalariados, con el arbitraje del Estado.

A Graña esto se le ha perdido irremediablemente de vista. Da la sensación que quisiera “castigar” a las empresas por la inflación y los bajos salarios, pero sin reparar que el supuesto castigo se irradia hacia otros sectores menos beneficiados. Esto es debido a que la reducción del margen de protección devuelve al Estado su capacidad regulatoria vía importaciones, pero también los salarios pueden ser controlados indirectamente a través de la competencia externa y el manejo del tipo de cambio.

En suma, el margen de protección es la base objetiva para que se puedan negociar salarios hacia arriba. Que eso se consiga o no, depende esencialmente de una política de Estado. La alternativa al método brutal y contractivo empleado en 1976 y en los noventa es una fuerte política de ingresos (de precios y salarios), donde los empresarios sean encauzados por el Estado para moderar la inflación y permitir una suba gradual de los salarios reales. El éxito de estas políticas requiere un fuerte liderazgo del Estado que las garantice, introduciendo un variado menú de elementos (económicos como compulsivos), desde estímulos y premios económicos, hasta controles y acuerdos de precios, un sistema que por lejos rendiría más frutos a los asalariados actuales que las propuestas que evocan las viejas consignas de Juan B. Justo.

* Economistas del Grupo Luján e investigadores de la Universidad Nacional de Luján

10/08/2009

Fugar debería ser más costoso





Por Gustavo A. Murga *


El prestigioso economista Nicholas Kaldor, reconocido por sus estudios sobre los determinantes de la inversión en los ciclos de crecimiento sostenía, hacia 1939, que lo que distingue las compras y ventas especulativas de otras es que su único motivo consiste en la expectativa de un cambio en el precio que rige en el mercado. En un mundo en el que la previsión fuera perfecta, nadie podría obtener una ganancia especulativa. Los especuladores no existirían. En un mundo en que la previsión es imperfecta, la existencia de especuladores permite que el sistema se comporte con más previsión de la que posee el individuo medio en el sistema. Sólo el especulador con una previsión mejor que la media, puede esperar permanecer en el mercado. Sin embargo, esto requiere un estado de cosas en el que la demanda u oferta especulativa sea sólo una pequeña parte de la demanda u oferta total, de forma que aunque la actividad especulativa pueda influir sobre la magnitud de la variación del precio, no puede hacerlo nunca sobre su dirección. Si no se satisface esta condición, el anterior razonamiento se derrumba.

Es decir, si bien sigue siendo verdad que el especulador, a fin de tener éxito de forma permanente, debe tener una previsión mejor que la normal, le bastará tan sólo con prever correctamente el grado de previsión de los otros especuladores, más que precisar el rumbo futuro de los factores no especulativos que subyacen en la determinación de precios del mercado. De modo que, para el especulador individual suele ser más rentable concentrarse en prever la psicología de otros especuladores. Y a esas alturas, aun si la especulación en conjunto obtiene una pérdida neta en vez de una ganancia, ésta no resultará autocorrectora ni siquiera a largo plazo, ya que las pérdidas de una población variable de especuladores desafortunados será suficiente para mantener permanentemente un grupo de especuladores con éxito, cuya existencia será una atracción suficiente para asegurar una oferta permanente de dicha población variable. De modo que se genera una dinámica tal que, mientras los especuladores difieran en su propio grado de previsión, no necesitan prever con éxito los acontecimientos externos a sus propias conjeturas sobre la especulación de los otros, y de esta manera pueden vivir de ellos.

Desgraciadamente, hemos podido asistir a ese tipo de especulación respecto de la dirección del precio de nuestra moneda y eso ha dejado una profunda enseñanza perniciosa: el que apuesta al dólar, tarde o temprano, gana. Nunca se puede estar a salvo de volver a caer en esa dinámica si no se toman las medidas necesarias para evitarla. Esto fue claramente entendido y se actuó en el sentido correcto. Si bien es cierto que alrededor de seis mil millones de depósitos están en divisas, que 12 mil millones son las transferencias a bancos en el extranjero, y tres mil millones salieron por la compra y venta de títulos valores que cotizan en moneda extranjera, fueron tomadas las medidas necesarias para entorpecer la fuga de divisas: por ejemplo, la CNV reguló la operación financiera denominada “contado con liqui” y limitó a las operaciones financieras con paraísos fiscales; la AFIP bloqueó parte de la devolución del IVA o pago de reintegros a las exportaciones, realizadas a través de tales paraísos; también vale la pena mencionar, la reducción del tiempo exigido para informar al BCRA sobre pagos anticipados que tengan previstos por deudas contraídas en el exterior; y la ejecución de licitaciones de opciones de pases activos a los bancos, por parte de esta última entidad.

Pese a estas atinadas políticas, la preferencia por la liquidez en moneda extranjera ante el primer atisbo de incertidumbre, es una muestra de que aún existe en la mentalidad del agente económico la consigna clara de que el que apuesta al dólar gana, aún ante la pérdida social y económica que ello conllevó históricamente (devaluación, inflación, caída del salario real, etc.). Desde la segunda mitad del 2007 más de 20 mil millones de dólares salieron directamente por la compra de billetes en bancos o casas de cambio. Este fenómeno puede ser explicado en términos de la experiencia argentina, que ha convertido al ciudadano común en agente especulador del mercado cambiario que actúa en función de su propio interés particular y grado de previsión (aún a sabiendas de que pueda fomentar con su acción una pérdida neta para la sociedad en vez de una ganancia). En tales circunstancias, debiera profundizarse el control directo sobre la especulación de este tipo, haciendo más costosa la preferencia por la liquidez en moneda extranjera (gravando, de ser necesario, la compra-venta de divisas). De este modo, se volverían más atractivas las opciones de inversión financiera que ofrece el sistema bancario (tales como plazos fijos), sin necesidad de elevar la tasa de interés de referencia del sector privado. Se generaría así mayor ahorro de divisas para sustentar las políticas de demanda efectiva expansiva que el Gobierno propicia, mientras que las inversiones privadas promoverían una nueva etapa de ciclo expansivo.

* Investigador y docente del Grupo Luján, UNLU y UBA

01/07/2009

El Patrón Dólar Flexible no esta en crisis



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24/06/2009

Franklin Serrano en Buenos Aires: "El mito del colapso del Poder Americano"




El Grupo Lujan tiene el agrado de invitar a las charlas que ofrecerá el Dr. Franklin Serrano de la Universidad Federal de Rio de Janeiro, en la Sede Capital de la Universidad Nacional de Lujan, UNLU, el 26 y 29 de junio.

Temas de sus recientes trabajos, se abordará la crisis económica de EEUU y la vigencia del patròn dòlar flexible.


Viernes 26 de junio, 19hs,
"Tendencia, ciclo y crisis en la economia norteamericana"

Lunes 29 de junio, 19 hs.
"El patrón dólar flexible no está en crisis"


Sede Capital de la UNLU, Ecuador 853 (entre Viamonte y San Luis)




Franklin Serrano es uno de los principales referentes latinoamericanos de la escuela abierta por Piero Sraffa en 1960. Desarrolló su tesis doctoral en Cambridge University (UK) en 1995 bajo el título de "El supermultiplicador sraffiano". Allí realiza un estudio de la noción (keynesiana-kaleckiana) de demanda efectiva en el largo plazo desde un punto de vista sraffiano. A partir de esta tesis de doctorado, Serrano ha desarrollado un profuso trabajo crítico dentro de la línea del "surplus approach" (o escuela del excedente), que históricamente lleva adelante Pierangelo Garegnani en Uniroma tre en Italia. En el período de gestación de sus tesis principales, Serrano se vinculó académicamente con primeras figuras de la economía crítica a nivel mundial, como G. C. Harcourt, P. Garegnani, Atilio Trezzini, John Eatwell y F. Petri. Defendió su tesis de doctorado ante John Eatwell y tuvo como veedor externo a Heinrich Bortis (University of Fribourg, Suiza), quien es otro referente clásico-postkeynesiano.

Serrano forma parte de una escuela de economistas que, manteniendo su carácter crítico y reafirmando una ruptura radical con las corrientes ortodoxas dominantes, se permite revisar sin titubeos las tradiciones críticas a la luz de los nuevos aportes a la teoría económica realizados fundamentalmente a partir de la publicación en 1960 de Producción de mercancías por medio de mercancías, de Piero Sraffa. De esa revisión surgió su trabajo "Notas sobre una interpretación sraffiana de Marx".

Desde esta concepción teórica, Serrano realiza también aportes variados dentro de las teorías del desarrollo económico, en el intento de vincular la teoría clásica -siempre desde una óptica Sraffiana-, hacia una confluencia coherente con los aportes sustanciales de autores como Michal Kalecki y continuadores de su línea. Los rasgos propios específicos del análisis teórico no le han impedido incursionar con rigurosidad en problemas de economía aplicada y en las concretas discusiones de la política económica a nivel internacional (en especial sobre Estados Unidos) y de su propio país.

Un aspecto importante de este nuevo abordaje del excedente es la caracterización de la tasa de interés como un fenómeno estrictamente monetario y una variable distributiva (y no asignativa) fuertemente influenciada por factores político-institucionales. Este punto de vista, aplicado al contexto histórico y a la posición geopolítica particular de Estados Unidos en las últimas décadas, constituye la base de una línea de investigación principal para Serrano, configurando um núcleo explicativo de la actual posición internacional del dólar y de lo que Serrano llama el “patrón dólar flexible” y con este una de sus principales implicancias: la inexistencia de una restricción de balance de pagos para la economia americana. Esta es la tesis que sostiene la línea argumental de su último trabajo "A economía Americana, o padrâo "dólar-flexível" e a expansão mundial nos anos 2000" (publicado como libro junto con los investigadores brasileños Fiori y Medeiros) y que desarrollará en breve en sus conferencias en Buenos Aires.

23/05/2009

Conferencia sobre la Crisis Financiera Internacional: por Kregel y D´Arista

Conferencia sobre la Crisis Financiera Internacional: por Kregel y D´Arista
El jueves 21 de mayo de 2009, se realizó en la Sede Capital de la Universidad Nacional de Lujan, una Conferencia sobre la Crisis Financiera Internacional, a cargo de los especialistas Jan Kregel y Jane D´Arista . El Grupo Lujan logró gracias a la generosidad de estos investigadores a instancias de un integrante del grupo, Pablo Bortz (quien tradujo las disertaciones) , el que pudiera ser posible este rápido pero muy sustancioso encuentro.

Introducción a cargo de Jan Kregel




"En esta crisis se preveia una caìda importante del valor del dòlar y de los activos en dòlares, y pasò exactamente lo contrario. Con bajas tasas de interes, los inversores se endeudaban a estas tasas e invertìan en securities respaldadas con hipotecas, con mayor retorno. Al caer el valor de las securities, la posicion vendedora era tan grande, que genero una mayor demanda de dolares para afrontar las deudas, haciendo subir su valor y no caer."

"La primera ronda de la crisis afecto al mercado financiero, pero en la segunda afectó al mercado domèstico, con familias endeudadas con hipotecas, haciendo caer el consumo y via las importaciones las compras al resto del mundo, cayendo las exportaciones globales y el precio de las commodities. Una segunda ola de ataque de precios fue por la especulacion sobre las commodities perjudicando no sòlo a los paises desarrollados sino a los mas pobres"

"El FMI sólo recomienda prestarle paquetes de estimulo a los paises que tengan superàvit fiscal, por lo que no recomendaria prestarle a los paises màs pobres. Esto genera problemas de coordinación y de estímulo de dichos paquetes. La primera porque al reducir su gasto interno los países en desarrollo no acceden a los paquetes de estìmulo que sì dinamizan a los desarrollados. Por eso la comision Stiglitz, recomienda financiar paquetes de estímulo a los paìses en desarrollo para que no anulen el efecto positivo de los paquetes en los paìses desarrollados. "

"Se propone reestructuracion de la deuda, para que las politicas contraciclicas no genere un mayor endeudamiento. Las politicas de coordinación plantean condiciones diferentes por simetria o asimetria. Keynes planteaba que el pais acreedor incrementara su actividad y por tanto sus importaciones y al pais deudor reducir su actividad para mejorar su frente externo. En esta crisis no se puede pedir eso, puesto que nadie quiere que EEUU baje su actividad. Hay que en cambio incrementar la demanda global" traducción

" Jan D`Arista: daré pantallazos de las causas de las crisis: caida de bretton Woods y cambio de regulacion financiera en EEUU. En septiembre de 1971 Nicolas Kaldor escribio exactamente lo que pasa en esta crisis: si se imponia la moneda global a una nacional, el pais de la moneda clave tendria que tener grandes deficits comerciales para financiar los flujos de capital hacia si mismo. Hoy vemos como China financia nuestra guerra en Irak."





"Es muy dramàtico: en 7 años desde 1983 a 1990 toda la deuda pública y privada de EEUU se duplico de 5 a 10 mil millones. Hasta los 5 mil millones se tardò 200 años y en 7 se duplicò debido a este sistema financiero."


"En los 90 el endeudamiento siguiò creciendo, tanto el interno como el externo. El 15% del interno fue financiado por flujos externos. A donde va este mayor deficit? a inversores externos para financiar un mayor endeudamiento interno: las familias norteamericanas, sacaban un prestamo que se volvia insustentable, dado que el ingreso disponible no crecio al mismo ritmo que sus deudas. "



"entre 2002 y 2004, la FED mantuvo tasas reales de interes negativas, inundando de dolares los mercados emergentes. Lo que no entendieron los Bancos Centrales es que toda esta politica desregulatoria, terminò afectandolos a ellos. desmantelaron sus herramientas cuantitativas, financieras de liquidez y se quedaron sòlo con la tasa de interès. Y la tasa de interés es una herramienta perversa, puesto que si se la sube aumenta aùn más la liquidez por flujos del exterior, y si se la baja, una salida de capitales. A partir de 2004 en todo el mundo se busco via apalancamiento mayores retornos, es decir con dinero de otros: se toma dinero de un pais con baja tasa de interés, y se la invierte en otro con más alta tasa de interés, pero si la diferencia es pequeña, se debe ampliar mucho la deuda para alcanzar el mismo margen agregado."

"en el 2004 H. Paulson, economista en jefe de Golman Sachs, fue a ver al presidente de la bolsa de valores de EEUU, para pedirle que eleve el limite de 15 dolares de endeudamiento por cada dolar de capital, los de Europa tienen 30 por cada uno..no podemos competir con ellos. El presidente dijo OK, y le dio ese limite. El año pasado Stern se fue a la quiebra con una deuda de 30 a 1"



"La existencia de inversiones totalmente desreguladas en UE y Londres, hizo que en 2008, hubiese una fuga muy importante de dolares (30.000 millones de U$S) para cubrir las cuentas en EEUU"

"se deben tener buenas herramientas cuantitativas en los bancos Centrales para regular estos mercados"


Preguntas y respuestas

21/05/2009

Circus 4: La Continuidad Teorica entre Marx y Sraffa

Presentación de Circus 4
Debate de la Continuidad teórica entre Marx y Sraffa


El Grupo Lujan el 8 de mayo, realizó la presentación del cuarto número de Circus, dedicado al vínculo y continuidad de la obra de Sraffa con Marx. Para ello se
contó con la presencia de economistas e investigadores vinculados a la teoria clasica del excedente como Eduardo Crespo, Alejandro Fiorito y Fabian Amico, que argumentan a favor de la continuidad teórica de Sraffa con respecto a Marx y por otro lado Axel Kicillof argumentando en favor de una diferencia radical de la teoria de valor en Marx con lo que denomina la economia "ricadiana".
En el número de Circus 4 se presenta una nota que trata de resumir el problema a cargo de Amico y Fiorito,
"Marx y Sraffa en el debate teorico en la Argentina"


Presentación a cargo de Hugo Azcurra y Exposición de Alejandro Fiorito
1-"Sraffa ofrece una revitalización de la economía clasica y representa una implosiòn de la economía neoclásica"




2-Sobre el núcleo analítico del problema de la transformación
"Si el problema analítico no està bien resuelto, dificilmente podrà hacerse alguna valoración normativa, filosófica, o política correcta..."
(Ecuaciones a las que refiere la exposición de A. Fiorito)



Exposición de Axel Kicillof



1-"como yo en Marx leo otras cosas, nunca logrè conectar la critica de Sraffa con mis propias inquietudes"
2-"la teoria de los costos de produccion es una teorìa tautologica"
3-"la teoria de los salarios de subsistencia es a las claras insostenible"
4-"la determinacion exògena de las variables distributivas no me parece una determinacion profunda de la acumulación."


Exposición de Eduardo Crespo



1-"Sraffa se consideraba Marxista"
2-"lo de donde viene la mercancia y lo de la dialéctica esta bien, pero el problema es resolver los precios normales"
3-"existe una continuidad entre Marx, Dmitriev, Bortkiewicz, V. Charasoff y Sraffa"
4-"el sistema temporal simple no tiene bases textuales y es indefendible" ..."Shaikh es el verdadero neorricardiano"
5-"la defensa de la ley de Say se encuentra en muchos marxistas, contra los kaleckianos: los capitalistas gastarìan lo que ganan"


Exposición de Fabián Amico



1- Final de Crespo. Inicio de Amico
"¿Cómo se puede determinar endógenamente lo que va a ser la participación de los trabajadores en el excedente? ...
no hay manera porque depende de condiciones históricas específicas, lamentablemente para quienes quieren determinar todo
dentro de un "sistema economico general marxiano"...esto depende de la lucha de clases".

2-"Para muchos marxistas si no hay consistencia algebraica...no importa...todo sigue siendo válido..."



Blog Grupo Lujan http://grupolujan-circus.blogspot.com/

Circus se vende en La Junior, Junin al 745, frente a la facultad de Economicas.
$20




Sitio del Grupo Lujan http://sites.google.com/site/revistacircus/