El viejo Almacén. BsAs

Surplus Approach

“Es necesario volver a la economía política de los Fisiócratas, Smith, Ricardo y Marx. Y uno debe proceder en dos direcciones: i) purgar la teoría de todas las dificultades e incongruencias que los economistas clásicos (y Marx) no fueron capaces de superar, y, ii) seguir y desarrollar la relevante y verdadera teoría económica como se vino desarrollando desde “Petty, Cantillón, los Fisiócratas, Smith, Ricardo, Marx”. Este natural y consistente flujo de ideas ha sido repentinamente interrumpido y enterrado debajo de todo, invadido, sumergido y arrasado con la fuerza de una ola marina de economía marginal. Debe ser rescatada."
Luigi Pasinetti


ISSN 1853-0419

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Presentación en Feria del Libro: Piero Sraffa - Los Fundamentos de la Teoria Clásica del Excedente

Posteamos la presentación en la Feria del Libro de "Piero Sraffa-Los Fundamentos de la Teoria Clásica del Excedente, de Alejandro...

22 ago. 2020

Teorias del valor y la distribucion una comparacion entre clasicos y neoclasicos





Esta obra, traducida por UNM Editora, ha sido originalmente editada en Italia con el título: “Teorie del valore e delladistribuzione” (1989). La edición argentina se propone realizar un aporte teóricamente crítico y alternativo al marginalismo que domina la formación de los economistas en el país, particularmente para la formación en el campo de la microeconomía, pero apoyada en la visión clásica del excedente. Se trata de un trabajo que, sin exagerar, es un aporte fundamental y vacante en la formación de los estudiantes de grado en economía.
Con una claridad y profundad envidiables, el texto presenta las dos grandes teorías del valor y la distribución que han dominado la ciencia económica. Por un lado, la teoría de los autores clásicos y de Marx, luego revitalizada por Sraffa, basada en la noción de “excedente social”; y por el otro, el enfoque dominante actualmente, basado en la explicación de los precios y la distribución en términos de curvas de oferta y demanda, y popularmente conocido como enfoque “neoclásico” o “marginalista”, a partir de una metodología que combina el desarrollo de la teoría pura con la evolución histórica de los conceptos, de tal modo de permitir a los lectores entender las similitudes y diferencias entre ambas teorías, sus alcances y límites, y también, sus implicancias y relaciones con otras ramas de la economía, especialmente la macroeconomía y lo que es más importante, lograr un juicio crítico propio en la busqueda permanente de lograr un nuevo conocimiento que permita abordar la realidad económica y social contemporánea.



pág.


11

Prefacio



15
1
Una breve introducción histórica.



21
2
La reanudación del enfoque clásico (o del excedente)
21
2.1.
El concepto de excedente
26
2.2.
Tasa de beneficio y precios de producción
40
2.3.
Bienes básicos y no básicos, tasa de ganancia y tasa de interés, curva de salario-ganancia y elección de técnicas
47
2.4.
La explicación de la tasa salarial
53
2.5.
El "núcleo" del enfoque clásico y las teorías de cantidades y de la tecnología
58
2.6.
El papel de la teoría del valor del trabajo en los autores clásicos.
70
2.7.
Sobre la posibilidad de considerar como dada la tasa de ganancia
71
2.8.
La mercancía Tipo
78
2.9.
Apéndice: notas sobre renta diferencial y capital fijo



87
3
Equilibrio de producción e intercambio
87
3.1.
Características generales del enfoque marginalista Importancia  de la curva decreciente de demanda de factores
92
3.2.
La determinación de la distribución basada únicamente en la sustituibilidad directa: el caso con  trabajo y  tierra
100
3.3.
El caso con trabajo y trigo como capital
102
3.4.
Justificación de las hipótesis de tecnologías comunes, de rendimientos constantes a escala y análisis a largo plazo
110
3.5.
La distribución determinada por la sustitución indirecta entre factores: el papel de las elecciones de los consumidores.
116
3.6.
Algunas dificultades sobre la teoría presentada
121
3.7.
El equilibrio  general de producción e intercambio con n bienes y m factores.
134
3.8.
El papel de la demanda en la determinación de los precios de los productos.
134
3.9.
La necesidad de introducir desigualdades
137
3.1
Apéndice: las isocuantas por tramos
141
3.11
Apéndice: sustitución indirecta y curvas de indiferencia indirecta



145
4
Óptimo de Pareto y equilibrio general de intercambio puro.
145
4.1
Equilibrio  de intercambio puro
152
4.2
El óptimo de Pareto en una economía de intercambio puro y producción e intercambio



161
5
Equilibrio y tasa de interés con intercambio puro o capital homogéneo con el producto
161
5.1.
La tasa de interés en una economía de intercambio puro
166
5.2.
La tasa de interés con  producción: el caso del capital-trigo



171
6
El capital heterogéneo y las posiciones de largo  y corto plazo
171
6.2
El método de las posiciones de largo plazo.
176
6.2
Método de posiciones de largo plazo y estática comparada



179
7
Walras
179
7.1.
Introducción
180
7.2
Cambios en las ecuaciones (A) - (D) del modelo de equilibrio general sin bienes de capital
185
7.3
Dificultad del equilibrio general con capital en Walras



191
8
El "capital" como factor homogéneo
191
8.1
El capital como factor productivo homogéneo, “cristalizado” en los bienes de capital individuales
194
8.2
Las ecuaciones de equilibrio de largo plazo (estacionarias)
197
8.3
Dificultades con la noción de “capital” en el lado de la oferta
200
8.4
Deficiencias en la noción de “capital” en el lado de la demanda
205
8.5
La función de producción agregada y las implicaciones de la crítica
208
8.6
Implicaciones para el mercado de trabajo
208
8.7
Apéndice: el período medio de producción



217
9
El equilibrio general intertemporal.
217
9.1
Nociones de equilibrio intertemporal y su equivalencia formal con el equilibrio de producción e intercambio sin capital
222
9.2
La introducción explícita de bienes intermedios.
223
9.3
Multiplicidad de tasas de interés en el equilibrio intertemporal
227
9.4
Algunas deficiencias de la noción de equilibrio intertemporal.



231
10
El saldo general temporal
231
10.1
Incertidumbre, mercados contingentes, saldo temporal
233
10.2
¿El equilibrio temporáneo de Walras?
236
10.3
Deficiencias de la noción de equilibrio temporáneo: falta de persistencia, expectativas, competencia
240
10.4
Estabilidad del mercado ahorro-inversiones en el equilibrio temporáneo: las críticas de Garegnani



249
11
La moneda, Keynes y los modelos macroeconómicos neoclásicos de corto plazo.
249
11.1
El principio de la demanda efectiva
256
11.2
El papel del dinero en los economistas marginalistas antes de Keynes
261
11.3
Dinero y empleo en Keynes
267
11.4
El rescate neoclásico: incluso en Keynes la culpa del desempleo es la rigidez de los salarios (monetarios)
271
11.5
Argumentos en contra de la “síntesis neoclásica”. Importancia de la crítica al “capital”
275
11.6
La demanda de mano de obra a corto plazo.
280
11.7
Clower
283
11.8
Apéndice: la función de inversión agregada



289
12
Las diferencias entre el enfoque clásico y el enfoque marginalista
289
12.1
Algunas observaciones finales
291
12.2
La diferencia analítica básica entre los dos enfoques y las implicancias  para el desempleo.
295
12.3
La cuestión de la explotación.
299
12.4
Otras diferencias entre las dos configuraciones


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8 ago. 2020

Teoría monetaria moderna y periferia


 Juan Matías De Lucchi

 

La llamada Teoría Monetaria Moderna (TMM) es probablemente el fenómeno académico y de difusión heterodoxa más interesante del último tiempo. En EEUU se ha estado debatiendo en muchos ámbitos académicos, periodísticos y políticos, además de haber tenido un notable impacto en otros países como en la Argentina.

Aunque se autodefine como “moderna”, las raíces de la TMM se encuentran en la vieja macroeconomía keynesiana basada en las “finanzas funcionales” de Abba Lerner, el enfoque de “dinero endógeno” de la escuela post-keynesiana, y la hipótesis de la “inestabilidad financiera” de Hyman Minsky. Entre los elementos novedosos de la TMM podemos destacar nuevamente su extraordinaria capacidad de difusión de enfoques heterodoxos y propuestas de política como la de “empleador de última instancia” (Job Guarantee) que, como ellos mismos lo reconocen, se ha inspirado en el programa de “Jefes y Jefas de Hogar” lanzado en 2002 luego del colapso de la Convertibilidad.

La TMM sostiene que, en una economía moderna y bancaria en presencia de un banco central que tiene el monopolio de la emisión de la base monetaria, la única restricción al crecimiento económico está dada por la disponibilidad de los recursos reales, no financieros. Efectivamente, en principio, si la economía está operando con capacidad productiva ociosa y desempleo de mano de obra, el gobierno debe hacer uso de las finanzas funcionales aumentando el gasto público (monetizando el déficit fiscal) hasta alcanzar el pleno empleo. De esta manera, mientras la economía no sufra escasez de recursos reales, el concepto de inflación por exceso de demanda carece de sentido.
Sin embargo, estos conceptos que son correctos como principios generales pueden entrar en conflicto con algunos aspectos elementales de las economías subdesarrolladas y financieramente dependientes.

Soberanía monetaria 
En su reciente libro “El mito del déficit”, Stephanie Kelton sostiene que “la TMM puede usarse para describir y mejorar las opciones de políticas disponibles para cualquier país con un alto grado de soberanía monetaria: Estados Unidos, Japón, Reino Unido, Australia, Canadá y muchos más” (traducción propia). Esta distinción es fundamental porque, por el contrario, existen “países con poca o ninguna soberanía monetaria: naciones como Panamá, Túnez, Grecia, Venezuela y muchos más” (ídem). Según Kelton, “a diferencia de Grecia, Venezuela o Argentina, los países con soberanía monetaria no están a merced de los mercados financieros” (ídem).

Por supuesto, no es casual que los países con alto grado de soberanía monetaria (en los términos de la TMM) pueden emitir monedas que son, a su vez, utilizadas como reservas internacionales por países que tienen poca de soberanía monetaria. Particularmente, no es ninguna novedad que alrededor del 60 por ciento de las reservas internacionales de los bancos centrales del mundo están denominadas en dólares estadounidenses. Esto ocurre porque los países que emiten monedas con cierto grado de internacionalización son justamente aquellos que no sufren las típicas corridas cambiarias a la que estamos acostumbrados en Argentina y en otros países periféricos.

Una manera simple pero solida de abordar los factores que inciden sobre la soberanía monetaria tiene que ver el desarrollo económico. No es casual que los países que emiten monedas internacionales son los mismos que tienen una alta productividad del trabajo, realizan mayores gastos en innovación y desarrollo y se encuentran en la frontera tecnológica. En otras palabras, los países desarrollados pueden financiar sus déficits externos imprimiendo sus propia monedas que, a su vez, gozan de algún grado de internacionalización como consecuencia del propio desarrollo económico.  

Restricción externa
Por el contrario, los países que tienen un bajo grado de soberanía monetaria son justamente aquellos que tienen baja productividad y sufren periódicamente crisis de balanza de pagos. Para el enfoque económico convencional, la teoría neoclásica, el concepto de “restricción externa” elaborado por el estructuralismo latinoamericano, carece de sentido porque presupone una función de producción flexible, es decir, la posibilidad de realizar múltiples combinaciones de capital y trabajo. En otras palabras, si la economía enfrentase un déficit comercial por un aumento en la demanda de insumos y maquinaria importada, la flexibilidad de precios permitirá un ajuste automático hacia métodos de producción más intensivos en trabajo (que es lo que sobra) y menos intensivos en capital (que es lo que falta).

Este maravilloso ejercicio abstracto no tiene ninguna conexión con el mundo real, en donde los coeficientes de producción son fijos y, aunque tuviesen cierta flexibilidad, en general, no existe la técnica que simplemente permitiese remplazar insumos y bienes de capital importados por fuerza de trabajo domestica.

Paradójicamente, la TMM pareciera también desconocer problema de la restricción externa al creer resolverlo con un régimen de tipo cambio flexible. Las devaluaciones de la moneda reducen el salario real y el poder acquisito de los trabajadores y, por esa vía recesiva, se comprimen las importaciones netas y se mejora el saldo de cuenta corriente. Pero este ajuste típico del subdesarrollo, lejos de establecer un sendero de crecimiento, no es más que un mecanismo forzado de estabilización de la miseria.

La TMM tiene su origen mayormente en economistas norteamericanos y, honestamente, seria pretencioso de nuestra parte exigirles a ellos una comprensión detallada de nuestros propios problemas. Por el contrario, los seguidores de la TMM en la periferia deberían adaptar su cuerpo conceptual a los desafíos reales y monetarios del subdesarrollo.

Estabilidad cambiaria y desarrollo 
La única manera de aumentar la productividad es estableciendo un sendero de crecimiento económico sin las interrupciones de nuestros recurrentes saltos devaluatorios que, en los últimos 40 años, han tenido una fuerte impronta financiera. Sin embargo, los países con poca soberanía monetaria y escasas reservas internacionales están muy expuestos a la volatilidad cambiaria y a la dolarización de carteras, aun cuando tuviesen superávits de cuenta corriente.

Por este motivo, es fundamental comprender que la planificación del desarrollo necesita del fortalecimiento de la moneda nacional. Cierta estabilidad nominal de corto plazo es una condición necesaria, aunque no suficiente, para la realización de los objetivos reales de largo plazo. Según John Maynard Keynes, las esferas real y monetaria están completamente integradas en una única economía monetaria de producción: el capital se inmoviliza en la incertidumbre y, nosotros podemos agregar, se dolariza si ello ocurre en la periferia.

La función histórica de los bancos centrales ha sido la de estabilizar mercados intrínsecamente inestables, fijando tasas de interés atractivas, estableciendo pautas cambiarias e implementando regulaciones macro-prudenciales con el objetivo de proveer previsibilidad y oportunidades de ahorro. Por ejemplo, en un país como la Argentina, la propuesta de la TMM de fijar la tasa de interés en cero por ciento seria la manera más rápida y eficaz para perder definitivamente la moneda nacional. Por ello, Argentina necesita de la TMM tal cual existe, pero fundamentalmente, aplicada en EEUU y demás economías desarrolladas para que contribuya a acelerar el crecimiento mundial y a abrir nuevas oportunidades para nuestras exportaciones y, además, para que la tasa internacional de cero por ciento facilite el fortalecimiento de nuestra moneda.

Sobre el autor
Juan Matías De Lucchi es Investigador y estudiante de doctorado en The New School for Social Research. Profesor Adjunto, John Jay College.