El viejo Almacén. BsAs

Surplus Approach

“Es necesario volver a la economía política de los Fisiócratas, Smith, Ricardo y Marx. Y uno debe proceder en dos direcciones: i) purgar la teoría de todas las dificultades e incongruencias que los economistas clásicos (y Marx) no fueron capaces de superar, y, ii) seguir y desarrollar la relevante y verdadera teoría económica como se vino desarrollando desde “Petty, Cantillón, los Fisiócratas, Smith, Ricardo, Marx”. Este natural y consistente flujo de ideas ha sido repentinamente interrumpido y enterrado debajo de todo, invadido, sumergido y arrasado con la fuerza de una ola marina de economía marginal. Debe ser rescatada."
Luigi Pasinetti


ISSN 1853-0419

Entrada destacada

Presentación en Feria del Libro: Piero Sraffa - Los Fundamentos de la Teoria Clásica del Excedente

Posteamos la presentación en la Feria del Libro de "Piero Sraffa-Los Fundamentos de la Teoria Clásica del Excedente, de Alejandro...

27 jul. 2020

"Moneda y soberanía: hacia un mercado financiero en pesos para Argentina"


Del Ciclo de Charlas-Debate UNM- PANDEMIA Y ECONOMIA organizado por la Universidad Nacional de Moreno, se realizó la última reunión. con la presentaciones de Emmanuel Alvarez Agis, Fabian Amico, Mariano Beltrani y Agustín Mario.

Posteamos la intervención de Fabian Amico y de Emmanuel Alvarez Agis, sobre el tema. Aca el link a todo el debate y expositores.











18 jul. 2020

Paraguay: Sobre la cuestión de la deuda externa y el déficit del Estado

Does America Need Global Savings to Finance Its Fiscal and Trade ...

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Por: Joaquín Sostoa (@joasostoa) y Rubén Alderete (@anotherstroke)

En un artículo del pasado 12 de julio el ex presidente del Banco Central del Paraguay, Carlos Fernández Valdovinos, analizaba el aumento del endeudamiento público y los gastos del Estado y vaticinaba que, en el “mediano plazo”, será inevitable e inexorable un ajuste fiscal porque, de no hacerlo, correremos el riesgo de perder la estabilidad macroeconómica necesaria para el crecimiento sostenido. Así, su planteo se basa en la idea de que un déficit presupuestario en el Estado (es decir, más gastos que ingresos), provoca un descalabro en las finanzas públicas.

Para Valdovinos, “no será suficiente” con congelar gastos públicos (como salarios, transferencias y gastos de inversión) para alcanzar la meta de la Ley de Responsabilidad Fiscal (un déficit de 1,5% del PIB). Lo que él en realidad sugiere es que la solución para evitar un desequilibrio financiero del Estado es recortar gastos públicos.

Hay que notar que Valdovinos omite que, para equilibrar financieramente al Estado, se podría también aumentar sus ingresos (en lugar de reducir sus gastos), aplicando, por ejemplo, un aumento de la presión tributaria. Pero no nos desviemos, no estamos escribiendo este artículo para discutir cómo hacer un ajuste fiscal. No queremos caer en las propuestas de cierto progresismo que pretende hacer ajustes fiscales “con rostro humano”. Lo que queremos debatir aquí es la idea misma de hacer ajustes fiscales por motivos de “sostenibilidad presupuestaria”, sea de la forma que sean.

“Para todo problema complejo hay una solución clara, simple y equivocada”

La idea del ajuste fiscal por dichos motivos nace de dos conceptos sencillos pero erróneos.

El primero es que el funcionamiento financiero del Estado puede compararse al de cualquier hogar o empresa del sector privado. El segundo es la utilización genérica del concepto de “deuda pública”, cuando claramente hay que distinguir entre los compromisos que se adquieren en moneda local (guaraníes) y en moneda extranjera (esencialmente dólares).
Desentrañar estas confusiones teóricas nos ayudará a entender qué es lo que en realidad causa los desequilibrios macroeconómicos que, como bien dijo Valdovinos, suelen ser obstáculos para un proceso continuo de desarrollo.

Si, como Valdovinos, parangonamos el funcionamiento del Estado al de un hogar, el ajuste es, pues, inevitable: cualquier familia que gaste por sobre lo que ingresa deberá, forzosamente, endeudarse. Y si esto se repite constantemente, como él dice que ocurrirá, el pago de la deuda se hará insostenible. Solo se podrá llegar a buen puerto si cambiamos nuestro desenfrenado estilo de vida y recortamos nuestros gastos (o si, por cuestiones del destino, nos sacamos la lotería).

Por lo tanto, siguiendo lógicamente este argumento, el tamaño de la deuda pública es, en sí mismo, preocupante. Lo anteriormente descrito fue llamado por nuestro economista de Chicago como “restricción presupuestaria del gobierno”.

Ahora bien, el Estado -a diferencia de cualquier despensa o supermercado- no posee esta restricción presupuestaria si sus gastos se realizan en su propia moneda. Varios países tienen la ratio deuda pública sobre PIB incluso arriba del 100% y ningún desequilibrio macroeconómico a la vista. Los ingresos que obtiene el Estado en su moneda se generan con la propia moneda que él emitió previamente, ya que el Estado es emisor de moneda. Por eso, todo ingreso que percibe por el cobro de impuestos solo se puede hacer porque el ente hizo un gasto con antelación. Se entiende que, en realidad, son los gastos los que generan los ingresos y no al revés.

Entonces, técnicamente los gastos del Estado en la moneda que él mismo emite no están restringidos por sus ingresos. Toda deuda pública en moneda local es siempre financieramente sostenible y no empobrece al país. Por más que el Estado suba sus ingresos con impuestos para pagar deuda e intereses a un poseedor nacional de deuda, lo único que está haciendo es transferir dinero de un ciudadano a otro. Es decir, quitando dinero de su bolsillo izquierdo y metiéndolo en el derecho.
Pero si, por alguna razón, no se quiere aumentar impuestos, el Estado puede, simplemente, emitir moneda, y esto no solo para pagar una deuda, sino para cubrir el gasto que desee. El resultado será el mismo. Una vez aceptado que el Estado no posee restricción presupuestaria en su moneda, tenemos que aceptar, asimismo, que no existe ningún “ahorro público” cuyo fin sea pagar deudas en moneda local.

Los límites de la emisión
Pero ¿puede el Estado hacer emitir moneda indefinidamente? Si bien, estrictamente, la respuesta es que sí, esto no significa que deba hacerlo. Seguramente, luego de leer hasta aquí, muchos se han preguntado por la cuestión de la inflación que podría llegar a producir la emisión monetaria. Esta situación podría darse solo si la economía está en pleno empleo. Mientras los recursos del país no se utilicen plenamente, un aumento en la demanda agregada (fruto de la emisión monetaria, por ejemplo) modificará las cantidades producidas, es decir, el crecimiento económico, sin efectos mayores en los precios. Y aún más, la demanda agregada puede aumentar incluso con gasto financiado con impuestos o deuda. Por lo tanto, el Estado puede aumentar el nivel de la demanda agregada hasta el límite establecido por el pleno empleo.

Es en el sentido de este último párrafo que tenemos que juzgar la sostenibilidad de una determinada política económica, es decir, por sus efectos en el bienestar general y en la economía, y no de forma independiente y aislada. De forma más clara, juzguemos al déficit fiscal por sus efectos, de forma “funcional”. ¿Aumenta el empleo? ¿Genera inflación? ¿Puede tener alguna influencia en el tipo de cambio? No la juzguemos en su cifra misma, por una especie de sostenibilidad financiera.
Por lo tanto, el déficit fiscal no es en sí mismo “malo o bueno”. Es solo un instrumento de política económica: puede tener efectos positivos si, por ejemplo, en un contexto de desempleo alto se utiliza para realizar obras públicas que requieran mucha mano de obra. Por el contrario, puede ser malo si no hay desocupación, pues derivará en un aumento de la inflación.

También, hay que tener en cuenta que los déficits fiscales tienen un componente endógeno, es decir, dependen del nivel de actividad. Si la economía se contrae, y se perciben menos impuestos, un déficit será inevitable. Por ejemplo, desde los años 2004 a 2011 Paraguay tuvo superávits fiscales continuos sin ningún tipo de restricción fiscal, debido al gran crecimiento acelerado de esos años. Pero, cuando los precios de los commodities cayeron y consigo el nivel de actividad, empezaron a registrarse déficits continuados, a pesar de que surgió la voluntad política de limitar los déficits a través de la Ley de Responsabilidad Fiscal (LRF).

En conclusión, en el Estado los recursos que pueden ser escasos no son los monetarios, pues éste siempre puede obtener el dinero que requiera para sus gastos. Los límites se encuentran una vez que el nivel de actividad llega al pleno empleo, o se acerca lo suficiente. Esto explica por qué un ajuste fiscal es totalmente innecesario por motivos de sostenibilidad financiera.

Deuda pública: no todo es lo mismo
El otro punto cuestionable en el argumento de Valdovinos es la manera en que se refiere al endeudamiento del sector público, sin especificar en qué monedas se pactan esos compromisos. El análisis de la deuda pública necesariamente debe distinguir entre guaraníes o dólares (u otras divisas), fundamentalmente por dos razones.

Primero, por la manera en que se obtienen esas monedas. Como remarcamos antes, el Estado paraguayo no debería tener mayores inconvenientes en conseguir guaraníes, dada su soberanía monetaria. Por el contrario, otra es la situación en lo que respecta a la moneda extranjera: las divisas se obtienen, principalmente, por medio de las exportaciones.

La segunda razón radica en los distintos efectos económicos que provoca la acumulación de deuda en moneda local o extranjera. Mientras que la deuda interna denominada en guaraníes no representa un problema mayor, la acumulación de deuda externa sí puede llegar a tener efectos contractivos en la actividad económica.

Para entender mejor este último punto es necesario introducir algunas nociones sobre la sostenibilidad de la deuda externa del sector público. Una manera ampliamente aceptada de analizar esta cuestión es a través de la ratio deuda externa/exportaciones. También puede compararse la evolución promedio de los costos de la deuda con la tasa de crecimiento de las exportaciones.  Estas herramientas sencillas nos dan una primera impresión de cómo evoluciona la sostenibilidad de estos compromisos y dejan en evidencia una cuestión fundamental: la fragilidad ante cualquier modificación de las condiciones externas.

Cambios en las tasas de interés internacionales, en los términos de intercambio o vencimientos de deuda en periodos muy cortos de tiempo pueden alterar los indicadores mencionados volviéndolos insostenibles. ¿Por qué? Porque en ese caso los compromisos en moneda extranjera crecerían a un ritmo mucho mayor que la capacidad de la economía para poder hacerse de divisas.

De darse esta situación, la consecuencia es la escasez de divisas, que resulta generalmente contractiva para la economía: por un lado, por sus efectos negativos sobre las importaciones (que se adquieren en esa moneda) y, por otro lado, por la depreciación del tipo de cambio, que está relacionado, a su vez, con una mayor inflación y con la disminución del valor real de los salarios.

Esta situación es conocida, generalmente, como “restricción externa”. En un país en vías de desarrollo como el nuestro, la estabilidad económica no reside en el equilibrio presupuestario del Estado, sino más bien en la capacidad de administrar la restricción externa a fin de que no sea un problema recurrente.

Ahora se entiende por qué es importante saber distinguir dentro de la llamada “deuda pública” qué parte está tomada en guaraníes y qué parte en dólares. Si los compromisos en moneda extranjera aumentan y la deuda con el exterior no se puede pagar, entonces vamos a sufrir una crisis si se dan las condiciones para que aparezca la restricción externa.

En este contexto, es necesario repensar la estructura productiva, que cumple aquí un rol fundamental. Hay que recordar que la mayor parte de las exportaciones se concentran en el sector primario, caracterizado por la alta volatilidad en los precios de sus productos.

Enfocar mayores esfuerzos en la exportación de bienes y servicios con mayor valor agregado y precios más estables puede ser un paso fundamental para la estabilidad económica y, por ende, el bienestar de la población.

Original: ACA

8 jul. 2020

Matias Vernengo y Fabian Amico: Situación y Perspectivas de la economía argentina y mundial

Conferencia completa de Matias Vernengo y Fabian Amico y ATE de SantaFe
 
Economía política de la pandemia (con escenas de keynesianismo explícito). Spoiler alert: 1) La decadencia de EEUU es un mito; 2) La "eutanasia del rentista" es inviable en un solo país.








8 jun. 2020

Notas sobre “Piero Sraffa Collection”

por Santiago Gahn
Ph.D. student in Economic Theory and Policy
Università degli Studi di Roma Tre
 
Estas pequeñas notas fueron realizadas durante mi visita a la Biblioteca Wren (Library) del Trinity College en Cambridge, Reino Unido. Allí encontré algunos documentos que todavía no fueron digitalizados. Esa parte del Archivo es conocida como “Piero Sraffa Collection” y está dividida en 4 partes. Simplemente tomé notas sobre las partes A1-A10 que me parecieron las más relevantes en ese momento. Espero sirva de inspiración. 

 The Interior of the Wren Library – Trinity College Library, Cambridge

Sraffa’s Archive (Visit: 8/11/2019 – Santiago José Gahn’s notes)



Piero Sraffa Collection (NOT DIGITALISED YET)

A - ECONOMIC AND POLITICAL TRACTS AND SPEECHES

A1 - “Address to the King on Trade’’, manuscript copy of A Treatise of State Merchant and of Merchandising State consisting of Comerse Trade, and Traffique and upheld by the Kinges Royall Exchangers Office by William Sanderson, gent [cf CUL Gg 5.18 ff 224-260]

A2 – Notes and Extracts relating to A1

SJG’s notes:
There seems to be two different authors of this piece. One is William Sanderson and the other one is Thomas Phillips. Sraffa is trying to understand which is the original author and seems to be obsessed with this piece. However, no notes on the content, only the introduction directed to the King because this is where he finds some similarities between books.

A3Verbum Sapienti by Sir William Petty
Original of Sir William Petty year 1665.


A5 – On Free Trade in Generalle, together with a complaint made by Sir R Holmes concerning goods landed on the Isle of Wight by the Ship Prosperous

SJG’s notes: it is a very old writing, late 17th century, and there are no Sraffa’s notes.

A6 – Concerning evils that attend Trade for want of Executing Laws and the Remedies for the Same

SJG’s notes: it is a very old writing, maybe late 17th century, and there are no Sraffa’s notes.

A7 – Notes and extracts relating to A3-A6

SJG’s notes: Sraffa asked Maggs Bross yo buy this stuff and Verbum Sapienti.

There is a not here in A7 which (it seems to be Sraffa rewriting a part of the text):

``The common good and benefit of the trade of this Nation as well as of his Majesties Revenue in point of Severall perrall and prohibiting Laws relating to the importation and exportation of Goods and Mercandises as also in favour of the manufacturers of this nation is extremely neglected and diminished, and the good and well meaning end of those laws wholly defeated by the subtle practices of persons who are become interested under favourable interests and Powers which carried with them almost the sole mean and opportunity of Inspecting and executning those Laws or else through the Difficulty and discouragement which honest and active Officers find in the Discharge of their trust according to the Strict limitations of these Laws. The Laws most Principally defeated or not Exectuted are:’’

Then there is a writing called “Of Free Trade, in Generalle’’ maybe a piece of Robert Southwell. About Trade and the Ports. Directions and Reasons for Free Trade in generall, where it is claimed the benefits of trade. A list of 7 reasons. Exports, enrichement, shipping increased, employment of poor people, much Bullion imported [honour and reputation of the Nation], the country will be always provided with Corn, all customs whould be much increase.


A8 – Some reasons humbly offered to his most Excellent Majestie by the Corporation of Worsted weavers of Norwich and against the permitting any Flanders or French woolen manufacture to be comprehended in the Composition trade proposed by them

It is a request from someone asking the King not to allow the entrance of foreing products, saying that they can enhance what they are already manufacturing and giving some time they can do the same of foreign goods.

A9 – Natural and Political Observations and Conclusions touching the State and Condition of England by Gregory King

A10 – Notes and extracts relating to A9.

SJG’s notes: up to this point I read it. The other part of the PSC did not.

A11
A12
A13
A14
A15
A16

B – COLLECTED CORRESPONDENCE
C – WORKS OF CLAUDE-HENRI DE SAINT-SIMON
D – MISCELLANEOUS




31 may. 2020

Santiago Gahn: "Nuestra estructura productiva no genera los bienes de capital necesarios para crecer



Santiago Gahn está viviendo en Italia desde octubre de 2017, cuando viajó para cursar el doctorado en Economía Política en la Università Roma Tre. Previamente había realizado una maestría en Desarrollo Económico en el Instituto de Altos Estudios Sociales (Idaes), de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam), y había estudiado Economía en la Universidad de La Plata. 

- ¿Cómo ve la situación mundial con la irrupción del coronavirus?
-Lo veo como una gran caída en la demanda, porque la gente no puede salir y consumir. Esto hace que caigan los niveles de actividad y la inversión. Y hay un montón de empresas que, si el Estado no las mantiene, van a cerrar. Entonces, nos vamos a encontrar con gente que no tendrá más trabajo. La tasa de desocupación y las tasas de pobreza y de indigencia van a aumentar mucho. Acá se suma también el tema de la restricción del sector de la salud: si hay 50 camas para internar a las personas y ya están cubiertas, no se puede seguir abriendo la economía, porque habrá gente que se va a contagiar y se quedará sin cama. Entonces, hay que adecuar la restricción económica a la cantidad de camas disponibles. Creo que el Estado tiene la capacidad de financiar a las empresas y a las personas para que se queden en la casa sin generar ninguna actividad. Dado que el gasto es el que genera la circulación de dinero y el crecimiento económico, no hay que producir primero, sino que primero se necesita el gasto. De hecho, hay personas que se dan cuenta de que pueden vivir sin trabajar, porque pueden llegar a estar seis meses cobrando un sueldo del Estado. Si el Estado tiene la decisión política de hacerlo, lo puede financiar. 

-¿Cuánto tiempo puede el Estado financiar esta situación? ¿Cuál es el límite, por ejemplo, en un país como la Argentina, que tiene menos herramientas fiscales y de endeudamiento?
-En la Argentina la restricción es el sector externo, la falta dólares. La restricción del sistema de salud está, pero la segunda restricción que sigue es la de los dólares. No veo que haya una restricción fiscal. De hecho, el Gobierno puede financiar el déficit todo lo que quiera. Es un decisión política. 

-¿No hay un límite de tiempo para mantener la economía cerrada y que el Estado financie los pagos con emisión? 
No veo que haya límites temporales, más que la decisión política. Doy como ejemplo el caso de Inglaterra, donde hubo un conflicto con el presidente del Banco Central, quien dijo que no quería financiar al Tesoro porque decía que eso era inflacionario, que iba a generar falta de credibilidad de la autoridad monetaria y que no iba a ser más independiente. El discurso que escuchamos siempre. Y el Tesoro le dijo que igual debía financiar todo lo que ellos necesitaban. El Banco Central tuvo que acceder. Para ellos, la decisión de abrir o no la economía es un decisión política, además de que el sistema de salud cuenta con una restricción de oferta. Inglaterra es un país que emite moneda internacional y no tiene ningún tipo de límite. Nosotros tenemos dos restricciones: la del sistema de salud y la externa, que es la falta de dólares. Este año, igual, no veo que haya una escasez de dólares. Hay un problema financiero con la política monetaria, con el tema del tipo de cambio paralelo pero, en principio, la gente no se va a ir de viaje, no habrá turismo y ahí hay miles de millones de dólares que nos vamos a ahorrar. Además, las importaciones se van a destruir, van a caer muchísimo por la caída en la actividad. Los empresarios no van a invertir porque no hay demanda, y esas máquinas que antes se traían de otros países, no se van a traer. 

-Está también el problema de la brecha cambiaria, por la diferencia de precios entre el dólar oficial y los paralelos. ¿Cómo puede afectar eso?
-Una forma de reducir la brecha es aumentando la tasa de interés, para intentar que la gente ahorre en pesos y no compre dólares de manera compulsiva. Creo que fue lo que intentaron hacer en las últimas semanas, con el aumento de la tasa de los plazos fijos. 

-¿Se puede por un lado subir la tasa para que la gente ahorre en pesos y, al mismo tiempo, pedirle a los bancos que bajen las tasas para dar créditos?
-Se puede trabajar con el subsidio al crédito como políticas puntuales. Yo soy más de los que piensan que es mejor tener la tasa de interés alta y que la gente ahorre en pesos. Además, el crédito es endógeno a la actividad. Si la actividad cae, porque están cayendo las exportaciones o el gasto público, el crédito va a caer. No se le puede pedir a los bancos que empujen la cuerda. Habría que subir la tasa de interés para que la gente se quede en pesos, y aumentar el gasto público para que la rueda empiece a girar de nuevo. Los bancos son agentes bastantes pasivos en la parte de créditos productivos. 

-La inflación hoy no es un problema, pero ¿cómo ves la situación cuando lo peor ya haya pasado y volvamos a la normalidad?
-La Argentina tiene una historia inflacionaria histórica, de muy largo plazo. El único momento en el cual no tuvimos fue en los 90, con el sistema del uno a uno. Hubo dos cosas en esa época: la fijación del tipo de cambio y el desarme de los sindicatos. Por lo tanto, las causas principales de la inflación en la Argentina son dos: la fluctuación del tipo de cambio y la puja distributiva. La inflación en los últimos años empezó a estar en el orden de 20% esto a partir de 2007 y 2008, cuando hubo un incremento impresionante de los precios internacionales de la comida. El gobierno de entonces quiso poner retenciones y no pudo, pero era una manera de gestionar ese conflicto. Recuerdo que Hugo Moyano decía: "Voy a pedir de incremento salarial lo que aumente el changuito en el supermercado". Como tenemos una historia de densidad sindical muy fuerte y muy interesante, creo que esto también colabora con el problema inflacionario. Pero no es que hay que ver a los sindicatos como si fueran dañinos, porque es una lectura sesgada. La realidad histórica argentina es que también, gracias a esos sindicatos, los niveles de vida de la gente que trabaja ha sido más alto en comparación con los del resto de América Latina. Con la cuestión del tipo de cambio, es más fácil controlarlo, ya que el Banco Central puede vender futuros e intervenir para estabilizarlo. Pero la puja redistributiva es un tema más político. Nadie quiere resignar sus ingresos. 

-Pero también es difícil tener un Banco Central activo cuando hay cada vez menos dólares y caen las reservas. ¿Cómo ve el tema de deuda en esta situación?
-Las reservas son el arma del Banco Central, son la manera de defenderse frente a los ataques especulativos y de cuidar el tipo de cambio. Hay que tratar de evitar la pérdida de reservas. Con el tema de la deuda, no estoy tan informado en detalle, pero es muy importante que haya un acuerdo, porque la Argentina siempre necesita dólares. Tenemos una estructura productiva que no produce los bienes de capital necesarios para seguir creciendo. Por eso necesitamos los dólares para importar. Desde 1975 fuimos perdiendo nuestra capacidad productiva. Uno entiende la puja distributiva que hay a través de eso: el peso de los rentistas agrarios contra los industrialistas. Es una discusión que la Argentina no saldó nunca, todavía estamos discutiendo las retenciones y si hacer o no política industrial. Es una discusión que el mundo ya la saldó hace rato en favor de la industria. 

-¿Con la aparición de los servicios, no entra un tercer jugador: industria, campo y servicios?
-Los servicios son importantes, pero tienen a las industrias atrás. Por ejemplo, para todo lo que sea internet hay que construir redes de infraestructura para tener servidores. 

-¿Pero eso no se puede tercerizar?
-Sí, pero lo necesitan. Los servidores están en Estados Unidos, no puede haber uno en la Argentina donde se corta la luz cada 10 minutos. 

-Pero las empresas argentinas como Globant y Despegar tienen a la mayoría de sus empleados brindando servicios. Por eso pareciera que ya hay un tercer jugador.
-Sí, hay una tendencia a que los servicios participen más en el producto, pero esos servicios no existirían si no está la industria atrás. Por ejemplo, Despegar, si no está la industria del turismo, que implica tener aviones, no existiría. Los servicios están, pero son un eslabón final de algo que está atrás. 

-Escribió bastante sobre la cuestión del déficit fiscal. ¿Se puede tener siempre más gastos que ingresos?
-Si hay un Banco Central que emite moneda propia, no veo cuál puede ser el límite. Mi tesis es que el ajuste en las cantidades es mucho más potente que el ajuste en precios. Cuando se aumenta la demanda, ya sea por gasto público o porque aumentan las exportaciones, la capacidad productiva se adecua a esa nueva demanda esperada. Es muy flexible. En la teoría tradicional, neoclásica, se espera que si aumenta la demanda con déficit fiscal, debería subir la inflación. En realidad no es así porque las empresas compiten entre ellas, por eso el ajuste de precios es cero, ajustan por cantidades. Por ejemplo, el gobierno quiere comprar ambulancias y la utilización de las plantas automotrices crece ante la mayor demanda. Y si la demanda se sostiene, van a decidir abrir otra planta, porque si no lo hacen ellos, lo hará otra empresa. La manera de defender su negocio es invirtiendo. Ante cada aumento de demanda, o aparecen nuevas firmas o las que están, expande sus plantas. Pero, porque tenemos problemas en nuestra estructura productiva y no producimos los bienes de capital, hay que comprarlos con dólares. Entonces, la empresa automotriz le comprará al Banco Central los dólares para importar maquinaria, porque los otros países no van a aceptar pesos. El límite que hay es de escasez de dólares. ¿Por qué cuando se abre una planta automotriz se necesitan tantos dólares? Esa es la pregunta principal. ¿Por qué las máquinas no se producen en la Argentina? En algún momento se produjeron. Pero desde 1975 para acá, todos los gobiernos fueron integrando la industria de bienes de capital nacional, y nos hicimos más dependientes del resto del mundo, pero no de una forma positiva. En nuestro caso, fue de manera negativa, porque cada vez que crecemos, necesitamos más dólares y eso nos limita porque tenemos escasez. 

Fuente: La Nación
 

1 may. 2020

Reportaje a Eduardo Crespo sobre la Pandemia



En este programa de la serie Crise, Carlos Pinkusfeld entrevista a Eduardo Crespo, quien analiza la compleja situación argentina e intenta esbozar algunos escenarios para el futuro cercano; destacando las diferencias entre Argentina y Brasil para enfrentar la pandemia; la difícil situación económica en el país y los cambios en la política comercial / industrial probados por el gobierno de Fernandez. 

Eduardo es profesor en el Instituto de Relaciones Internacionales y Defensa (IRID) y en el Programa de Posgrado en Economía Política Internacional (PEPI) en IE / UFRJ. 

Carlos es profesor en el Instituto de Economía de la UFRJ.