El viejo Almacén. BsAs

Surplus Approach

“Es necesario volver a la economía política de los Fisiócratas, Smith, Ricardo y Marx. Y uno debe proceder en dos direcciones: i) purgar la teoría de todas las dificultades e incongruencias que los economistas clásicos (y Marx) no fueron capaces de superar, y, ii) seguir y desarrollar la relevante y verdadera teoría económica como se vino desarrollando desde “Petty, Cantillón, los Fisiócratas, Smith, Ricardo, Marx”. Este natural y consistente flujo de ideas ha sido repentinamente interrumpido y enterrado debajo de todo, invadido, sumergido y arrasado con la fuerza de una ola marina de economía marginal. Debe ser rescatada."
Luigi Pasinetti


ISSN 1853-0419

Entrada destacada

Presentación en Feria del Libro: Piero Sraffa - Los Fundamentos de la Teoria Clásica del Excedente

Posteamos la presentación en la Feria del Libro de "Piero Sraffa-Los Fundamentos de la Teoria Clásica del Excedente, de Alejandro...

8 jun. 2020

Notas sobre “Piero Sraffa Collection”

por Santiago Gahn
Ph.D. student in Economic Theory and Policy
Università degli Studi di Roma Tre
 
Estas pequeñas notas fueron realizadas durante mi visita a la Biblioteca Wren (Library) del Trinity College en Cambridge, Reino Unido. Allí encontré algunos documentos que todavía no fueron digitalizados. Esa parte del Archivo es conocida como “Piero Sraffa Collection” y está dividida en 4 partes. Simplemente tomé notas sobre las partes A1-A10 que me parecieron las más relevantes en ese momento. Espero sirva de inspiración. 

 The Interior of the Wren Library – Trinity College Library, Cambridge

Sraffa’s Archive (Visit: 8/11/2019 – Santiago José Gahn’s notes)



Piero Sraffa Collection (NOT DIGITALISED YET)

A - ECONOMIC AND POLITICAL TRACTS AND SPEECHES

A1 - “Address to the King on Trade’’, manuscript copy of A Treatise of State Merchant and of Merchandising State consisting of Comerse Trade, and Traffique and upheld by the Kinges Royall Exchangers Office by William Sanderson, gent [cf CUL Gg 5.18 ff 224-260]

A2 – Notes and Extracts relating to A1

SJG’s notes:
There seems to be two different authors of this piece. One is William Sanderson and the other one is Thomas Phillips. Sraffa is trying to understand which is the original author and seems to be obsessed with this piece. However, no notes on the content, only the introduction directed to the King because this is where he finds some similarities between books.

A3Verbum Sapienti by Sir William Petty
Original of Sir William Petty year 1665.


A5 – On Free Trade in Generalle, together with a complaint made by Sir R Holmes concerning goods landed on the Isle of Wight by the Ship Prosperous

SJG’s notes: it is a very old writing, late 17th century, and there are no Sraffa’s notes.

A6 – Concerning evils that attend Trade for want of Executing Laws and the Remedies for the Same

SJG’s notes: it is a very old writing, maybe late 17th century, and there are no Sraffa’s notes.

A7 – Notes and extracts relating to A3-A6

SJG’s notes: Sraffa asked Maggs Bross yo buy this stuff and Verbum Sapienti.

There is a not here in A7 which (it seems to be Sraffa rewriting a part of the text):

``The common good and benefit of the trade of this Nation as well as of his Majesties Revenue in point of Severall perrall and prohibiting Laws relating to the importation and exportation of Goods and Mercandises as also in favour of the manufacturers of this nation is extremely neglected and diminished, and the good and well meaning end of those laws wholly defeated by the subtle practices of persons who are become interested under favourable interests and Powers which carried with them almost the sole mean and opportunity of Inspecting and executning those Laws or else through the Difficulty and discouragement which honest and active Officers find in the Discharge of their trust according to the Strict limitations of these Laws. The Laws most Principally defeated or not Exectuted are:’’

Then there is a writing called “Of Free Trade, in Generalle’’ maybe a piece of Robert Southwell. About Trade and the Ports. Directions and Reasons for Free Trade in generall, where it is claimed the benefits of trade. A list of 7 reasons. Exports, enrichement, shipping increased, employment of poor people, much Bullion imported [honour and reputation of the Nation], the country will be always provided with Corn, all customs whould be much increase.


A8 – Some reasons humbly offered to his most Excellent Majestie by the Corporation of Worsted weavers of Norwich and against the permitting any Flanders or French woolen manufacture to be comprehended in the Composition trade proposed by them

It is a request from someone asking the King not to allow the entrance of foreing products, saying that they can enhance what they are already manufacturing and giving some time they can do the same of foreign goods.

A9 – Natural and Political Observations and Conclusions touching the State and Condition of England by Gregory King

A10 – Notes and extracts relating to A9.

SJG’s notes: up to this point I read it. The other part of the PSC did not.

A11
A12
A13
A14
A15
A16

B – COLLECTED CORRESPONDENCE
C – WORKS OF CLAUDE-HENRI DE SAINT-SIMON
D – MISCELLANEOUS




31 may. 2020

Santiago Gahn: "Nuestra estructura productiva no genera los bienes de capital necesarios para crecer



Santiago Gahn está viviendo en Italia desde octubre de 2017, cuando viajó para cursar el doctorado en Economía Política en la Università Roma Tre. Previamente había realizado una maestría en Desarrollo Económico en el Instituto de Altos Estudios Sociales (Idaes), de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam), y había estudiado Economía en la Universidad de La Plata. 

- ¿Cómo ve la situación mundial con la irrupción del coronavirus?
-Lo veo como una gran caída en la demanda, porque la gente no puede salir y consumir. Esto hace que caigan los niveles de actividad y la inversión. Y hay un montón de empresas que, si el Estado no las mantiene, van a cerrar. Entonces, nos vamos a encontrar con gente que no tendrá más trabajo. La tasa de desocupación y las tasas de pobreza y de indigencia van a aumentar mucho. Acá se suma también el tema de la restricción del sector de la salud: si hay 50 camas para internar a las personas y ya están cubiertas, no se puede seguir abriendo la economía, porque habrá gente que se va a contagiar y se quedará sin cama. Entonces, hay que adecuar la restricción económica a la cantidad de camas disponibles. Creo que el Estado tiene la capacidad de financiar a las empresas y a las personas para que se queden en la casa sin generar ninguna actividad. Dado que el gasto es el que genera la circulación de dinero y el crecimiento económico, no hay que producir primero, sino que primero se necesita el gasto. De hecho, hay personas que se dan cuenta de que pueden vivir sin trabajar, porque pueden llegar a estar seis meses cobrando un sueldo del Estado. Si el Estado tiene la decisión política de hacerlo, lo puede financiar. 

-¿Cuánto tiempo puede el Estado financiar esta situación? ¿Cuál es el límite, por ejemplo, en un país como la Argentina, que tiene menos herramientas fiscales y de endeudamiento?
-En la Argentina la restricción es el sector externo, la falta dólares. La restricción del sistema de salud está, pero la segunda restricción que sigue es la de los dólares. No veo que haya una restricción fiscal. De hecho, el Gobierno puede financiar el déficit todo lo que quiera. Es un decisión política. 

-¿No hay un límite de tiempo para mantener la economía cerrada y que el Estado financie los pagos con emisión? 
No veo que haya límites temporales, más que la decisión política. Doy como ejemplo el caso de Inglaterra, donde hubo un conflicto con el presidente del Banco Central, quien dijo que no quería financiar al Tesoro porque decía que eso era inflacionario, que iba a generar falta de credibilidad de la autoridad monetaria y que no iba a ser más independiente. El discurso que escuchamos siempre. Y el Tesoro le dijo que igual debía financiar todo lo que ellos necesitaban. El Banco Central tuvo que acceder. Para ellos, la decisión de abrir o no la economía es un decisión política, además de que el sistema de salud cuenta con una restricción de oferta. Inglaterra es un país que emite moneda internacional y no tiene ningún tipo de límite. Nosotros tenemos dos restricciones: la del sistema de salud y la externa, que es la falta de dólares. Este año, igual, no veo que haya una escasez de dólares. Hay un problema financiero con la política monetaria, con el tema del tipo de cambio paralelo pero, en principio, la gente no se va a ir de viaje, no habrá turismo y ahí hay miles de millones de dólares que nos vamos a ahorrar. Además, las importaciones se van a destruir, van a caer muchísimo por la caída en la actividad. Los empresarios no van a invertir porque no hay demanda, y esas máquinas que antes se traían de otros países, no se van a traer. 

-Está también el problema de la brecha cambiaria, por la diferencia de precios entre el dólar oficial y los paralelos. ¿Cómo puede afectar eso?
-Una forma de reducir la brecha es aumentando la tasa de interés, para intentar que la gente ahorre en pesos y no compre dólares de manera compulsiva. Creo que fue lo que intentaron hacer en las últimas semanas, con el aumento de la tasa de los plazos fijos. 

-¿Se puede por un lado subir la tasa para que la gente ahorre en pesos y, al mismo tiempo, pedirle a los bancos que bajen las tasas para dar créditos?
-Se puede trabajar con el subsidio al crédito como políticas puntuales. Yo soy más de los que piensan que es mejor tener la tasa de interés alta y que la gente ahorre en pesos. Además, el crédito es endógeno a la actividad. Si la actividad cae, porque están cayendo las exportaciones o el gasto público, el crédito va a caer. No se le puede pedir a los bancos que empujen la cuerda. Habría que subir la tasa de interés para que la gente se quede en pesos, y aumentar el gasto público para que la rueda empiece a girar de nuevo. Los bancos son agentes bastantes pasivos en la parte de créditos productivos. 

-La inflación hoy no es un problema, pero ¿cómo ves la situación cuando lo peor ya haya pasado y volvamos a la normalidad?
-La Argentina tiene una historia inflacionaria histórica, de muy largo plazo. El único momento en el cual no tuvimos fue en los 90, con el sistema del uno a uno. Hubo dos cosas en esa época: la fijación del tipo de cambio y el desarme de los sindicatos. Por lo tanto, las causas principales de la inflación en la Argentina son dos: la fluctuación del tipo de cambio y la puja distributiva. La inflación en los últimos años empezó a estar en el orden de 20% esto a partir de 2007 y 2008, cuando hubo un incremento impresionante de los precios internacionales de la comida. El gobierno de entonces quiso poner retenciones y no pudo, pero era una manera de gestionar ese conflicto. Recuerdo que Hugo Moyano decía: "Voy a pedir de incremento salarial lo que aumente el changuito en el supermercado". Como tenemos una historia de densidad sindical muy fuerte y muy interesante, creo que esto también colabora con el problema inflacionario. Pero no es que hay que ver a los sindicatos como si fueran dañinos, porque es una lectura sesgada. La realidad histórica argentina es que también, gracias a esos sindicatos, los niveles de vida de la gente que trabaja ha sido más alto en comparación con los del resto de América Latina. Con la cuestión del tipo de cambio, es más fácil controlarlo, ya que el Banco Central puede vender futuros e intervenir para estabilizarlo. Pero la puja redistributiva es un tema más político. Nadie quiere resignar sus ingresos. 

-Pero también es difícil tener un Banco Central activo cuando hay cada vez menos dólares y caen las reservas. ¿Cómo ve el tema de deuda en esta situación?
-Las reservas son el arma del Banco Central, son la manera de defenderse frente a los ataques especulativos y de cuidar el tipo de cambio. Hay que tratar de evitar la pérdida de reservas. Con el tema de la deuda, no estoy tan informado en detalle, pero es muy importante que haya un acuerdo, porque la Argentina siempre necesita dólares. Tenemos una estructura productiva que no produce los bienes de capital necesarios para seguir creciendo. Por eso necesitamos los dólares para importar. Desde 1975 fuimos perdiendo nuestra capacidad productiva. Uno entiende la puja distributiva que hay a través de eso: el peso de los rentistas agrarios contra los industrialistas. Es una discusión que la Argentina no saldó nunca, todavía estamos discutiendo las retenciones y si hacer o no política industrial. Es una discusión que el mundo ya la saldó hace rato en favor de la industria. 

-¿Con la aparición de los servicios, no entra un tercer jugador: industria, campo y servicios?
-Los servicios son importantes, pero tienen a las industrias atrás. Por ejemplo, para todo lo que sea internet hay que construir redes de infraestructura para tener servidores. 

-¿Pero eso no se puede tercerizar?
-Sí, pero lo necesitan. Los servidores están en Estados Unidos, no puede haber uno en la Argentina donde se corta la luz cada 10 minutos. 

-Pero las empresas argentinas como Globant y Despegar tienen a la mayoría de sus empleados brindando servicios. Por eso pareciera que ya hay un tercer jugador.
-Sí, hay una tendencia a que los servicios participen más en el producto, pero esos servicios no existirían si no está la industria atrás. Por ejemplo, Despegar, si no está la industria del turismo, que implica tener aviones, no existiría. Los servicios están, pero son un eslabón final de algo que está atrás. 

-Escribió bastante sobre la cuestión del déficit fiscal. ¿Se puede tener siempre más gastos que ingresos?
-Si hay un Banco Central que emite moneda propia, no veo cuál puede ser el límite. Mi tesis es que el ajuste en las cantidades es mucho más potente que el ajuste en precios. Cuando se aumenta la demanda, ya sea por gasto público o porque aumentan las exportaciones, la capacidad productiva se adecua a esa nueva demanda esperada. Es muy flexible. En la teoría tradicional, neoclásica, se espera que si aumenta la demanda con déficit fiscal, debería subir la inflación. En realidad no es así porque las empresas compiten entre ellas, por eso el ajuste de precios es cero, ajustan por cantidades. Por ejemplo, el gobierno quiere comprar ambulancias y la utilización de las plantas automotrices crece ante la mayor demanda. Y si la demanda se sostiene, van a decidir abrir otra planta, porque si no lo hacen ellos, lo hará otra empresa. La manera de defender su negocio es invirtiendo. Ante cada aumento de demanda, o aparecen nuevas firmas o las que están, expande sus plantas. Pero, porque tenemos problemas en nuestra estructura productiva y no producimos los bienes de capital, hay que comprarlos con dólares. Entonces, la empresa automotriz le comprará al Banco Central los dólares para importar maquinaria, porque los otros países no van a aceptar pesos. El límite que hay es de escasez de dólares. ¿Por qué cuando se abre una planta automotriz se necesitan tantos dólares? Esa es la pregunta principal. ¿Por qué las máquinas no se producen en la Argentina? En algún momento se produjeron. Pero desde 1975 para acá, todos los gobiernos fueron integrando la industria de bienes de capital nacional, y nos hicimos más dependientes del resto del mundo, pero no de una forma positiva. En nuestro caso, fue de manera negativa, porque cada vez que crecemos, necesitamos más dólares y eso nos limita porque tenemos escasez. 

Fuente: La Nación
 

1 may. 2020

Reportaje a Eduardo Crespo sobre la Pandemia



En este programa de la serie Crise, Carlos Pinkusfeld entrevista a Eduardo Crespo, quien analiza la compleja situación argentina e intenta esbozar algunos escenarios para el futuro cercano; destacando las diferencias entre Argentina y Brasil para enfrentar la pandemia; la difícil situación económica en el país y los cambios en la política comercial / industrial probados por el gobierno de Fernandez. 

Eduardo es profesor en el Instituto de Relaciones Internacionales y Defensa (IRID) y en el Programa de Posgrado en Economía Política Internacional (PEPI) en IE / UFRJ. 

Carlos es profesor en el Instituto de Economía de la UFRJ.



15 abr. 2020

Ciclos de crecimiento y dependencia tecnológico-financiera: tras la huella de Prebisch




por Fabián Amico*


HISTORIA Y DOCTRINA DE LA UCR: Raúl Prebisch: "Funcionario del ...



El presente texto realiza una relectura de la contribución de Prebisch en la era de los flujos financieros desregulados, interpretada en un contexto más general de crecimiento liderado por la demanda, con la incorporación de flujos de capitales como componentes significativos de la dinámica externa. Dado que las economías de mayor tamaño de América Latina no pueden crecer impulsadas solo por las exportaciones, entonces el crecimiento de estas economías va a presentar una tendencia al déficit comercial y de cuenta corriente que requerirá un influjo neto de capitales. Bajo ciertas condiciones, esta dinámica puede ser sostenible o no, con diversas implicaciones sobre el crecimiento. El equilibrio de largo plazo entre importaciones y exportaciones seguirá siendo crucial, como en la visión original de Prebisch. Sin embargo, y contrariamente a las visiones convencionales, los efectos del flujo de capitales pueden ser muy importantes para una estrategia de promoción del cambio estructural.

Fue publicado en el  número especial de la Revista de Economía Contemporánea

 1. Introducción
El presente texto es un intento preliminar de realizar una relectura de algunos aspectos del pensamiento de Prebisch en la era de los flujos financieros desregulados bajo la hegemonía del patrón dólar flexible como elementos claves que definen la posición externa actual de la periferia.
En tal contexto, el foco será colocado en identificar algunos de los elementos fundamentales de Prebisch en su fase inicial en torno a los años 40 y su desarrollo en el Manifesto de 1949 respecto de la relación actual entre flujos financieros y especialización en commodities primarias. Se realizará una discusión sobre el papel de los capitales externos y el tipo de cambio, teniendo como telón de fondo los postulados principales mantenidos por Prebisch en el Manisfesto (1949) y en algunos trabajos posteriores.
Como observó Medeiros (2008), el reciente auge latinoamericano estuvo caracterizado no solo por un boom de precios de commodities (mejora de términos de intercambio) y de su demanda internacional, sino también por un fuerte influjo de capitales hacia la periferia. De modo que la integración, de manera similar a la "primera globalización", no es solo primaria, sino primario (exportadora) y financiera. Así, serán discutidas algunas de las implicaciones y posibilidades de esta integración sobre el crecimiento latinoamericano. Este trabajo contiene cinco secciones incluyendo esta introducción. En la sección 2 se identifican algunos de los elementos fundamentales de la concepción de Prebisch sobre el desarrollo de la región y sus principales problemas. La sección 3 analiza algunas extensiones del modelo de crecimiento de Prebisch, incorporando otros gastos autónomos (además de exportaciones) y flujos de capital, y sus posibles efectos sobre el crecimiento de largo plazo.

 La sección siguiente, analiza la conexión entre términos de intercambio y los tipos de cambio de la periferia, considerando la cercana ligazón que existe entre los cambios en los costos de producción y las condiciones distributivas. La sección 5 concluye con un esquemático resumen de las principales conclusiones.

Y aqui el link al trabajo de Amico
 


*Profesor de UMET

7 mar. 2020

Lo que importa no es el tamaño del PIB privado, sino la forma en que se calcula ...

Por Franklin Serrano
Prof. de UFRJ




Supongamos que queremos saber en un año dado cuánto de lo que se produjo en la economía fue demandado por el gobierno y cuánto por el sector privado. Es decir, cuáles fueron las contribuciones relativas del gobierno y el sector privado a la demanda final agregada de lo que se produjo aquí. Visto desde esta perspectiva de demanda, lo que queremos saber es quién compró qué parte del producto de la economía total y no quién lo produjo.

Una primera dificultad conceptual aquí sería dónde ubicar las empresas estatales que, por un lado, están controladas por el gobierno (accionista único o mayoritario), por otro, producen bienes y servicios que son pagados por la población. Para algunos propósitos, puede ser útil agregar compañías estatales al resto del sector público para otros, sería mejor mantenerlas en el "sector privado" en el sentido del sector que no produce bienes públicos.
Si no incluimos las empresas estatales en el "gobierno", el conjunto de la inversión pública, que representa la compra de nuevos bienes de capital del gobierno, se referiría solo a la administración pública, el gobierno propiamente dicho. Si incluimos las empresas estatales, también debemos incluir en las estimaciones de inversión (formación bruta de capital fijo) algún indicador de las inversiones de las empresas estatales.

Pero supongamos que se tomó alguna decisión al respecto y se llegó a una estimación de "inversión pública" que puede deducirse de la inversión total (FBKF) de las Cuentas Nacionales. A primera vista, puede parecer que en este caso, desde la perspectiva de la demanda, es suficiente agregar el consumo y la inversión del gobierno para ver qué parte de la demanda final agregada fue "comprada" por el sector público (independientemente de si el gobierno compró bienes privados o públicos). Una vez hecho esto, la demanda final privada parece obtenerse como el PIB agregado total (igual a la demanda final agregada) menos el gasto gubernamental total.

Pero aquí hay un problema conceptual que rara vez se menciona en la literatura. Nuestra pregunta es quién compró cuánto de los bienes y servicios públicos y privados que se produjeron en Brasil en el período, que corresponde al PIB. El problema es que, por un lado, tanto el sector privado como el público también compran productos importados. Por otro lado, el resto del mundo también compra productos producidos aquí, lo que corresponde (al contenido interno de) nuestras exportaciones. Los gastos totales tanto del gobierno como del sector privado (en Brasil, incluidas las empresas extranjeras que operan aquí) y los del resto del mundo (nuestras exportaciones) incluyen la parte importada (ya sea de insumos o bienes finales). Si el SUS (Sistema Único de Salud) importa nuevos medicamentos que no se producen aquí o el gobierno compra un avión militar importado, el gasto del gobierno ha aumentado, pero no las compras del gobierno de productos nacionales. El gasto total del sector público y privado más las exportaciones constituyen la demanda agregada. Y el producto interno más las importaciones totales constituyen la oferta agregada. 

Dado esto, no se recomienda utilizar el concepto de contribución de un determinado tipo de gasto al PIB que es calculado por organismos estadísticos como el BEA estadounidense y el IBGE en Brasil. En estas "contribuciones", por ejemplo, un aumento en el consumo privado, incluso si se gasta por completo en productos importados, aparece como una contribución de la demanda de consumo final al producto (PIB). Obviamente, la cuenta solo se cierra sin error porque al mismo tiempo aparecería una contribución igual y con el signo opuesto de las importaciones para el producto, y, por supuesto, al final no ocurriría nada con la demanda del producto producido en Brasil (el PIB). Entonces, si realmente queremos saber cuánto compró el sector público y privado del producto interno, entonces tenemos que deducir de su gasto público y privado total su contenido importado. Es fácil hacer esto de una manera muy aproximada solo con Cuentas Nacionales suponiendo que el contenido importado o la proporción de todos los gastos son los mismos (ver Serrano (2008) y Summa, Lara y Serrano (2017)). 

Sin embargo, esta estimación, aunque más útil y menos engañosa que el uso de "contribuciones de gasto al PIB", es una aproximación que todavía es bastante grosera, ya que está claro que el gasto público tiende a tener menos contenido importado y que incluso dentro del gasto del sector privado, el contenido interno del gasto es bastante diferente. Por ejemplo, la inversión privada en general tiene un contenido de importación mucho mayor que el consumo. La mejor manera, entonces, de medir correctamente las contribuciones directas del sector público y privado a la demanda del producto producido en el país sería con el uso de matrices de insumo producto que identifiquen correctamente el contenido importado de los diversos tipos de gastos en la demanda final (durante años el profesor Fabio Freitas y su equipo realizan descomposiciones de este tipo en IE-UFRJ). Pero tenga en cuenta que, como estamos hablando de la participación en la demanda del producto y no en la producción, incluso estos cálculos más adecuados (y mucho más complejos) nunca podrían llamarse PIB privado y PIB público porque estamos midiendo lo que compraron estos sectores y no lo que produjeron.
Sin embargo, incluso si obtuviéramos estas estimaciones más completas y precisas y llegamos a la participación de los sectores público y privado en la demanda de lo que se produjo en el país, todavía estaríamos subestimando la influencia de los gastos del sector público en un sentido amplio para la demanda del producto interno del país. Porque estaríamos ignorando dos elementos importantes de la influencia indirecta del sector público en la demanda agregada de la economía.

El primer componente indirecto que estaríamos descuidando son las grandes transferencias gubernamentales en los programas sociales y de pensiones (y también los pagos financieros de los pagos de intereses de la deuda pública, aunque estos se evitan en gran medida teniendo poco impacto en la demanda de los hogares) que proporcionan ingresos disponibles para que quienes los reciben y, en la medida en que se gastan, aumenten lo que se considera consumo por parte del sector "privado".
Además, existe una demanda privada inducida por el gasto público en ambos consumos, porque si el gobierno compra bienes producidos por el sector privado, sus productores pagan salarios para producirlos y el consumo adicional derivado de esta nómina tiene el efecto multiplicador tradicional keynesiano-kaleckiano. Además, existe una fuerte evidencia de que cualquier expansión más sistemática de los componentes de la demanda final al menos hace que la inversión de las empresas privadas crezca en conjunto para ajustar el crecimiento de la capacidad productiva a la expansión de la demanda. La suma del efecto de consumo inducido y la inversión inducida se conoce como el efecto supermultiplicador. 

Aquí, el simple hecho de que el contenido importado es diferente entre los diferentes tipos de agregados de gasto y, en general, el gasto público en general, que tiene un contenido interno más grande, también muestra que, con respecto a este segundo tipo de efectos indirectos, los gastos del sector público en la demanda del producto de la economía tiene un mayor impacto que los gastos autónomos del sector privado, como el consumo financiado con crédito y la inversión residencial (sin mencionar el efecto del crédito de los bancos públicos en el gasto privado).

Por lo tanto, observando el lado de la demanda, podemos concluir que: 1) la separación adecuada de las contribuciones del gasto del sector público y privado en las compras del producto interno de la economía está lejos de ser trivial; 2) el gasto, las transferencias y el crédito del sector público tienen muchos efectos indirectos sobre el gasto del sector privado y, por lo tanto, estas contribuciones no son realmente independientes (un buen ejemplo es un aumento en el consumo de bienes y servicios nacionales que se produce cuando el gobierno libera parte del FGTS para familias, que es un tipo de transferencia del sector público al privado) debido a los efectos indirectos enumerados anteriormente 3) en cualquier caso, no tendría sentido llamar a estas contribuciones a la demanda "PIB público" y " PIB privado ”, porque en el lado de la producción (PIB) lo que importa es quién lo produjo y no quién compró lo que se produjo.

Pero supongamos que, dado que el objetivo sería discutir las contribuciones al PIB de los sectores público y privado, nos preocupa una pregunta completamente diferente, pensando en el lado de la oferta. Supongamos que queremos saber cuánto fue producido por el sector privado y cuánto por el sector público, en otras palabras, cuánto de lo que se produjo fue un aumento en la oferta de bienes privados y cuánto fue de bienes públicos proporcionados por el gobierno a la población.

Suponiendo para simplificar, que elegimos, de la misma manera que antes para el análisis del lado de la demanda, separar la oferta de bienes públicos propiamente dicha de todos los demás bienes y servicios "privados", entonces es muy fácil calcular, desde esta perspectiva de oferta, lo que sería el "PIB privado". Basta deducir del PIB total el valor agregado del sector gubernamental (excluyendo las empresas estatales). Este valor agregado del sector gubernamental sería el "PIB del sector público" y se calcula utilizando el consumo agregado del gobierno menos el denominado consumo intermedio del gobierno. Este consumo intermedio mide los bienes y servicios que el Gobierno utiliza como "insumos" para "producir" el flujo de nuevos suministros de "bienes públicos", que son principalmente servicios (educación, salud, seguridad pública, etc.) que, Como no se venden al público, son financiados convencionalmente por la nómina del sector público. En otras palabras, este es un sector cuyo valor agregado solo tiene salarios y no tiene un excedente de ganancias, ingresos, etc.
En este caso, si el "PIB del sector privado" creció y el "PIB del sector público" disminuyó en este sentido de la oferta en un cierto período, entonces lo que está sucediendo es una reducción no solo relativa, sino también en la oferta de bienes públicos como educación, salud y seguridad.

Se obtienen los cálculos recientes del gobierno de lo que sería la evolución de lo que ellos llaman "PIB público y privado" simplemente deduciendo los gastos de consumo y la inversión del sector público del PIB total (excluyendo las empresas estatales) y llamándolo PIB privado. No está ni cerca de ser una estimación correcta de cuál sería la participación del sector público en la oferta interna de bienes y servicios totales. Incluye inversión pública y consumo intermedio del gobierno, que son compras (demanda) de bienes del sector privado nacional e importaciones. Al mismo tiempo, está lejos de ser una medida adecuada de la participación del sector público en la generación de demanda del producto interno de la economía. Es una mezcla incoherente de elementos desde la perspectiva de la demanda con una interpretación de los resultados como si se hiciera en el lado de la oferta. Tampoco es necesario criticar la supuesta teoría de la contracción fiscal expansiva que el gobierno dice que cree que podría ser por estos números sin mucho sentido. 

Si las estimaciones fueran más consistentes desde la perspectiva de la oferta, excluyendo lo que el gobierno compra al sector privado o las importaciones, el nivel del "PIB del sector público" ciertamente sería mucho más bajo de lo que el gobierno estimó y también del "PIB privado" bastante mayor, para alegría del gobierno. Pero, por otro lado, la tasa de crecimiento de estos agregados también sería muy diferente de lo que piensa el gobierno porque la inversión pública es muy volátil. Pero supongamos que el gobierno corrige sus cálculos y considera que, aun así, a pesar del bajo crecimiento del “Pibinho” total, el "PIB privado" creció más y el "PIB público" cayó.

El gobierno podría anunciar triunfalmente, sin la vergüenza de presentar al público estimaciones que no significan nada, que de hecho está reduciendo la oferta de servicios públicos a nuestros ciudadanos y contribuyentes, ya que esta es su propuesta. Durante la campaña electoral prometieron destruir nuestro estado y todo indica que están cumpliendo, incluso con sus cuentas equivocadas, que confunden la oferta con la demanda. Así que felicitaciones al gobierno y a todos aquellos que por sus acciones u omisiones lo ayudaron a ser elegido.





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