El Viejo Almacen -Bs.As.

Surplus Approach

“Es necesario volver a la economía política de los Fisiócratas, Smith, Ricardo y Marx. Y uno debe proceder en dos direcciones: i) purgar la teoría de todas las dificultades e incongruencias que los economistas clásicos (y Marx) no fueron capaces de superar, y, ii) seguir y desarrollar la relevante y verdadera teoría económica como se vino desarrollando desde “Petty, Cantillón, los Fisiócratas, Smith, Ricardo, Marx”. Este natural y consistente flujo de ideas ha sido repentinamente interrumpido y enterrado debajo de todo, invadido, sumergido y arrasado con la fuerza de una ola marina de economía marginal. Debe ser rescatada."
Luigi Pasinetti


ISSN 1853-0419

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9 mar. 2015

Retorno al mercado


Por Matías Vernengo *

Todo indica que el default, que parecía inminente después de la decisión del juez Thomas Griesa y que en definitiva fue vista como tal por varios agentes del mercado, como por ejemplo la International Swaps and Derivatives Association (ISDA), pasó de largo. Más allá de lo que ocurra en el ámbito político, un golpe de Estado financiero, como el que sufrió Raúl Alfonsín, es muy improbable. Pero la cuestión de la deuda externa seguirá vigente, y el próximo gobierno tendrá que lidiar con ella.

La reestructuración de la deuda externa en 2005 y 2010 fue muy bien realizada, y es verdad que objetivamente se ha reducido la deuda. Según los datos del Banco Mundial, la deuda externa total como proporción de las exportaciones cayó de 380 por ciento en 2000 a aproximadamente 138 por ciento en 2013. El servicio de la deuda, el pago de los intereses, como proporción de las exportaciones cayó, en el mismo período, de 64 por ciento a poco menos de 34 por ciento. Las exportaciones son la fuente segura de divisas necesarias para pagar a los acreedores externos. Algo similar se observa con la relación entre reservas internacionales y obligaciones de corto plazo, aunque las reservas hayan caído en los últimos años. En otras palabras, el riesgo del default es pequeño, y el ataque de los buitres, que con el vencimiento de la cláusula RUFO (Rights Upon Future Offers) que prohibía pagarles más a los holdouts, también podría ser resuelto sin mayores problemas, aunque probablemente sólo ocurrirá con el próximo gobierno.

La caída del precio del petróleo y de los costos energéticos que presionan la cuenta corriente en general, las tasas de interés domésticas más altas y la crisis internacional que no termina y que mantiene las tasas de interés internacionales en niveles bajos, han ayudado a reducir la presión sobre el tipo de cambio. Por eso, una corrida al dólar, típica de los defaults, y de las crisis externas, puede ser evitada. La cuestión es cómo superar el estrangulamiento externo, que está por detrás del estancamiento económico, que parece ser algo a lo cual el Gobierno se ha conformado. Y es por eso que aunque el país se haya desendeudado, y el fantasma del default no este presente, el problema de la deuda externa sigue vigente. No se puede esperar un boom de exportaciones, ni por el lado de los precios internacionales, ni por la mítica devaluación que incrementaría la competitividad externa, y sin acceso a los mercados de capitales internacionales las posibilidades de crecer se ven acotadas por el equilibrio de la cuenta corriente. El viejo problema de restricción externa está, en este caso, simbióticamente conectado con la cuestión de la deuda externa.

De hecho, el desendeudamiento del gobierno federal ha ocurrido conjuntamente, en los últimos años con el creciente endeudamiento en dólares de algunas provincias y gobiernos municipales, como el de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Las dos cosas no están necesariamente separadas, una vez que si el gobierno nacional aumentara las transferencias fiscales, los préstamos externos sub-nacionales no serían necesarios, pero el déficit externo sería mayor. El endeudamiento de los gobiernos sub-nacionales en parte agrava los problemas futuros, una vez que estos no tienen fuentes de recursos en dólares, y históricamente sus deudas externas fueron de algún modo asumidas por el gobierno federal. El endeudamiento a nivel sub-nacional, que a veces es necesario para financiar la inversión en infraestructura, por ejemplo, debería ser en moneda nacional, pero eso justamente pondría en evidencia los límites impuestos por la cuenta corriente a la expansión del gasto público.

En ese sentido, el gobierno de Kirchner, que manejó con coraje y de modo eficiente la renegociación de la deuda externa, ha también diseminado la idea de que endeudarse es siempre una mala idea. Y es verdad que la deuda en moneda extranjera es más peligrosa que la denominada en moneda nacional, una vez que el peligro de default en el primer caso es real. Sin embargo, la idea de que toda deuda externa es mala es también peligrosa. La idea de las finanzas funcionales, de que el uso, la función de la deuda es lo que importa, también puede y debe ser aplicada a la deuda externa. El problema de la deuda en moneda extranjera no es tanto la deuda misma, sino cómo se utiliza. Si la deuda se usa para estimular el crecimiento, diversificar la estructura productiva y las exportaciones, y para reducir las importaciones, y en el caso especifico nuestro, reduciendo la dependencia energética externa, haciendo la cuenta corriente más sostenible a largo plazo, el retorno a los mercados de capitales no sería mala noticia. La alternativa es seguir estancado.

* Profesor de la Universidad de Bucknell. Maestría en Desarrollo Económico de la Unsam.


Original: Pagina 12

3 comentarios:

Nahuel Rebon dijo...

Con todo respeto al autor; crecimiento no es desarrollo. Este manejo de las cifras vacías se ve todos los días. Hay mas pibes en la escuela, es cierto; hay un sistema publico al que accede toda la población, también es cierto... lo que no es cierto es que haya calidad. Y esto es lo que pasa cuando uno se endeuda para dar subsidios vacíos, o se contratan empresas de amigos para lavar dinero, disfrazado de infraestructura.

Nahuel Rebon dijo...
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Alejandro Fiorito dijo...

Estimado Nahuel,

esta claro que crecimiento no es desarrollo, pero sin el primero no hay el segundo. Considere que es una nota corta donde se trata de alertar variadas causalidades que suelen pasar desapercibidas para aquellos que solo miran lo sectorial, o meramente "cifras vacías" que nos hablan de corrupción, como si fuese algo novedoso. Lo central es la dirección de las politicas de crecimiento y como evitar la restriccion externa, sin llevar al endeudamiento externo insostenible, o a la autarquia albanesa. En ambos casos siempre hubo inversores privados, aca y en cualquier parte, de pagar un soborno para entrar primero.
saludos.