El Viejo Almacen -Bs.As.

Surplus Approach

“Es necesario volver a la economía política de los Fisiócratas, Smith, Ricardo y Marx. Y uno debe proceder en dos direcciones: i) purgar la teoría de todas las dificultades e incongruencias que los economistas clásicos (y Marx) no fueron capaces de superar, y, ii) seguir y desarrollar la relevante y verdadera teoría económica como se vino desarrollando desde “Petty, Cantillón, los Fisiócratas, Smith, Ricardo, Marx”. Este natural y consistente flujo de ideas ha sido repentinamente interrumpido y enterrado debajo de todo, invadido, sumergido y arrasado con la fuerza de una ola marina de economía marginal. Debe ser rescatada."
Luigi Pasinetti


ISSN 1853-0419

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28 jul. 2014

La visión "Gary Lineker" de la crisis europea


Por Pablo Bortz *

Así como la predominancia de Alemania en el mundo del fútbol ha alcanzado su pico con la conquista de la Copa del Mundo en Brasil, los designios del país germano han marcado el derrotero en los últimos años de la economía de la Eurozona, inmersa en una situación deplorable.

Para empezar, cabe remarcar que la crisis europea no fue causada por el (inexistente) descontrol fiscal de los países de la “periferia”, ni por un excesivo crecimiento salarial que redujo la competitividad de las economías como España, Italia, Irlanda y Grecia, entre otras. Si bien hay matices en cada país, el origen de los problemas económicos está en la desregulación financiera y el flujo de capitales financieros (principalmente bancos y fondos de pensiones) desde Alemania, Holanda y otros, hacia la periferia europea, para financiar burbujas inmobiliarias (tanto de casas como desarrollos comerciales privados), causando graves déficit comerciales en la Eurozona y dejando endeudadas a las familias, empresas y bancos.

Cuando la crisis estalló, primero en Irlanda, luego en Grecia y en otros países, los bancos alemanes estaban muy expuestos ante posibles incumplimientos del sector privado, y dado el hartazgo del público alemán por los rescates bancarios, impulsaron (exitosamente) una estrategia ya adoptada en la crisis de la deuda latinoamericana: hacer que los estados nacionales asuman la deuda del sector privado (incluyendo el salvataje a bancos), financiados eventualmente con “planes de rescate” por parte del FMI y la Unión Europea (en definitiva, los contribuyentes alemanes, holandeses y demás), e imponiendo inmediatamente los archiconocidos planes de ajuste y austeridad, con sus consabidos efectos de desempleo, pobreza y empeoramiento en las condiciones de vida (y el auge de la extrema derecha). Lógicamente, el tamaño de la deuda asumido por países como Grecia las tornaban incobrables, pero las ineludibles reestructuraciones de deuda (y las correspondientes pérdidas para los acreedores) fueron demoradas hasta tanto los bancos alemanes (y los franceses también) se deshicieran de los bonos griegos, chipriotas, españoles, italianos y portugueses.La periferia, entonces, entró en una depresión económica.

 ¿Qué ha pasado con Alemania?
Por un lado, los grandes bancos, protegidos contra los dramas de la periferia, se desentendieron de ella y se dedican a financiar un boom de la construcción en Alemania y a especular (muy riesgosamente) en el mercado financiero estadounidense. Asimismo, el sector manufacturero alemán, mucho más tecnificado, diverso y sólido, consiguió diversificar su clientela, exportando bienes de capital y bienes de consumo de lujo no sólo a los deprimidos mercados europeos, sino también a los crecientes mercados chinos, rusos, indios y coreanos, entre otros, lo que le permitió crecer aun en un contexto europeo recesivo, tanto a las grandes como a las pequeñas y medianas empresas. Pero como siguieron teniendo una importante clientela en el sur de Europa, surgieron conflictos entre las posturas de las grandes compañías y los bancos, que eventualmente se saldaron a favor de los primeros, quienes todavía defienden al euro.

¿Cuáles son las objeciones de los grandes bancos alemanes?
La clave está en la relación entre los estados nacionales y sus sistemas bancarios. Los estados nacionales, endeudados por la recesión económica, siguen siendo el último soporte de sus frágiles sistemas bancarios, dando lugar a un círculo vicioso entre endeudamiento público y fragilidad financiera, particularmente en la periferia europea. Para romper ese círculo, la Eurozona avanzó en el diseño de una unión bancaria, que implica regulaciones comunes para todos los sistemas bancarios, así como un fondo paneuropeo para eventuales rescates, involucrando a accionistas y acreedores de los bancos, pero sin mayor endeudamiento público. El sistema bancario alemán cuenta actualmente con regulaciones más suaves que las que entrarían a regir con la unión bancaria, tanto en los bancos pequeños o cajas de ahorro (Sparkassen, una elogiable red de bancos chicos ligada a las pequeñas y medianas industrias), como bancos provinciales (gestionados escandalosamente) y bancos de actividad global. Asimismo, ese círculo vicioso entre deuda pública y fragilidad bancaria le ha dado una ventaja competitiva frente a los demás bancos de la Eurozona, que no están dispuestos a perder.

No es que la periferia pueda esperar algún gesto de buena voluntad por parte de Alemania. No hay voluntad política para implementar las políticas que solucionarían la crisis, y las posturas varían entre un sostenido apoyo a los paquetes de ajuste y estancamiento de la periferia y un desinterés total por su destino.

* Doctor en Economía. Universidad Tecnológica de Delft-Holanda.

Original: Pagina 12

2 comentarios:

Carlos dijo...

Ahá, no entendí ¿Alemania? ¿el país que perdió la WWII, que tenía su territorio ocupado y dividido en dos? ¿el país que en 1945 tenía toda su infraestructura destruida, ciudades arrasadas y millones de muertos (sobre todo jóvenes en la plenitud laboral)?

Sería más productivo tratar de entender cómo hicieron estos tipos para llegar a dónde llegaron antes que criticar a los bancos alemanes.

PGB dijo...

Dos cosas que los ayudaron a llegar a donde están, fue la enorme ayuda de Estados Unidos a través del Plan Marshall y de gasto militar durante la Guerra Fría, y la condonación de deudas generadas durante el nazismo y la Segunda Guerra Mundial.
Sobre la crítica a los bancos alemanes, particularmente al más grande de todos, Deutsche Bank (en la nota elogié a las Sparkassen y me gusta el Banco Alemán de Desarrollo, otro gran factor en su crecimiento), le dejo un artículo que muestra que el Deutsche Bank es la institución más peligrosa y dañina de Europa. No espero que usted vaya a aprender mucho, la verdad, porque no vislumbro ninguna apertura a visiones alternativas, sino una creencia religiosa, una disociación cognitiva total. Pero quizá, si alguien lee estos comentarios, pueda hacerse una visión más completa del tema.
http://www.forbes.com/sites/francescoppola/2014/05/19/deutsche-banks-latest-capital-raising-wont-end-its-problems/