El Viejo Almacen -Bs.As.

Surplus Approach

“Es necesario volver a la economía política de los Fisiócratas, Smith, Ricardo y Marx. Y uno debe proceder en dos direcciones: i) purgar la teoría de todas las dificultades e incongruencias que los economistas clásicos (y Marx) no fueron capaces de superar, y, ii) seguir y desarrollar la relevante y verdadera teoría económica como se vino desarrollando desde “Petty, Cantillón, los Fisiócratas, Smith, Ricardo, Marx”. Este natural y consistente flujo de ideas ha sido repentinamente interrumpido y enterrado debajo de todo, invadido, sumergido y arrasado con la fuerza de una ola marina de economía marginal. Debe ser rescatada."
Luigi Pasinetti


ISSN 1853-0419

Entrada destacada

A 80 años de la "Teoría General" de Keynes ¿El ahorro se puede "canalizar" hacia la inversión?

 por Alejandro Fiorito* Hace unos dias el presidente del BCRA , Adolfo  Sturzenegger afirmó: “ Sustituimos consumo por ahorro”.  ...

2 abr. 2010

Keynesianos tradicionales y keynesianos accidentales




Giancarlo De Vivo *
09 Marzo 2010


A la muerte de Keynes, Paul Samuelson escribió: "... la Teoría General es un libro mal escrito y mal organizado, cualquier laico que lo ha comprado ha desperdiciado cinco chelines ... es arrogante, …abunda en la confusión ..." pero "cuando uno finalmente lo entiende bien, su análisis resulta obvio y al mismo tiempo nuevo. En resumen, es una obra de un genio". Como tal, podemos añadir, permanece en gran medida misteriosa para muchos economistas.

La grave crisis en que nos encontramos llevó a primer plano el pensamiento de Keynes, quien hasta ayer era tratado como un perro muerto por los economistas bienpensantes. Incluso un miembro del consejo del Banco Central Europeo, una organización antikeynesiana por constitución, escribió que en algunos casos no haber escuchado a Keynes dio "resultados desastrosos" (L. Bini-Smaghi, Il Sole-24 Ore, el 25 de febrero). Pocos días después de R. Perotti sostuvo (Il Sole-24 Ore, el 28 de febrero) que Keynes era "uno de los grandes genios del siglo XX". Según él, la gran contribución de Keynes era "poner de relieve el papel del gasto público como instrumento anticíclico. Pero si esto fuera cierto, la contribución no sería muy importante, y aún de ninguna manera original: casi 25 años antes que Keynes, Pigou (objeto de los flechazos de la General theory de Keynes) en un libro sobre el desempleo había argumentado que el gasto público podría ser utilizado eficazmente en función anti-cíclica. Perotti puede cerrar esta observación como una mera manifestación de las inquietudes filológicas del "keynesiano tradicional", del cual se burla en su artículo, pero permanece el hecho de que algo está mal en su idea sobre Keynes. Será por mi conocimiento defectuoso de la "evolución de la investigación económica”, pero parecía que Perotti había construido parte de su carrera académica apoyando la tesis de que las reducciones en el gasto público hacen aumentar la demanda y por lo tanto el empleo -lo opuesto de la “genial “ contribución de Keynes.

Sin embargo, a pesar de que Keynes era un genio, se nos dice, sus nietos sabemos de lo ingenuo (sino deshonesto) de pasar alto que "la evolución de la investigación económica", "tiene una interpretación selectiva de la historia" (supongo que eso significa hacer un uso selectivo de la historia), y "no se confrontan con los datos”.

En cuanto al “desarrollo” de la investigación económica, el problema es grave, pero quizá no en el sentido que sostiene Perotti. Por ejemplo, una gran parte del “desarrollo” en macroeconomía en las últimas décadas ha consistido en la elaboración y sofisticación de “modelos" basados en la hipótesis del "agente representativo", excluyendo que los cambios en la distribución del ingreso podrían resultar relevantes en el equilibrio macroeconómico. El estudio y el uso de modelos de este tipo ha sido considerado como una parte importante del trabajo de un economista "serio", y con ello se han ganado tantas cátedras de economía. Pero hay economistas que nunca han estado dedicados a estas robinsonadas, y que las han ignorado. Hasta el momento estos economistas eran tranquilamente ignorados por una gran parte de la profesión que hoy, sin embargo, parecen traicionarlos por cualquier disturbio.

Sobre el uso selectivo de la historia por parte de los " keynesianos tradicionales ", Perotti dice que, en su "amargura" anti-liberal, culpablemente olvidarían, por ejemplo el caso del Chile que veinte años después de Pinochet, "las políticas neoliberales" han cambiado al país "del subdesarrollo a una economía moderna, al tiempo que los grandes avances contra la pobreza." Y 'curioso, pero no menciona que el subdesarrollo, la pobreza extrema, el enorme aumento de la desigualdad, y la tasa de desempleo más alta en Chile en el período anterior se debieron mucho a "las políticas neoliberales" del Chile de Pinochet que fue un laboratorio. Tal vez el uso selectivo de la historia es más frecuente por lo que Perotti no se ha dado cuenta.
Los "keynesianos tradicionales" casi nunca, se nos dice, se “confrontan con los datos” aquello que sabrían oponer a los análisis de datos serían sólo "complicadas digresiones filosóficas moralizantes basadas en supuestos de mala conducta ética de presuntos adversarios ideológicos". No está claro qué es exactamente lo que se propone Perotti. Si por ejemplo acaba de citar la experiencia de Chile de Pinochet y si es para sermonear (aunque ciertamente aborrecen la operación hecha por Friedman y los Chicago Boys de Pinochet), sería sólo para recordar los detalles de esa experiencia (que básicamente no son más que la representación económica de dicho horror). En cuanto al uso (o no uso) de datos: los economistas keynesianos no han esperado a la crisis de 2008 para llamar la atención sobre problemas puestos en el endeudamiento privado, y su falta de sostenibilidad, una cuestión dónde los jóvenes leones de la economía eran alegremente inconscientes hasta ayer, en su obsesiva insistencia en los peligros del endeudamiento público. La diferencia entre los economistas no pasa por los que se ensucian las manos en los datos y los que los ignoran, pero sí en cambio entre aquellos que ven los datos pertinentes y los que miran las mariposas revoloteando.


* El autor es profesor de economía en la Universidad de Nápoles Federico II.